El sábado pasado en un bar de Palermo, un importante número de mujeres de la tercera edad nos juntamos para conversar y tomar en nuestras manos, cómo queremos que sea nuestra vida. Ya sea porque trabajamos y estamos cerca de la edad de la jubilación, o nos quedamos sin trabajo alrededor de los 50, o ya estamos jubiladas, proponemos una nueva forma de vernos, pensarnos y accionar hacia ese cómo, anticipándonos a lo que vendrá, dado que, al haberse alargado la expectativa de vida, esta edad plateada, se ha transformado en una etapa larga en años saludables y activos. Diseñar nuestro futuro junto a pares con autonomía, promoción y solicitar políticas de Estado es la tarea.

Por Graciela Romero. Escritora y poeta.Coordinadora del taller literario Alas de Colibrí y del encuentro “Sin lectura no hay paraíso”.

 

La convocatoria surgió a través de las redes, cuando Gabi Cerruti organizó el grupo “La Revolución de las viejas”, y nos propone ir “tejiendo la trama de una gran biografía: la de la Mujer nacida en los cincuenta, sesenta, que leímos la misma literatura, escuchamos la misma música, nos atravesaron los mismos dolores y las mismas victorias”

 

Para intentar hablar y escucharnos nos organizamos en varios círculos. En el que estuve compartiendo, se plantearon ejes de conversación sobre tiempo libre, uso de espacios públicos, vivienda, salud, el cuidado, las obras sociales, la eutanasia, las actividades remuneradas, la autonomía económica, profundamente entusiasmadas y comprometidas con la causa feminista, viendo el rol de la mujer en un plano de evolución permanente, logrando nuestros derechos.

 

Cómo asumir el tiempo libre con actividades culturales, deportes, ayudar a los más necesitados, pensar en armar redes de contención a todas las que están en situación de vulnerabilidad. Para realizar estos proyectos vimos como incentivar el uso de espacios públicos, ir de a poco pensando alternativas para ocupar espacios ociosos colmados de desechos, que limpios y puestos en condiciones podemos utilizar para gozar de horas de recreación, entusiasmo en un compartir con pares. Hablamos de vivienda, ya que muchas vivimos solas y habría nuevas alternativas para vivir con otras en viviendas compartidas, un nuevo modelo sustentable. Se presenta difícil el presente y el futuro cercano en lo que respecta a la salud, dado que sabemos que los problemas físicos y emocionales alteran nuestros cuerpos y hay una deficiencia tanto en las obras sociales incluyendo el Pami, instituciones deficientes y desgastadas, mal organizadas y con baja inversión. Pese a que el Pami tiene cuidadores el tema del cuidado abarca todos los ejes, no solo en la enfermedad, sino también en la salud, lograr sostenernos en una red de cuidadores y valorar el auto-cuidado, Vimos un sinfín de puntos oscuros, que hay que ir visibilizando para resolver. En cuanto al tema laboral, estamos las que aún seguimos trabajando, en la tarea de una autonomía económica, si bien porque una entrada extra nos sirve para llegar a fin de mes y hacerlo unas horas al día nos vincula con el placer. Ya no más trabajo de ocho horas, dejando las actividades laborales en la franja etaria más joven, pero reclamando cupos laborales para aquellas mujeres de 45/59 años que han sido despedidas y les cuesta muchísimo volver a insertarse al mundo del trabajo, conseguir un sueldo digno y lograr la ansiada jubilación en tiempo y forma. Y en esta misma línea de compromiso pensar que cuando tengamos enfermedades incurables y percibamos el fin de nuestros días, podamos elegir y decidir como morir.

 

 

 

 

El sábado 8 de febrero, nos encontramos inaugurando un proceso creativo de identidad colectiva. Muchos puntos recién empezaron a enunciarse, una ardua tarea donde armemos un contenido de todas las voces, contemplando el acceso a derechos, tener leyes, las que ya están ponerlas en funcionamiento y si no están listas, poder reglamentarlas.

 

Buscar un sistema de salud diferente, un modo de hacer lo que nos gusta sin tanto esfuerzo individual, comprendiendo que sin proyecto la vida es poco viable, vivir la tercera etapa con dignidad, honrándola, hablando, escuchándonos, aprendiendo acompañadas y con amistoso trato, con paciencia y armonía.
Mientras mujeres de la zona Norte, del Oeste, del sur y de CABA, nos juntábamos también en Jujuy y Neuquén hacían sus reuniones y La Plata ya había hecho su primer encuentro. En esta semana se juntan en Mendoza, Santa Fe y se siguen sumando más mujeres a esta Revolución de las viejas, a esta Marea Plateada.

 

Cierro con las claras palabras de Gabi Cerruti:

“Somos una generación que la peleó mucho. Crecimos en plena dictadura militar, salimos a la calle por Malvinas, peleamos durante el alfonsinismo, peleamos contra el menemismo. Nos comimos la convertibilidad, pusimos el cuerpo. Nos vimos desempleadas. Caímos en los noventa y nos volvimos a levantar. Caímos en el 2015 y nos volvimos a levantar. Tenemos un enorme poder adentro nuestro. Somos el poder. Qué hermoso estar juntas.”

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