Bares y restaurantes de la zona podrán emplazar mesas en la Plaza Banff, Ejército de los Andes, Don Bosco, el Paseo del Cine y la Plazoleta de La Bandera, entre otras. ¿Alcanza solo con la apertura o hacen falta medidas económicas que acompañen? ¿Cómo impacta esta estrategia en el control de los contagios? Opinan comerciantes y legisladores.

 

 

Escribe: Alejandro Volkind

 

 

Como parte de la política de apertura de actividades que viene impulsando el gobierno de la Ciudad, el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana y el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción aprobaron una Resolución para el “uso y expansión de Áreas Gastronómicas sobre Calzada y Espacios Públicos para Prevención de Contagios COVID-19” (Ver Resolución N° 1/SSGMO/20)

 

Dentro de las justificación, la normativa asegura que, “siendo limitado el espacio con el que cuentan gran parte de los locales gastronómicos para emplazar sus respectivas áreas gastronómicas, sumado a la obligación de respetar un debido distanciamiento social, surge la necesidad de dichos comercios de encontrar soluciones alternativas para mejorar el rendimiento de su actividad comercial; a su vez que “la autorización de la expansión de las superficies sobre las cuales puedan emplazarse áreas gastronómicas, no solo permitirá el desarrollo de la actividad gastronómica, si no que permitirá mantener un debido distanciamiento social”.

 

En la Comuna 10, los espacios públicos elegidos son:

 

 

 

 

¿Alcanza con la apertura?

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, participó el 27 de agosto último en la edición 2020 del Consejo de las Américas y habló allí sobre el nivel de apertura de la industria, los comercios y las actividades profesionales. Allí destacó que, con protocolos, “hoy en la Ciudad de Buenos Aires el 100% del comercio ya puede abrir, el 100% de la industria y el 100% de las actividades profesionales”.

 

 

Sin embargo, además del debate sanitario que conlleva esta política de aperturas llevada a cabo por el gobierno porteño –en momentos donde la pandemia está lejos de haber pasado el pico de casos-, el otro cuestionamiento que están realizando distintas organizaciones de comerciantes tiene que ver con que una apertura, sin el acompañamiento económico del estado, no resuelve la difícil situación que están atravesando 140 mil comercios y 7 mil industrias en la Ciudad.

 

Tal como explica Fabián Castillo, presidente de Fecoba, los locales están facturando entre el 30% y el 40% de lo que facturaban en 2019. “Tampoco hay una demanda importante para que esos pequeños industriales porque no hay venta. Tenemos que trabajar en el incentivo de consumo, hacer que la gente pueda consumir para que la cadena de valor productivo se lleve adelante”, asegura Castillo.

 

A pesar de que los locales estén habilitados, son varios los que debieron bajar definitivamente sus persianas. Desde que comenzó la cuarentena y hasta julio último (último dato disponible), el 22% de los comercios tuvieron que cerrar debido a la crisis económica y a la caída de ventas, lo que equivale a 24.200 Pymes, según datos de la Fecoba.

 

Además, según información de la Cámara Argentina de Comercios y Servicios, en agosto último aumentó en un 109% el número de locales en alquiler o venta en la Ciudad respecto a la pre cuarentena.

 

En ese sentido, luego de hacer un exhaustivo análisis sobre la ejecución del presupuesto 2020 en este primer semestre, el legislador Matías Barroetaveña (FdT) aseguró a Nadie nos Invitó que la Ciudad no está haciendo el esfuerzo presupuestario que necesitan hoy comerciantes, trabajadores y empresas de la ciudad.

 

“Hace meses presenté un ATP y un IFE local –porque sabemos que el IFE cubre solo 10 mil pesos y la verdad que no alcanza, y el ATP cubre el 50% de un salario mínimo, con lo cual hacía falta, y sin embargo no se trató en la Legislatura. La Ciudad cuenta con 500 mil millones de pesos de presupuesto, y la verdad es que podría colaborar con la otra parte y mejorar el acompañamiento a familias y trabajadores.También en abril presentamos un proyecto para eximir de ingresos brutos y de ABL a los comercios e industrias. Y se trató y aprobó recién en agosto, y sin incluir el ABL”, aseguró el legislador.

 

Para Barroetaveña, la estrategia del jefe de gobierno Rodríguez Larreta es «simple pero discutible: dejar que la pandemia impacte en la economía y el trabajo de la ciudad, recostándose únicamente en los aportes del gobierno nacional (ATP, IFE). Se reserva el presupuesto para intervenir cuando comience la recuperación, lo que coincidirá con el inicio del calendario electoral”.

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