Fotógrafe del mes – Lina Etchesuri Edición #73 Por Alana Rodriguez

Lina tiene 41 años, es mamá de Fermín y fotógrafa desde que una cámara Praktica llegó a sus manos para plasmar su mirada. Entonces, la fotografia se convirtió en una parte fundamental de su vida. Desde 2010 es parte de la cooperativa de trabajo Lavaca y de la revista Mu. También es fotógrafa desde los inicios del colectivo en 2012, de la cooperativa de fotografes M.A.f.I.A, Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs.

Minutos antes de la sanción de diputados por la ley de aborto en 2018.

-¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la fotografía? ¿Cuáles fueron tus motivaciones para adentrarte en ese lenguaje? A través de la fotografía transito una parte de mi vida: espiritual, laboral, artística, sobre las cosas que me interesan. Esto es a partir de mis convicciones y de mi forma de estar en el mundo, de participar, convivir y de hacer. Siempre me gustó la fotografía, empecé en los 90′, ósea que no existía la fotografía digital ni nada, entonces hacer fotografía era como hacer un ritual. Sobre todo en ciertos momentos, en los encuentros familiares, cumpleaños y celebraciones.

A mí me gustaba ir un poco mas allá de eso, hacer fotos de otras cosas. Mi papá me regaló la primera cámara que era una Praktica rusa y a partir de ahí me puse a sacar fotos. Después tuve un viaje de adolescente, cuando terminé la secundaria, que me fui a recorrer Latinoamérica desde Buenos Aires hasta Colombia en un año. Ahí hice muchas fotografías. Me interesaba mucho como parte de mi viaje, mi vida era fotografiar y lo hacía absolutamente sin ningún conocimiento.

En ese comienzo me di cuenta que esto es lo que yo quería hacer: ir con rollos viajando, revelando, en cualquier ciudad latinoamericana. Después de estudiar un poco de literatura, letras y teatro en Buenos Aires, empecé a estudiar en la Escuela de Avellaneda y ahí pude desarrollar ese deseo y esas ganas. Todo lo me interesaba lo encontré en el leguaje fotográfico: una manera y una forma de poder estar presente, de ser parte, que me encantaba. Poniendo ahí toda mi visión, mis convicciones, mis luchas, todo mi desarrollo artístico y emocional. La fotografía me parece un acto de lo mas hermoso, de lo más complejo. Siempre te puede acompañar y ser parte de tu vida el hacer fotos y sobre todo el entrenamiento de estar mirando todo el tiempo.

Siempre me intereso mirar, miro mucho.

Marlene Wayar.

-Sos fotógrafa de Mu y MAFIA, ¿por qué elegiste participar de estos proyectos? ¿Cómo fue ese proceso? ¿Trabajaste en otros medios de comunicación en dónde no te conectaras de forma ideológica? Cuando llegué a Mu yo venía de vivir afuera, así que no conocía mucho, y me encantó. Es el lugar que siempre había soñado, por ahí no sabía que se llamaba autogestión, a veces no sabemos las palabras o no tenemos el formato previo, sino que se va armando. Mu fue el lugar que siempre había querido estar sin saber que podía llegar a existir. Así que para mí, es mi lugar, es mi casa, es donde crezco, donde aprendo, donde puedo crear, donde siempre estamos pensando en nuevos formatos, en qué decir, en cómo decirlo. Es un lugar de mucha acción y de mucha creación.

Y M.A.F.I.A lo fuimos armando y lo seguimos armando en todos estos años. Siempre me interesó lo colectivo y pude encontrar en estos dos proyectos esa forma de hacer con otres. Es inmenso pero poder pensar y hacer con otres. También laburé en otros medios como freelance, que son experiencias más laborales. Por más que una es siempre la misma persona y trabajas con responsabilidad, amor y dedicación, pero no tiene nada que ver con estos proyectos que son parte de la vida, no son simplemente un trabajo, ni simplemente algo artístico, ni simplemente algo creativo, es parte de la vida que te atraviesa en todo.

-¿Por dónde pasa para vos la ética dentro del fotoperiodismo? Creo en una ética personal, mas allá de las profesiones. También me parece que en todos estos momentos de crisis, no solo por la pandemia, sino antes también, en cuanto a las relaciones laborales en los medios de comunicación… El desgaste, el desguace, todo lo que hay en la flexibilización, lo que te propone e impone la vida moderna en cuanto a relaciones laborales, ahí es donde la ética muchas veces se va quedando atrás. Yo particularmente considero y estoy en lugares y con personas donde eso es parte fundante.

Creo que no cagar a nadie seria algo ético para tener presente todo el tiempo, en todo sentido. Y sobre todo ser fiel a la época en la que miramos, como fotografes y como fotoperiodistas, sobre todo les fotoperiodistas. Y con fiel me refiero a ser verdadero, poder abrirse a mirar la época. No hablo de fidelidad con la imagen y la realidad.

Yo en particular no me considero fotoreportera, soy fotógrafa y me interesa el periodismo, trabajo con el periodismo, me interesa hacer crónicas visuales, contar historias a partir de las imágenes. Mi ética es con el trabajo, con la pasión, estar muchas veces en situaciones muy dolorosas y otras también muy hermosas, y siempre poder estar ahí, y que lo que suceda sea verdadero.

