Hoy se publicó en el Boletín Oficial la Resolución N° 90/2020 que establece que el gobierno de la Ciudad paga $1.575 por cada una de las Canastas Escolares Nutritivas (desayuno y almuerzo) que se reparten cada 10 días hábiles en las escuelas. En dicha resolución, el propio Gobierno reconoce que el costo real de la canasta, a precio minorista, no supera los $750. La otra mitad se la quedan las 19 empresas que tienen la concesión del servicio de comedores en las escuelas públicas de la Ciudad.

 

 

En el actual contexto de aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el Poder Ejecutivo Nacional con la adhesión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a raíz de la pandemia del COVID-19, la implementación del programa de Asistencia Alimentaria y Acción Comunitaria, dependiente de la Dirección General de Servicios a las Escuelas del Ministerio de Educación, ha generado fuertes polémicas en la comunidad educativa desde que se decidiera la suspensión de las clases presenciales

 

 

En principio, porque entre el 16 de marzo, fecha de la suspensión de clases, hasta el final de dicho mes, las familias recibieron como equivalente a la comida del comedor un sandwich de jamón y queso, una fruta y una barrita de cereal. Como el menú no solo se repetía y no tenía ningún tipo de los nutrientes necesarios para alimentarse de manera correcta sino que exponía a las familias a salir de su casa todos los días, a comienzos de abril, a partir de los reclamos realizados por cooperadores, familias, docentes y gremios, el Ministerio decidió reorganizar el sistema de entrega diaria de desayunos, almuerzos y viandas, transformándolo en un sistema quincenal en el que se entregan “canastas nutritivas escolares” compuestas de una cierta cantidad de productos alimenticios que corresponden a diez días hábiles.

 

 

El contenido de cada canasta depende del tipo de ración de que se trate: desayuno/merienda, refrigerio o almuerzo. El objetivo de esta modificación fue evitar el traslado diario de estudiantes, docentes y personal de las empresas concesionarias del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCABA).

 

 

Imagen. Listado de productos acordados que integran la Canasta Escolar Nutritiva. Las familias denuncian que en la última entrega no incluyeron varios productos, entre ellos, aceite, atún y, en muchos casos, azúcar

 

 

Sin embargo, desde la primera entrega de las «canastas nutritivas» (1, 2 y 3 de abril) este sistema mostró serias falencias y motivó la continuidad de las críticas en el ámbito educativo por las condiciones sanitarias en las que fue realizada, por la insuficiencia y la calidad de los productos entregados, por faltantes en el contenido de las canastas y por el riesgo sanitario implicado en la aglomeración de personas en torno a las escuelas.

 

 

Esta situación se repitió en la segunda entrega, efectuada entre el 14 y el 17 de abril. Al respecto, desde los establecimientos se han denunciado demoras, faltantes de alimentos y de elementos de salud. Por otra parte, durante la tercera entrega que tuvo lugar entre el 28/4 y el 30/4, no sólo se repitieron las irregularidades que se venían denunciando en las dos primeras entregas, sino que además el martes 28/4 la entrega se hizo en un contexto climático de fuertes tormentas, por lo cuál quienes fueron a recibir las canastas tuvieron que hacer largas filas bajo una intensa lluvia.

 

 

A estas situaciones, que de por sí ameritan una revisión del actual sistema de aplicación del Programa de Asistencia Alimentaria y Atención Comunitaria, se agrega el hecho de que en la actual situación de crisis socioeconómica acentuada por el aislamiento social, preventivo y obligatorio, se dio a conocer en el Boletín Oficial la Resolución N° 90/2020 que establece que el gobierno de la Ciudad paga $1.575 por cada una de las Canastas Escolares Nutritivas (desayuno y almuerzo)

 

 

En dicha resolución, el propio Gobierno reconoce que el costo real de la canasta, a precio minorista, no supera los $750. ¿Quién se queda con la otra mitad? Las 19 empresas concesionarias que desde hace tres décadas años lucran con la comida de los estudiantes de las escuelas públicas de la Ciudad.

 

 

 

 

 

 

Imagen. Anexo de la Resolución N° 90/2020, donde se desglosa el costo de la canasta. La materia prima sólo equivale al 48% del total.

 

 

Estás 19 empresas manejan un mercado cautivo de estómagos que mueve más de $2.000 mil millones de pesos por año y por el cual no tienen ningún tipo de fiscalización del servicio.

 

 

Para dar una ejemplo, el 12 de marzo de este año (cuatro días antes que se suspendan las clases por la pandemia) 37 estudiantes de la escuela primaria Ernesto Padilla ubicada en el distrito escolar 7 resultaron intoxicados tras almorzar el menú del comedor escolar. Una situación similar se vivió sólo dos días más tarde, cuando 59 chicos de la escuela primaria N°5 D.E.°2 amanecieron con vómitos, diarrea y dolor abdominal. En mabos establecimientos educativos la empresa que se ocupa del servicio de comedor es Lamerich.

 

 

Según informó la legisladora Mariela Bielli, el monto de las multas interpuestas por el Gobierno a estos concesionarios parecen irrisorias al lado del presupuesto millonario asignado a la concesión. Algunas multas fueron de 1.200 pesos, otras de 2.000 o 6.000 pesos. La mayor fue de 32.007 pesos. Según el informe presentado por Bielli, entre 2017 y 2019 la empresa Lamerich, que factura por este servicio un promedio de 100 millones de pesos por año, acumuló tan solo 74.775 pesos en concepto de multas. Situación similar se repite con las otras 18 empresas concesionarias.

 

Terminar con la intermediación

Por este motivo, desde el Observatorio por el Derecho a la Ciudad proponen que el GCBA directamente transfiera los $1.575 a cada familia. «Se eliminan los intermediarios y las familias van a poder duplicar la cantidad de alimentos que reciben actualmente», aseguran.

 

 

En la misma dirección, a mediados de abril, el legislador Santiago Roberto, conjuntamente con otros legisladores, presentó el Proyecto de Ley N° 1017-D-2020 para que el monto destinado a la compra de estas canastas sea directamente entregado mensualmente a las familias mediante una tarjeta magnética.

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