La intención del gobierno porteño es recaudar fondos para la construcción de un nuevo «centro modelo de reeducación y reinserción socioeducativa» para menores en la zona del Bajo Flores. Sin embargo, lejos del pedido de los vecinos del barrio, el predio ubicado en Segurola al 1600 se transformará en una «zona destinada a la localización de vivienda de densidad media, comercio, servicios y equipamiento de escala urbana».

 

 

El gobierno porteño puso en venta el Instituto Manuel Rocca -que ocupa una manzana en Segurola al 1600- y otros dos institutos de menores ubicados en Parque Chacabuco y en Balvanera para financiar la construcción de un “centro modelo de reeducación y reinserción socioeducativa” para menores en el Bajo Flores, que unificará los tres institutos citados y estará listo a finales de 2021.

Este nuevo Centro Modelo tiene un costo de US$18 millones y para financiarlo el gobierno espera recaudar unos US$14 millones por la venta del centro socioeducativo José de San Martín, ubicado en Baldomero Fernández Moreno 1783; US$1,2 millones por el Centro de Admisión y Derivación Úrsula Llona de Inchausti, ubicado en Presidente Perón 2048; y US$10,8 millones por el centro de Menores Manuel Rocca, ubicado en Segurola al 1600.

En el proyecto, además de describir las características del nuevo Centro de Reeducación, se explicitan los posibles usos que tendrán los terrenos en venta. En ese sentido, respecto al predio que hoy ocupa el Instituto de Recuperación y Clasificación de Menores Manuel Rocca, el proyecto impulsa nuevas normas urbanísticas en ese sector de Monte Castro para conformar una “zona destinada a la localización de vivienda de densidad media, comercio, servicios y equipamiento de escala urbana”.

Es decir que lo que se busca es modificar el código urbanístico para la construcción de nuevos edificios.

 

Un espacio proyectado para uso público

El predio donde se encuentra el “Instituto de Recuperación y Clasificación de Menores Manuel Rocca” fue donado por este vecino ilustre del barrio a comienzos del siglo XX.

 

“Manuel Rocca fue un inmigrante que logró, a través de su trabajo, labrarse una posición más o menos acomodada. Las tierras donde fijó su residencia estuvieron ubicadas en Floresta Norte. A su muerte y por disposición propia, detallada de manera minuciosa en un testamento, retribuyó agradecido parte de aquello: donó dinero y algo más de dos hectáreas para que se construya un hospital y una escuela para niños de bajos recursos. En la actualidad se yerguen en esos solares el “Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca” y el “Instituto de Recuperación y Clasificación de Menores”, según consigna el periodista Carlos Davis en la web La Floresta.

 

Mientras el Hospital de Rehabilitación aún continúa desarrollando una importantísima labor en la Comuna y en la Ciudad, el Instituto Rocca fue cerrado hace tres años tras un motín que terminó con la muerte de un adolescente.

 

Desde entonces, vecinos e instituciones de la Comuna sueñan con la posibilidad de transformar ese predio en un nuevo espacio público para los vecinos del barrio.
Sin embargo, el gobierno estipula en el proyecto su venta a particulares.

 

Desde Nadie nos Invitó consultamos al presidente de la Comuna Daniel D´ippolito para conocer si desde la Junta Comunal se iba a presentar algún proyecto para convertir al predio en un nuevo espacio público de la Comuna pero su respuesta fue negativa. “El Instituto Rocca no es competencia exclusiva de la autoridad comunal. No tenemos dominio del mismo”, aseguró.

 

Para Leticia Maronese, integrante de la Junta de Estudios Históricos del barrio de Monte Castro, la manzana no debe venderse. “La donación se debe seguir cumpliendo. Él legó los terrenos para que sea un asilo para chicos”, indicó al diario La Nación.

 

Mientras tanto, la legisladora de Unidad Ciudadana Lorena Pokoik presentó hace 15 días un proyecto para que el predio sea destinado a la construcción de un Polo Educativo donde funcionen una escuela infantil de nivel inicial, una escuela primaria y una escuela secundaria de gestión estatal. La propuesta, asegura Pokoik, responde a los más de 10 mil chicos de entre 1 y 5 años que están sin vacantes en el nivel inicial, y busca “atender y garantizar el derecho al acceso a la educación pública desde los 45 días de los vecinos y las vecinas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a través de la construcción de escuelas”.

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