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Los hermanos Pepe y Pucho Castro.

Dos hermanos de dilatada trayectoria en el fútbol profesional, son símbolos de un club de barrio: Estrella de Maldonado. Ambos hace varios años que colgaron los botines, pero el amor que sienten por la entidad de Palermo, en la cual empezaron a correr detrás de una pelota sigue intacta.
Fabián “Pepe” Castro es categoría 1965. Notablemente identificado con Atlanta, fue el que dio los pasos iniciales en el vecino club de la avenida Juan B. Justo. Fernando “Pucho” Castro es cuatro años menor. Actuó, por ejemplo, en River, Racing y el exterior. La casaca de Estrella, se la pusieron en forma paralela, ya que a la par de su campaña futbolística, participaron en cuanto campeonato o partido pudieron. Sin embargo, de modo oficial, lo hicieron en dos etapas opuestas: en el baby fútbol -cuando todavía eran niños- y en el futsal -cuando ya habían archivado la carrera en cancha de once.
En la actualidad, prácticamente a diario Pepe y Pucho continúan pasando sus tardes en Estrella de Maldonado. Y en una de esas jornadas, precisamente, se concretó la entrevista con Buenos Aires Clubes y Noticias.
“El club está bien, en un proceso de crecimiento, en una etapa donde aparecen muchos proyectos por delante. Esperamos poder llevarlos a cabo y creciendo dentro de las posibilidades que tenemos”, arranca Pucho.
“Estrella es un club que quedó enclavado en un barrio de alto poder adquisitivo. La gente que viene se adapta a esos cambios y te ayuda a sostener una economía estable. No da gran superavit pero tampoco existen las penurias que pueden tener clubes con gente de más carencias, y que sienten más el aumento de los aranceles y los gastos cotidianos”.
-¿Qué función están cumpliendo en Estrella?
PEPE: -Yo hago lo que sería un gerente en un club de mayor magnitud. Nos encargamos de la parte administrativa, económica. Estamos atentos al desarrollo de las actividades, incluso de las que podrían llegar a través de un proyecto inmobiliario… Siempre tratando de ver de qué forma podemos mejorar. En esta época se necesita ser un centro de actividades y ya no la antigua institución barrial.
-¿Hay algo importante en vista?
-Siempre estamos esperando… A veces estas cosas son de difícil concreción porque surgen trabas en lo institucional y municipal. Pero la idea es esa: ver de qué forma podemos crecer sin involucrar el patrimonio del club y no perjudicar su desarrollo.
PUCHO: -Yo soy el coordinador de todas las disciplinas deportivas, más en el fútbol que es de lo que uno entiende por haberlo practicado. Con el resto, uno coordina y está al tanto de cada necesidad. Los deportes que tenemos son el baby, el futsal, voley, patin, gimnasia artistica. También está la pileta, que si bien es de Estrella, está tercerizada. Al margen de lo económico, nos da grandes beneficios con los chicos que por lesión deben hacer una rehabilitación, o las chicas del voley que también van a natación.
-¿Se acuerdan cuándo empezaron a venir?
PEPE: -Sí… Se acaban de cumplir 45 años. Acá empezamos a patear una pelota, esto nos dio la posibilidad de conocer nuestros amigos y de dedicarnos al fútbol profesional, todo empezó en este lugar.
-¿Cómo arrancaron?
PEPE: -En febrero del 72 vinimos con mamá a un carnaval. Después conocimos la pileta y enseguida nos enganchamos con el fútbol. Yo tenía 6 años y Fernando 2. Rápidamente nos hicimos de amigos, algunos todavía nos acompañan.
-¿Cómo era la sede?
PEPE: -No era lo que es hoy. Era más familiar, con muchos ratos de ocio, momentos libres, mucha pelota corriendo por ahí, mucho espacio para nosotros y nuestros amigos. Nada que ver con esta masividad que hoy adquirió el lugar. Nos sentíamos un poco dueños de estas paredes y estas canchas. Todo siempre ligado a una pelota. Acá gritamos los primeros goles y defendimos la camiseta sabiendo lo que es ese sentido de pertenencia que todavía tenemos. Somos hinchas de las actividades como si participáramos nosotros.

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Estrella de Maldonado 2001. En este equipo sólo está Pepe, con el número 10.

