Luego de la escandalosa sesión del jueves en la Legislatura, donde se votó a puertas cerradas y con represión una nueva reglamentación para residentes y concurrentes rechazada por los trabajadores de la salud, el CeSAC ubicado en Mercedes 1371 se plegó al paro convocado por la Asociación de Médicos Municipales.

 

 

“En solidaridad y apoyo, ante razones de público conocimiento, nuestro centro de salud permanecerá cerrado el día viernes 29/11/19”.

 

Con este breve mensaje, el Cesac 36 de Floresta se plegó al paro convocado por las distintas organizaciones de médicos de la Ciudad luego de la represión que ayer sufrieron en la puerta de la legislatura los médicos residentes que se oponían a la aprobación de la ley 2828 ya que legaliza y empeora la precarización laboral que sufren.

 

La ley aprobada reglamenta la tarea de los residentes y concurrentes en la Ciudad y entre otras cosas, estipula una jornada laboral de 64 horas semanales para los residentes a cambio de un salario por debajo de la línea de pobreza y, aunque parezca absurdo, les niega la categoría de trabajadores.

 

La masividad del paro de hoy y la adhesión de asociaciones de médicos históricamente enfrentadas sólo puede ser entendida por la centralidad que tienen los residentes en el sistema de salud de la Ciudad.

 

La masividad del paro de hoy y la adhesión de asociaciones de médicos históricamente enfrentadas sólo puede ser entendida por la centralidad que tienen los residentes en el sistema de salud de la Ciudad.

 

 

 

 

Sin residentes no hay Hospital

Mayra estira el guardapolvo blanco en el asfalto de la calle Corrientes y bajo un solo rabioso escribe con letras grandes: Sin residentes no hay Hospital. En la marcha, la frase se vuelve un mantra: se canta y se escucha en cada conversación hasta cobrar fuerza de verdad. “El residente es el médico que te revisa si vas a la guardia, el que sigue a los pacientes internados, al que llaman en medio de la noche, el que no duerme durante más de 36 horas. Sin residentes no hay hospital, y si no hay hospital no hay salud pública” explica Carla, médica que va por su tercer año de residencia.

 

“Hoy en día con mis compañeros brindamos atención durante 12 horas todos los días, ya sea en guardia externa, sala de internación general o terapia intensiva, ocupándonos de temas médicos y, muchas veces, no médicos, pero siempre con responsabilidad”.

 

Además, tienen entre ocho y cuatro guardias obligatorias por mes, cuyo pago está incluido dentro del sueldo básico y no tienen un descanso posterior al finalizar la guardia, con lo cual terminan uniendo dos jornadas laborales consecutivas lo que determina que trabajen durante 36 horas seguidas. “Irónicamente –advierte Carla- nuestro trabajo es insalubre y, encima, no reconocido por el sistema de salud”.

 

“Nos tienen que valorar”, exige Mayra. “Son 10 años de estar estudiando. Que no nos consideren profesionales y nos repriman como ayer me parece una vergüenza”.
Esta negación por reconocer como trabajadores a residentes y concurrentes es uno de los puntos más repudiados de la ley que votaron en soledad los legisladores que responden a Horacio Rodríguez Larreta, pero no el único.

 

Otros aspectos cuestionados de la ley 2828 votada ayer son que:

– Consolida una jornada laboral de 64 horas para los residentes, mientras un médico de planta en la Ciudad tiene una jornada de 30 horas semanales

 

-Deslinda el salario de los residentes del salario de planta, “legalizando” un salario para el residente que recién inicia de $35.000, cuando el propio Indec porteño estableció la línea de pobreza en $35.436.

 

– Mantiene a los concurrentes como trabajo gratuito y sin ningún tipo de derecho laboral, mientras cumplen un papel fundamental en las áreas de Psicología de los Hospitales.

