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Barraca Peña fue una estación ferroviaria que también funcionó como conexión ferro-portuaria por su cercanía al Riachuelo. Durante la segunda mitad del Siglo XIX fue de suma importancia para el comercio pero en 1910 se dejó de utilizar casi por completo. Un siglo más tarde, la Legislatura porteña tendrá que decidir si el lugar se vuelve a usufructuar o no. De hacerlo, estaría a cargo de La Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR). Un proyecto de ley intenta “salvar” una edificación de La Boca y además le daría la categoría “área de protección histórica”.

 

El terreno cuenta con tres secciones. La primera corresponde a una “lanera” ya que el primer dueño (que data de 1860) se dedicaba a esa industria. La segunda es un galpón donde se almacenaba la mercancía y el tercero un almacén o pulpería. El proyecto busca que todas ellas pasen a manos de ACUMAR y que, tras su puesta a punto, el organismo ubique sus oficinas en ese predio. Esto no sólo beneficiaría a sus 500 empleados sino también a la zona ya que en la actualidad Barraca Peña está bastante deteriorada.

“Se va a generar un impacto positivo, ya que la llegada de un edificio público a esa zona, conocida como el barrio chino de La Boca, promoverá el desarrollo en un lugar hoy deprimido”, dijo Martín Renon, quien conforma el consejo directivo de ACUMAR, al medio La Nación.

El proyecto en sí indica que el espacio será “de interacción social y de contenido simbólico, dado por el pecio enterrado y las edificaciones históricas”. Por ese motivo, se le otorgará el título de “área de protección histórica”. Sin embargo, antes de que esto suceda deberán refaccionarlo y adaptar la estructura a las necesidades básicas de los futuros empleados. Se estima que para esto se necesitarán más de 200 millones de pesos.

Si bien los fondos los aportaría ACUMAR todo indica que será en asociación con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Este último fue quien redactó el proyecto y lo presentó ante la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura. Ahora, los Legisladores, deberán estudiarlo, debatir su implementación y finalmente dar una sentencia para comenzar o no con las obras.

Las intenciones de recuperar el edificio iniciaron hace más de una década. Ya en 2004 se intentó proteger el patrimonio del barrio pero no se logró la atención necesaria. En 2013 se volvió a realizar el reclamo pero sin resultados diferentes. Según las asociaciones vecinales de la zona el problema es que ante cada tormenta o fuertes vientos la estructura se deteriora cada vez más. De no actuar con rapidez se podría perder para siempre.

Por el momento, el proyecto de ley ingresó a la Legislatura y en las próximas semanas debería haber anuncios sobre el futuro de Barraca Peña. Sin dudas, es uno de los edificios históricos para el barrio de La Boca pero también para la Ciudad. Su historia e importancia ameritan su renovación y, en este caso, que se le de un uso que beneficie a los empleados de la empresa que se encarga de sanear y controlar las actividades que se llevan a cabo en el Riachuelo.

4 octubre, 2017

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