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Género

10M La maternidad será libre y voluntaria o no será

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Por Agustina Verdi

Ilustración: Camila Brevis (Mamicha)

El 10 de Mayo fue elegido como el Día de la Maternidad Libre y Voluntaria para reivindicar las maternidades como elección y no como mandato.

“No se trata de hacer mil manualidades con tus hijes o pensar que serás la madre perfecta, todas nos cansamos, es un rol que te pone a prueba todo el tiempo”, dijo Javiera Rossel, periodista coordinadora del Observatorio de Violencia Obstétrica Chile, en diálogo con Revista Colibrí. Junto a Soledad Ramirez, psiquiatra perinatal y Paulina Sanchez, psicóloga perinatal realizan el podcast “Maternidades Salvajes”. Son profesionales y madres de hijes criades salvajemente y desde la decisión. Se reúnen en pandemia para construir un espacio donde se habla de feminismo, política y maternidad latina, para registrar en audio cómo es una maternidad voluntaria y qué nuevos matices adquiere una maternidad no impuesta, una maternidad elegida.

El feminismo latinoamericano se expresa en muchas consignas por la libre elección de los cuerpos, por el derecho a decidir, por la lucha a favor de un aborto legal seguro y gratuito. Un derecho conquistado en Argentina a través de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, pero que sigue siendo un tema de debate y de discusión en países hermanos. Chile comenzó en enero el debate por la despenalizacion del aborto voluntario hasta las 14 semanas en la Cámara de Diputados. En estas discusiones, muchas veces queda opacada la decisión de las que deciden maternar. Quienes desean llevar a cabo este proyecto de vida, buscan espacios dentro del feminismo que contengan maternidades distintas a las que el mandato patriarcal impone. Las que no son madres ni por instinto ni por realización, sino madres por decisión.

Este es el aporte que busca a hacer el Podcast “Maternidades salvajes” y pone en conversación problemáticas de la maternidad que no son tan visibles. Javiera Rossel, periodista activista y feminista, contó a Revista Colibrí cómo surgió el proyecto. 

En su segundo puerperio en 2019, donde vivió momentos muy difíciles a partir del cuarto mes de embarazo, tuvo que hacer reposo y estar dentro de su hogar la mayoría del tiempo, -una cuarentena adelantada a la que todes atravesamos luego-. En ese momento, impulsó “Madreselvas” un espacio para representar una maternidad no tradicional. Tras un sueño nocturno, le pareció que también era interesante sumar a su psiquiatra, Soledad Ramirez, quien la acompañó durante su embarazo y a su compañera del Observatorio de Violencia Obstétrica, Paulina Sanchez, para hacer de ese espacio algo colectivo y conversado y no atarse a una única experiencia.

Desde la virtualidad, fue tomando forma el podcast “Maternidades Salvajes”. Javiera cuenta que el nombre busca plantear la libertad de esta maternidad: “Ser salvaje, sin tanto estereotipo, que cada una pueda hacer lo mejor posible. Lo salvaje te despeina, te sacude, te invita a dejar los dogmas, dejar la culpa y si la tenés, hablar de ella”.

La heterogeneidad de crianzas atraviesa los capítulos y el podcast agrupa voces muy distintas, experiencias de mujeres que no hablan desde su formación profesional o desde un lugar de expertas sino de mujeres que viven un 2021 en Santiago de Chile en contexto de pandemia, encontrándose con distintos conflictos de criar en este contexto y simplemente lo comparten.

El podcast propone sacar del espacio de lo privado, íntimo, individual las problemáticas que una maternidad puede enfrentar y hacerlas diálogo, reflexión, para que no sea una maternidad en soledad. Son tres mujeres dialogando pero hay un colectivo que escucha y acompaña mientras hace labores de la casa, pone de fondo el podcast como quien escucha una conversación con amigas cuenta Javiera.

“En Chile todo está muy centralizado en Santiago”, dice Javiera y explica que, gracias al podcast, pudieron llegar más allá en el territorio, al sur, al norte, a todo el país. Agrega sobre las generaciones nacidas a fines de los 70 y los 80, cuando finaliza la dictadura, que “Han podido darse lugar a una maternidad elegida y vemos que esta no es ideal”.

