La intención es que pueda albergar talleres y actividades culturales y que el año próximo se abra un bachillerato popular con alguna especialidad en química. Este sábado proyectan la película Corazón de Fábrica como parte del inicio de actividades.

 

 

Luego de transformarse en el primer laboratorio farmacéutico del mundo autogestionado por sus trabajadores, Farmacoop – ex Roux Ocefa- sigue dando grandes noticias: desde el sábado 3 de agosto se abrirá a la comunidad un espacio de Educación Popular que funcionará en la fábrica y la intención es que en 2020 funcione ahí mismo un Bachillerato popular.

La iniciativa surgió de los propios trabajadores, quienes convocaron a la Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares Histórica para que lleven adelante el proyecto. “Estamos pensando un espacio de educacion popular integral que contenga un bachillerato popular y también que pueda albergar talleres y actividades culturales”, cuenta Lucas, uno de los docentes. La intención, asegura, es abrir la fábrica a la comunidad para que pueda tener una función social y de índole territorial, “es decir toda la implicancia que tiene el trabajo sin patrón”.

 

En ese sentido, Maru, otra de las docentes del espacio de Educación, recordó que los bachilleratos populares surgieron al lado de las empresas recuperadas. “La mirada es esa: autogestionar una escuela”, asegura.

Para los docentes, la apuesta es adaptar los contenidos de la currícula oficial –ya que es una escuela con título reconocido por el Estado- a la perspectiva de la educacion popular. “Hay una desafío, una tensión, y también una potencia”, admiten ambos, quienes resaltan que una de las grandes diferencias con la escuela tradicional es que en el bachillerato se trabaja en pareja pedagógica –es decir, dos docentes por curso- que se integran de modo interdisciplinario.

 

 

 

A su vez, la intención es que el bachillerato tenga una propuesta específica vinculada a la fábrica donde se dictan las clases. “Que sea el Bachillerato de Farmacoop, es decir, que sea un secundario con alguna especialidad en química, que dé cuenta del lugar donde estamos trabajando”, explica Maru.

 

Más allá que el bachillerato es abierto a toda la comunidad, la propuesta ya tiene entre los interesados a varios de los propios trabajadores del laboratorio. “A ellos les entusiasma la idea de poder terminar – cuenta Maru-. Incluso porque como cooperativa, que todos tengan el secundario completo les abriría la posibilidad de calificar en algunas normas de seguridad y de calidad”.

 

En este camino, el sábado 3 de agosto se realiza la apertura del espacio educativo a la comunidad con la proyección de “Corazón de fábrica”, película que registra el proceso de lucha de Zanon –emblema de las fábricas recuperadas-, y que contará con la presencia de sus directores Virna Molina y Ernesto Ardito. “Elegimos esa película porque las propias trabajadoras de Farmacoop nos plantearon que era una lucha bastante parecida a lo que fueron transitando ellas”, cuenta Lucas.

 

Mientras la cooperativa se pone a punto para volver a producir sueros e insumos hospitalarios, los proyectos se multiplican en la histórica fábrica de Medina 138. “Para las y los trabajadores de Farmacoop es un orgullo y una responsabilidad que en nuestra fabrica también podamos producir educación popular”, aseguró Bruno di Mauro, presidente de Farmacoop.

 

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