Tras la muestra de fotos que se exhibió el 29 de diciembre en el homenaje a los pibes asesinados en 2001, la Asamblea de Floresta lanzó una convocatoria abierta a la comunidad para recopilar fotos o registros gráficos de esos días de diciembre de 2001 de las marchas posteriores o de actividades relacionadas con el tema, con el objetivo de conformar un archivo que documente la lucha barrial y pueda ser difundido y consultado. “La construcción de la MEMORIA es una tarea colectiva”, aseguran.

Fotografía de portada: Belen Otero

 

El 29 de diciembre de 2019, en un nuevo aniversario de aquella terrible madrugada donde Maximiliano Tasca, Cristian Gomez y Adrián Matassa fueron fusilados por el ex suboficial de la Policía Federal Juan de Dios Velaztiqui que se encontraba trabajando como custodio de la estación de servicio ubicada en Gaona y Bahía Blanca, familiares, amigos, agrupaciones sociales, culturales y políticas realizaron como todos los años, distintas actividades para homenajearlos.

 

 

Una de ellas fue una muestra fotográfica organizada por la Asamblea de Floresta, que fue trabajada con gente de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA), en la cual se armó a través de fotos una línea de tiempo desde el 2001 hasta que Velaztiqui finalmente es condenado.

 

 

La muestra gustó muchísimo y dio el puntapié para profundizar en la memoria fotográfica del barrio. Por eso ahora, la Asamblea de Floresta lanzó una convocatoria abierta a la comunidad para recopilar fotos o registros gráficos de esos días de diciembre de 2001 de las marchas posteriores o de actividades relacionadas con el tema, con el objetivo de conformar un archivo que documente la lucha barrial y pueda ser difundido y consultado.

 

 

La convocatoria es abierta a todo aquel que haya podido registrar material gráfico de esos meses, no importa si se dedica o no a la fotografía. Quienes quieran aportar material deberá comunicarse con la Asamblea a través de la página de facebook: Asamblea de Floresta, o al correo: elcorralondefloresta@gmail.com

 

 

Imagen. Muestra fotográfica del 29 de diciembre de 2019. PH: Malena Gerez Fotografía

 

 

Maxi, Adrián y Cristian, presentes en el barrio

Corrían días convulsionados en la Argentina y en la Ciudad. Miles y miles de argentinos se expresaban en las calles exigiendo terminar con las políticas de hambre y desocupación que habían reinado durante toda la década del 90. El presidente De la Rúa ya había renunciado, con más de 30 muertos en sus espaldas, y el sillón de Rivadavia parecía quemar para los políticos: nadie quería hacerse cargo. Mientras, la gente en la calle, con sus cacerolas, su bronca, su angustia, sus reclamos.

En ese contexto, ese 29 de diciembre de 2001, Maxi, Adrián y Cristian se encontraban comentando las imágenes que se reproducían por la televisión que mostraban la represión policial, cuando ante el comentario de uno de ellos, Velaztiqui reaccionó sacando su arma y disparando a matar.

 

Maximiliano Tasca y Cristian Gómez murieron en el lugar, Adrián Matassa falleció a las horas en el Hospital Álvarez, y Enrique Díaz fue el único que logró escapar. Según los testigos, el ex suboficial intentó armar una escena de intento de asalto, con la presunta complicidad de las autoridades de la comisaria 43.

 

El crimen provocó la movilización inmediata de los familiares y de todo un barrio que exigió la condena de Velaztiqui, quien ya contaba con una causa por obligar a ir trotando hasta la comisaria a hinchas de Nueva Chicago en 1981 por cantar la Marcha Peronista, ganándose el apodo de “el trotador”, y de los integrantes de la comisaria 43, cuya plana mayor fue relevada a los pocos días para intentar calmar la bronca de los vecinos.

Finalmente y luego de gran cantidad de marchas y homenajes, en marzo de 2003 Velaztiqui fue condenado a prisión perpetua por triple homicidio agravado por alevosía aunque se rechazó el pedido de la fiscalía de investigar las responsabilidades de los policías que intervinieron en el caso e intentaron en un principio avalar la versión de Velaztiqui.

En 2012, pese al repudio de familiares y organismos de Derechos Humanos, el ex subofocial obtuvo el beneficio de arresto domiciliario al cumplir 72 años.

 

Hoy la imagen de Maxi, Cristian y Adrián se convirtió en un símbolo de la lucha de los familiares y de un barrio contra la violencia institucional que año tras año, a través de festivales, pintadas y homenajes, se renueva y fortalece.

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