-¿No jugaron juntos?
PUCHO: -En el baby no, por diferencia de edad, pero más adelante, cuando no había más límite, siempre. Y cuando nuestra profesión nos lo permitía, hasta interveníamos en campeonatos de papi.
PEPE: -Cuando yo arranqué en el baby, todavía se jugaba el viejo campeonato de la Policía Federal. Nosotros tuvimos la dicha de ser campeones con una banda de amigos. En los comienzos de Pucho, ya pasó a ser el torneo de la Coca Cola, que después se convirtió en FAFI.
-¿Por cuántos lugares pasaste, Fernando?
-Fueron 14 clubes. Nombro algunos: River, Racing, Gimnasia, Instituto, Banfield, Chacarita, estuve tres años en Grecia y terminé en El Porvenir con Caruso Lombardi, en el Nacional B. Casi ascendemos a la A, perdimos la semifinal con Arsenal. Tenía 34 años.
-¿Y vos Fabián?
-Yo comencé de grande, en Ferro, con edad de cuarta. No era mi meta dedicarme a esto, no había rumbeado para ser profesional aunque de un día para otro se dio. Si bien luego pasé por Defensores de Belgrano, Comunicaciones, Tigre y San Lorenzo, mi carrera está vinculada desde lo afectivo y lo deportivo con Atlanta, por todo lo que me han brindado los Bohemios.
-Tantos equipos ¿y no coincideron en ninguno?
PEPE: -Profesionalmente no. Sí nos tocó enfrentarnos. Y en un clásico. Él jugando para Chacarita. Salimos la ida y la vuelta, 0 a 0. El segundo fue mi último partido en Atlanta, donde tuve más de 200 presencias y ascendimos dos veces. Tengo más que lindos recuerdos.
PUCHO: -En el 2002 coincidimos pero en el futsal. Yo ya me había retirado de cancha de once y también fue mi último año en el fútbol de salón. Hicimos un gran campeonato, pero perdimos en las instancias decisivas.
-¿Por que dejaste?
-Ya me costaba mucho, había que entrenar y no quería saber más nada. Sólo seguí jugando recreativamente. Ahora recuerdo que más adelante, además integramos juntos el senior de Atlanta. Pero cada vez juego menos, porque cada vez me lesiono más.
PEPE: -En aquel último partido de futsal de 2002, yo  me rompí los ligamentos cruzados, en CIAO, una cancha que está frente al Cementerio de la Chacarita. Fue en unos playoffs contra Arsenal.
PUCHO: -Sí, él estaba tirado en el piso y yo en vez de preguntarle qué le pasaba, le recriminaba porque no me había dado la pelota.
PEPE: -El futsal ha sido de gran ayuda para Estrella. Yo me acuerdo de haber ido a AFA a pedir la inscripcion. Los chicos que iban dejando el baby, podían así seguir en actividad, estando alejados de la calle, cerca del deporte, y entendiendo que el sentido de pertenencia es algo que nunca hay que perder.

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La revista Esto es El Ascenso los reunió para su tapa en 1995. Estaban en Chacarita y Atlanta respectivamente.

-¿Cómo es la esencia de Estrella?
-Creemos que somos un club bastante particular, sin ningún tipo de mala intencion, pero muy sanguíneos a la hora de alentar y sentir que pertenecemos a un lugar. Quizás eso tenga que ver con nuestra esencia.
-Sus hijos también salieron futbolistas…
PUCHO: -Así es. A Alexis lo llevó mi hermano a Tigre con edad de sexta división. Gracias a Dios ya ha debutado y está afianzado en primera.
PEPE: -Mi hijo Matías trabaja conmigo en Tigre. Creo que a sus condiciones para cancha grande, no quiso o no pudo acompañarlas con una cuota mayor de sacrificio. Entretanto, en futsal defiende los colores de Estrella, el club que quiere, y está tratando de encaminar su vida deportiva por el lado de la docencia. Tengo confianza  en que lo hará muy bien.
-¿Cuál es tu función en Tigre?
PEPE: -Coordino el fútbol juvenil. Hace diez años. desde 2007-08 que trabajo ahí. Es una linda experiencia, te da muchas satisfacciones. Uno forma jugadores y también ayuda a la formación personal, eso es muy gratificante. Lucas Hanson, Seba Rincón, Eric Godoy, Lucas Menozzi, Joaquín Arzura… Todos esos jugadores han pasado por mis manos y uno ha tratado de inculcarles cosas relacionadas a conducirse adentro y afuera de una cancha. Estoy feliz de hacerlo y orgulloso de algunos logros que van llegando, y por supuesto, de que, como decía Fernando, mi sobrino Alexis esté afianzado en primera.

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