Mujeres palestinas reunidas en la plaza del centro de Nablus, pidiendo, reclamando y manifestándose por sus maridos e hijos que fueron asesinados o estan en cárceles israelíes.

-Desde que comenzaste tu trayectoria de fotógrafa, ¿viste cambios en la forma de crear imágenes en cuanto a lo estético? ¿Dónde se pone el foco?

En todos estos años siendo fotógrafa y estando mucho en la calle vi grandes cambios. Primero el cambio de la fotografía analógica a lo digital que significo un montón de cosas. De pronto un montón de gente en la calle haciendo fotos con otros dispositivos. La creación de imágenes por supuesto que ha cambiado y se ha abierto a otro lenguaje, el lenguaje digital y eso también ha hecho a cambiar lo estético. Pero específicamente con el fotoperiodismo, me parece que cada vez se busca más una mirada de lente corto, una mirada más cercana. Como si todo el tiempo estuviéramos con un 35 o 50 mm. Hablo en general, algo de estar más ahí y de poder tener otro registro. Poder tener más libertad en cuanto a lo estético, no estar dentro de estéticas mas estancas en cuanto a cómo debería ser una cobertura o un reportaje.

Los medios de comunicación también han cambiado, lugares como Lavaca y M.A.F.I.A  son lugares en donde todo el tiempo estamos pensando en esto y armando nuevos formatos, nuevos paradigmas. El dónde se pone el foco también es una manera de mirar la época. Nosotres hablamos mucho de lo que significa poder mirar la época, caminarla, escucharla, mirarla, después se puede hacer una revista, imágenes, una instalación, una performance. Pero es pensar en que está diciendo, que está hablando, que está exudando, cuáles son sus colores, todo eso. También los lugares de los que soy parte también se corrió el foco, les protagonistas son las personas que creemos necesarias para escuchar y para fotografiar. Tiene que ver con eso también, dónde pensar y mirar la época. Me parece interesante eso de los dos espacios en donde estoy, donde pertenezco y soy parte, que justamente corren el foco muchas veces.

Thelma Jara, militante y fundadora de la organización Familiares. Fue secuestrada, torturada en la ESMA y obligada a posar en un falso reportaje que publicó la revista Para Ti como parte de la campaña de la dictadura.

-¿Pensas que el feminismo atraviesa o dialoga con tu práctica como fotógrafa? Toda mi vida estuve atravesada por el feminismo. Entonces mi práctica fotográfica también. Volviendo a lo de tener siempre el foco. Atraviesa mis pensamientos, mi vida, mis intereses, mis luchas, mis preocupaciones, mi militancia, mi vida personal, mi vida familiar. Ni siquiera lo puedo poner como que atraveiesa mi práctica fotográfica, porque es mi vida.

Lo que puedo decir es que he hecho muchos trabajos fotográficos que tienen que ver con eso, sobre todo en los últimos años, que hay una mayor cantidad de imágenes que hablan de eso porque han pasado muchas cosas. Pero mi vida siempre estuvo atravesada con eso, desde siempre, con preguntas, reflexiones, acciones y prácticas que tienen que ver con los feminismos.

Susy Shock.

 

 

Kumbia Queers

Kumbia Queers.

-Por último, te pedimos una foto que tenga un significado especial para vos y que nos cuentes el porqué.

Elijo esta foto dentro de varias, que para mí es muy especial. Es una foto que hice en marzo del 2008 en Palestina en Nablus. Es una marcha por el día de la tierra, el Land Day, que es un día muy importante en donde los palestinos reivindican la tierra en donde están en conflicto, un territorio ocupado, sobre todo en Cisjordania y Gaza que viven bajo ocupación. Entonces el día de la tierra es una fecha muy importante. En esta imagen son todas mujeres y por ahí tiene que ver con todo lo que veníamos hablando. Siempre las imágenes palestinas tienen más que ver con la resistencia de un pueblo, imágenes de violencia, de la vida cotidiana, pero no había tanto que hable de esa época hace 12 años, o yo no había visto imágenes de las mujeres.

Entonces para mí es una foto que podría definir mi práctica fotográfica y que tiene que ver con eso. Es una foto que me marcó mucho, que me gustó mucho cuando la vi, que significa mucho de Palestina, de las mujeres palestinas. Por saber qué me interesaba y que puedo estar en los lugares que me interesa estar, ya sea Palestina o Moreno o en Mar del Plata con la familia de Lucía Pérez o en la calle con M.A.F.I.A fotografiando la marcha del bebito. Esta foto para mí es la que me abre una puerta en mi vida, en muchos sentidos, así como el primer viaje con esa cámara Praktica, me abrió la puerta para decir esto es lo que quiero hacer.

La foto de las mujeres palestina significa «esto es lo que quiero hacer y lo puedo hacer», me gusta y quiero hacer esto todo el tiempo. Quiero poder mirar así, de cerca y mirar dentro. Esto pasaba dentro de un montón de cosas como pueden ser bombas, gases lacrimógenos, el ejercito Israelí reprimiendo, los chabones tirando piedras, pero por otro lado están las mujeres y poder correr el foco hacia lo que me interesa contar.

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