Hablan de romper las jerarquías y la competitividad que se alimenta entre las mujeres en esa búsqueda de ser la mejor madre, la más eficiente o la más presente en tareas y actividades de crianza permanentemente y pasar a ser “la que sale”, “la que puede” y no como madre sujeto de sus hijes, sino como madre desde la mujer que es. 

Estas heterogeneidades en las formas de maternar y criar son posibles gracias al recorrido de lucha de las que estuvieron antes, las que exigieron respeto al propio deseo y elección con pañuelos verdes por el aborto legal. También las que visibilizan que las tareas de cuidado de limpieza y contención son trabajo. Criar y acompañar personas en la etapa fundamental de su crecimiento es un trabajo. Es importante remarcarlo para desarmar el concepto de maternidad como instinto, como aspiración mayor de la mujer como realización de sí misma. 

La teorica feminista Silvia Federici bajo la consigna “Eso que llaman amor es trabajo no pago” explica que éste es un mandato históricamente impuesto por un sistema patriarcal-capitalista que se basa en una división sexual del trabajo y otorga estas tareas a las mujeres para que el hombre, quien se encarga del trabajo productivo, pueda desentenderse de esas tareas y así mantener la marcha de un sistema basado en la expotacion de su fuerza de trabajo.

Gracias a la ampliación de derechos, hoy las mujeres pueden ser estudiantes, profesionales, tener aspiraciones laborales mucho más amplias que las que se podían acceder entonces. Para que estas no sean nuevas exigencias sobre las ya impuestas históricamente a las mujeres, es importante incorporar el concepto de coparentalidad. La coparentalidad  implica entender la crianza de forma equilibrada, como algo de a dos. Los varones deben asumir tareas de responsabilidad sobre les hijes y el hogar de forma compartida.

Aún hoy esto es algo que cuesta incorporar culturalmente, en el capítulo 6 de “Maternidades Salvajes” cuentan que un estudio del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales, reveló que durante la pandemia casi el 40% de los hombres destinó 0 horas a la semana en actividades como cocinar, limpiar o lavar la ropa. “La cifra de coparentalidad es muy fuerte porque daña mucho a las mujeres que cargan no sólo con el estrés de estar encerradas y con les niñes aburridos pegados a la pantalla, sino además asumir el rol de jefa de hogar con hombres que no colaboran”, confiesa Javiera.

Una maternidad heterogénea relaja las imposiciones sociales hacia las mujeres y hacia todos los cuerpos gestantes. Rompe con la heteronorma y los roles de género posibilitando crianzas desde la disidencia y la diversidad, comprendiendo que hay sadres transgénero o genero no binario (TGNB) que eligen serlo y que el foco debe estar en la elección. Un artículo de la Asociación Americana de Psicología (APA) revela que “Algunos estudios sugieren que las habilidades de crianza por parte de estas parejas pueden ser superiores a las de heterosexuales (Flaks, Fischer, Masterpasqua y Joseph, 1995). Una investigación que incluyó a 256 familias compuestas por personas lesbianas y homosexuales, encontró que en comparación con padres heterosexuales, éstas prácticamente no utilizaban el castigo físico entre sus técnicas de educación, sino que en su lugar se aplicaban mayormente estrategias de reforzamiento positivo”.

En la voluntad de mapaternar debe estar el foco: siempre que sea decidida y elegida esa mapaternalidad será la ideal.

Para finalizar, Javiera remarcó la importancia de que el Estado genere políticas que fomenten la igualdad y el equilibrio entre ambos sadres, por ejemplo con licencias por maternidad y paternidad más equitativas: “Actualmente en Chile se da licencia por maternidad de 5 semanas y por paternidad de 5 días, ¿cómo es posible pensar una coparentalidad de esta manera? Formamos parte de sociedades machistas patriarcales pero hay cambios que se pueden. En Chile se va a hacer una Constitución con paridad de género y ojalá ahí se incluya esto. Que se plasme en un texto para que todo sea más justo”.

Detrás de maternidades elegidas, hay crianzas responsables respetuosas y amorosa. Por eso, reafirmamos: la maternidad será deseada o no será.

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