Esta semana se volvieron abrir las escuelas para la entrega de viandas, algo que desde que comenzó la cuarentena se transformó en una maraña de información y desinformación, con muchas preguntas y pocas respuestas, donde cada vez son más las dudas que las certezas. Muchxs creemos que la pandemia dejó al desnudo cada sistema que habitamos, así también como dejó al descubierto muchas facetas nuestras y de quienes nos rodean.

 

Texto: Perla Castillo

 

 

Que el sistema educativo no estaba preparado para las clases virtuales, no es un secreto para nadie, en muchas escuelas siempre fue un imposible, en algunas por faltas de recursos, en otras por falta de interés y en otras siempre se hizo lo mejor que se pudo con lo que se tenía.

 

Hoy podríamos decir, que lxs chicxs dependen de la suerte que tengan a la hora de caer en la escuela que les tocó en suerte, dependiendo la ubicación geográfica, el grado de vulnerabilidad, sí es uno, dos o tres, en fin, dependiendo el contexto es lo que cada chicx tiene garantizado o no.

 

Entonces, ¿la escuela pública nos iguala en derechos o es sólo una expresión?

 

Hoy los chats de mamis explotan entre comentarios de las tareas que se van subiendo a las distintas plataformas y la preocupación porque lxs chicxs no tienen ganas de hacer nada, y es ahí donde todo se complica, porque la familia no es la escuela, y el momento es tan inédito para todxs que cada unx hace lo que puede.

Cabe preguntarnos si hasta ahora nos pudimos poner en el lugar de lxs pibxs, que son quienes están encerradxs hace más de dos meses en nuestras casas en un contexto mundial de muerte, mientras todxs debatimos sobre su situación escolar, y vemos como están las maestras en sus casas abarrotadas de tareas porque hay que hacer de cuenta que acá no está pasando nada extraordinario.

 

Pero sí, pasa, y no deberíamos desvelarnos por sí lxs pibxs están al día con la tarea o no, porque este momento es más de supervivencia que de otra cosa, y porque lo que nos debería preocupar es que a ningunx le falte su desayuno, su almuerzo y su merienda tal cual recibiría si estuviese asistiendo a la escuela.

 

Obvio que la escuela no puede garantizar todo en la vida de un ser humano, pero al menos debería hacer el intento, no sólo desde lo pedagógico, sino desde lo humano, o mínimo desde los derechos garantizados que vienen aparejados a la escuela pública.

 

 

Como cada entrega de la Canasta Escolar Alimentaria, el Gobierno de la Ciudad vuelve a tener otro acto de miseria y desinterés por la comunidad educativa, ya que no sólo descuida a las familias, sino que también a sus docentes, que lxs somete a largas horas de entrega de viandas, porque cada vez pone más condiciones para que estas sean entregadas a sus destinatarixs.

 

 

 

 

 

En esta ocasión, se pudo apreciar como ya no alcanza con pedirles a las familias que entreguen el permiso de circulación, sino que esta vez vino de la mano de la presentación del número de DNI de lxs estudiantes.

 

 

Este hecho que parece inofensivo, en la mayoría de las comunidades sólo trajo problemas, porque generó largas e interminables filas en cada escuela, donde muchas familias tuvieron que retirarse antes de poder recibir su vianda, y no por falta de necesidad, sino porque en muchos casos lxs chicxs habían quedado solxs en sus casas.

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