Son test de uso masivo, similares a las pruebas de embarazo, aptos para los análisis que se realizan en estaciones de tren o fábricas que vuelven a la actividad. La empresa autogestionada, conformada por trabajadores de la ex Roux Ocefa, podrá elaborar 25 mil tiras semanales e incorporará 30 personas, que se suman a las 50 que ya trabajan en la producción de alcohol en gel. “Para nosotros es un orgullo poder demostrar que las y los trabajadores organizados somos capaces de gestionar proyectos y empresas y que no sólo lo podemos hacer desde un lugar de subsistencia sino que podemos hacerlo poniendo nuestros emprendimientos en función de lo que va demandando nuestra sociedad”, aseguró a Nadie nos Invitó Bruno Di Mauro, presidente de la cooperativa.

 

 

 

Hace tres semanas nos pusimos en contacto con gente del CIDENFI -un equipo de investigadores de la Facultad de Exactas de la Universidad Nacional de La Plata-, que estaban desarrollando unos test de detección de anticuerpos de coronavirus y comenzamos a pensar un proyecto de implementación de esa investigación, de producirlo a escala”, cuenta Bruno di Mauro, presidente de la cooperativa Farmacoop, quien explica que los test tienen una tecnología similar a las de las pruebas de embarazo. «Es un testeo rápido que no requiere para su aplicación de personal capacitado ni de ningún instrumental, con lo cual se pueden hacer un tu casa o en una posta sanitaria, y lo que el test permite tener dimensión es si esa persona está o estuvo con el virus».

 

 

Para la cooperativa, la noticia es importante en varios sentidos: por un lado permite sacar a la calle una nueva unidad de negocios, que genera nuevos puestos de trabajo. Entre operarios, maquinistas y técnicos se incorporarían unas 30 personas, que se sumarían a las 50 que actualmente están trabajando en la producción de alcohol en gel. “Nosotros tenemos 85 asociados ex trabajadores de Roux Ocefa, la mayoría trabajando actualmente, y seguimos incorporando y convocando a ex compañeros del laboratorio”, cuenta Bruno.

 

 

Imagen. Trabajadores de Famacoop, ex Roux Ocefa. Foto: Vicky Cuomo (Gentileza Revista Cítrica)

 

 

Por el otro, la producción de los test permite la incorporación de tecnología. “La experiencia de generar la transferencia de tecnología de una investigación impulsada por el Estado nacional, como es el Conicet, y plasmarlo en trabajo -y en este caso en una empresa recuperada, que también es industria nacional- es lo que más nos entusiasma. Es un salto cualitativo”.

 

Además de la incorporación de tres nuevas máquinas importadas –con capacidad de elaborar 25 mil tiras semanales, la producción de los test rápidos van a permitir rehabilitar áreas del laboratorio que anteriormente se destinaban a revisado de producto terminado y que hoy están en desuso.

 

Tal como adelanto Di Mauro, la producción estaría lista en un mes y medio, ya que aún falta la última etapa de validación del método, habilitación de ANMAT y la llegada de las maquinas.

 

 

Imagen. Trabajadores de Famacoop, ex Roux Ocefa. Foto: Vicky Cuomo (Gentileza Revista Cítrica)

 

 

NNI: ¿Qué cambió para ustedes a partir de la pandemia?

BdM: Lo primero es volver a aceitar un poco la creatividad y la imaginación para pensar en alternativas a las situaciones más hostiles. Es un poco lo mismo que nos había pasado cuando perdimos el laburo y decidimos recuperar la fábrica. Acá, cuando comenzó la pandemia tuvimos que repensar de que manera podíamos darle continuidad al proyecto. Y ahora estamos recontra abocados a eso y aprendiendo actividades nuevas porque vinimos durante un año trabajando para la habilitación de medicamentos.

La idea es ver de qué manera le encontramos la vuelta, siempre con faltante de recursos, con poco guita como ir generando productos y servicios que nos permitan seguir funcionando.

Para nosotros es un orgullo poder demostrar que las y los trabajadores organizados somos capaces de gestionar proyectos y empresas y que no sólo lo podemos hacer desde un lugar de subsistencia sino que podemos hacerlo poniendo nuestros emprendimientos en función de lo que va demandando nuestra sociedad.
Sabíamos y siempre supimos que gran parte de la sociedad, y del movimiento obrero nos respeta y nos acompaña, por eso siempre decimos que nuestra empresa no es nuestra sino del pueblo.

 

A su vez, sí sabemos que hay sectores – diferentes gobiernos o privados- con algunos prejuicios con estas experiencias. Por eso lo que nos permite es demostrar es que somos igual de serios o capaces, o mas, que la economía formal. Y no sólo nosotros, porque hay un montón de cooperativas y de empresas recuperadas que vienen dando respuesta. En momentos donde algunas empresas tradicionales quedaron un poco grogui o donde algunos organismos del Estado también les cuesta reaccionar, nuestro sector –cooperativas y economía popular- dio respuesta inmediatamente, con un montón de textiles que se reconvirtieron para hacer barbijos, camisolines, empresas recuperadas que se pusieron a hacer alcohol en gel, merenderos y comedores en los barrios que se pusieron a abastecer la demanda que hay en términos alimentarios compañeros y compañeras promotoras de salud en todos los barrios, que están cuidando que en los barrios las vecinas y vecinos tengan al alcance la medidas de seguridad necesarias.

 

Yo creo que el Estado tiene que tomar nota de lo que somos capaces los trabajadores cuando nos proponemos buscar salidas en los momentos más jodidos. Y cuando termine esto se va a notar que nuestro sector es capaz de dar respuestas que otros sectores no las pueden dar o no las quieren dar porque no tienen un rédito económico directo e inmediato.

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