 

-Disfraza la guardia como formación intensiva

 

-Incorpora un régimen de disciplinamiento que incluye sanciones, suspensiones y rescisión del contrato, por motivos tan vagos y subjetivos como cometer “una falta grave a la moral de la administración”.

 

-Habilita estar un año más a disposición para trabajar como residente si el servicio lo requiere, evitando así abrir cargos de planta y concursos. “Hoy les residentes mantenemos los servicios de pie y eso es producto que el gobierno de la Ciudad no habilita cargos de planta”, advierte Belén, trabajadora social y residente del Hospital Santojanni, señalando uno de los puntos claves del mecanismo de precarización que sostiene todo el sistema de salud.

 

 

 

Precarizar a los palazos

El proyecto votado ayer, que regula algo tan esencial como el trabajo de residentes y concurrentes, fue despachado en sólo 8 días. El miércoles 20 de noviembre la ministra de Salud se hizo presente en la reunión de Comisión con la iniciativa bajo el brazo y dos días más tarde ya tenía dictamen para ser discutido por los legisladores en la próxima sesión, pese a los cuestionamientos de legisladores y residentes .“Nosotros teníamos un proyecto propio que fue descartado de manera express, con la misma velocidad con la que aprobaron la propuesta oficial”, asegura Gabriel Solano.

 

Esta prepotencia legislativa quedó de manifiesto ayer, cuando el proyecto se sometió a votación mientras fuera del recinto 1500 residentes y concurrentes intentaban ser escuchados. La sordera y el cinismo también se vivieron dentro de la Legislatura, que ni siquiera dejó de sesionar cuando afuera la Policía de la Ciudad y el personal de seguridad de la Legislatura comenzaron a reprimir a los trabajadores de la salud e impidieron que siete legisladores que habían salido para tratar de calmar la situación ingresaran nuevamente al recinto a votar.

“Lo que pasó ayer en la Legislatura fue escandaloso”, asegura Andrea Conde, legisladora de Unidad Ciudadana. “En la mitad de la discusión la Policía empezó a reprimir a una multitud. Yo intenté salir del recinto pero nos cortaron el paso. Mientras estábamos intentando frenar la batalla campal de la puerta, en vez de ir a un cuarto intermedio como ha pasado en otras oportunidades cuando se desbordan las cosas, ellos continuaron como si nada sucediese y terminaron votando solos, con 34 votos positivos de Vamos Juntos y las 5 abstenciones de Evolución. Ninguno de los legisladores de la oposición que estábamos ahí pudimos votar porque estábamos afuera tratando de parar la represión”. Conde brinda un dato que marca el nivel de cinismo de los legisladores oficialistas: “Apenas votaron, levantaron la sesión y se fueron a comer sushi atrás, como si nada hubiese pasado”.

 

Salud pública cada vez más privada

La ministra de salud Ana María Bou Perez se despidió de su cargo dejando como corolario una ley que repudió todo el arco de trabajadores salud. Ahora, desde el 10 de diciembre, ocupará una banca en la Legislatura porteña, la misma que ayer vivió una de sus sesiones más escandalosas gracias a su contribución.

 

La ley 2828 suma una avanzada más contra los trabajadores, en una gestión que intentó el cerrar cinco hospitales y unificarlos en un solo edificio y que hace semanas le volvió a negar a los enfermeros su carácter de trabajadores de la salud, tomándolos como empleados administrativos.

 

“La salud pública de la Ciudad es un hecho residual”, reafirma Gabriel Solano, legislador del FIT. “Acá el interés que prima es el de la salud privada, que es para quien el gobierno toma decisiones”. Los hechos parecen darle la razón. Esta semana el jefe de Gobierno confirmó que quien ocupará el sillón de la ministra Bou Perez por los próximos cuatro años será Fernán González Bernaldo de Quirós, histórico asesor de Rodríguez Larreta y vicedirector del Hospital Italiano.

 

 

Mientras tanto la calle canta:

Che Larreta, che Larreta /

qué asustado se te ve /

con hospitales parados /

y residentes de pie”.

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