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La obra, realizada por los artistas María Claudia Martínez, Armando Dilon y Mariano Fernández, está ubicada frente al ex Centro Clandestino y se despliega por casi 30 metros del murete que da límite a las vías del Sarmiento. “El mural es una interpretación sobre la Memoria la Verdad y la Justicia homenajeando a nuestros desaparecidos y repudiando al siniestro plan Cóndor que asoló a nuestra Patria Grande en los setenta”, describió Martinez.

Este domingo, mientras los canales de TV ponían su mirada en el G20, artistas, vecinos de Floresta y miembros del sitio de Memoria Automotores Orletti dieron otro gran paso en la lucha por Memoria Verdad y Justicia. Luego de un año de trabajo, finalizaron el segundo mural que acompaña este sitio de Memoria. “El mural es una interpretación sobre la Memoria la Verdad y la Justicia homenajeando a nuestros desaparecidos y repudiando al siniestro plan Cóndor que asoló a nuestra Patria Grande en los setenta”, describió María Claudia Martinez, una de las autoras, junto a  Armando Dilon y Mariano Fernández.

 

La obra, que comenzó a idearse mientras se defendía el pirmer mural -lindera al Sitio de Memoria- se encuentra sobre la calle Venancio Flores, lindando con las vías del Ferrocarril Sarmiento y toma las dos partes del murete, el inferior de hormigón y el superior conformado por reja de material desplegado a lo largo de 30 metros.

 

 

 

Compartimos a continuación la Memoria Descriptiva, elaborada por la artista María Claudia Martínez,  donde explica en detalle cómo está compuesta la obra y el porqué de cada decisión.

La representación se basa en la imagen de una bandera ondulante a manera de recorrido visual, inspirada en la bandera que llevan los organismos de Derechos Humanos cada 24 de marzo, con los rostros de los compañeros desaparecidos por la última dictadura cívico militar.

Esta bandera pasa a ser símbolo de memoria y lucha y en la imagen está tomada en cada punta por manos trabajadoras, provocando recorrido y unidad visual dando inicio y fin a la superficie de 30 metros utilizada.

En esta bandera -recorrido no solo hay rostros sino las banderas de los países latinoamericanos que estuvieron involucrados en las mismas luchas de reivindicación social, por eso estarán representadas: las de Perú, Chile, Uruguay, Argentina, Cuba, Brasil, Colombia, Venezuela, Bolivia, Paraguay. Y porque todos estos países fueron hostigados por el plan Cóndor. Estrategia represiva entre los servicios de inteligencia de las dictaduras que gobernaban los países del Cono Sur en coordinación con Estados Unidos y la Agencia Central de Inteligencia (CIA)

La línea ondulante predomina y así con ese despliegue de curvas, las imágenes se van generando una tras otra en un dialogo de formas afines. La línea curva ha sido la generadora de esta obra tomando la impronta de Armando Dillon quien se motiva con la ternura materna de las madres que piden durante décadas por sus hijos y por todos los compañeros desaparecidos. Ellas fueron las primeras en salir y en ellas están incluidas todas las madres que pierden injustamente a sus hijos por el terrorismo de Estado.

Es así que en ellas están presentes las madres de Floresta de los tres jóvenes asesinados en nuestro barrio, víctimas de la violencia institucional a manos de un ex militar de la dictadura corolario de los trágicos sucesos de diciembre de 2001.

Fruto de esa crisis política y en honor a la memoria barrial también estarán Cristian, Maxi y Adrián presentes con sus rostros en la bandera-símbolo de la memoria.

Hemos tomado como ícono para el mural la forma del pañuelo que llevan las madres en la cabeza, ese pañal blanco que ya es un símbolo reconocido por la sociedad toda.

Se ha compaginado la estética del mural en base al despliegue de la bandera y a la estructura rítmica que marcan los pañuelos, cual si fuera una partitura musical que marca el leit motiv de la pieza sinfónica.

 

Las imágenes expresionistas de Mariano le imprimieron vitalidad y dramatismo a cada concepto. María Claudia compagina y organiza la composición plástica total para dar unidad estilística al conjunto.

Como contrapunto agigantamos las figuras principales: las manos, la madre, ubicada en el centro del mural y a los que fueron víctimas de la dictadura en el mismo Orletti.

También estará la figura de Carla Graciela Rutila Artés, hija de los militantes Enrique Joaquín Luca López y Graciela Antonia Rutilo Artés, quien fue una de las primeras nietas en recuperar su identidad, Carla fue secuestrada junto a su madre en Bolivia cuando era una beba, traída en el marco del Plan Cóndor a Orletti y apropiada por el represor Eduardo Ruffo. El 25 de agosto de 1985, cuando tenía 10 años, fue restituida su identidad. No sólo fue una activa militante por los Derechos Humanos, sino que tuvo un protagonismo esencial en la recuperación y puesta en marcha de este Sitio de Memoria. El 22 de febrero de este año falleció tras luchar varios años contra un cáncer.

Así mismo está la figura femenina que escapa del centro clandestino desnuda por las vías del ferrocarril y es como un fantasma en la noche, según los vecinos que recuerdan el hecho. Su compañero y el fallecido sobreviviente el Pipi López Burgos. Este último, una persona entrañable para esta memoria por sus visitas al centro, apostado en la vereda de enfrente rememorando los aberrantes sucesos vividos en Orletti que lo llevaron a enarbolar la causa de los derechos humanos hasta su muerte.

Iconos representativos como la mano haciendo la V del peronismo, el mapa de Latinoamérica pintado con la wiphala y la bandera mapuche, el engranaje: símbolo del trabajo, el puño cerrado símbolo de la lucha de masas se interrelacionan con las figuras, los rostros y los símbolos dándole cuerpo a la identidad política del mensaje total.

 

Observamos que muchos trabajadores se detienen en esa zona a tomar cerveza y a charlar. La escala humana real ha sido tomada en cuenta para la representación de cada elemento. Las figuras de los desaparecidos, los que no están tendrán el mismo tamaño que los que hoy están y se mimetizarán con el mural como si fueran parte de la pintura.

Las figuras agigantadas cobran monumentalidad por la tarea y el desafío al que se enfrentaron reforzando lo épico del relato.

La línea curva sinuosa invita con su femineidad al espectador a deslizarse en el relato, guiándolo como en un rio de agua tibia y la calidez y firmeza de sus colores darán la fuerza y la vitalidad con que (la memoria) se sustenta. Otro elemento se integra armoniosamente: es el dibujo de Eduardo Marchelli, un compañero que estaba participando cuando el mural aún era un deseo, pero lamentablemente murió en el transcurso. Valga el homenaje de otro de nuestros artistas.

 

Solamente hemos decidido colocar un elemento destinado a simbolizar lo enemigo y adverso, lo aberrante y repudiable, un cóndor maligno, por el Plan Cóndor que llevaron a cabo los gobiernos militares o controlados por los militares .El Plan Cóndor se constituyó en una organización clandestina internacional para la estrategia del terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras, la mayoría de ellos pertenecientes a movimientos de la izquierda política.

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