Cecilia Segura, presidenta de la Auditoría, aseguró a Nadie nos Invitó que el oficialismo hizo valer su mayoría en el organismo y votó en contra de la Planificación Anual 2019, dando de baja del plan de trabajo para todo el año programas centrales, cuya significatividad económica es tal que representan el 87% de todo el presupuesto de la Ciudad. Algunas de las obras, gestiones y actos de gobierno que no se van a auditar este años son las obras del subte y del Paseo del Bajo, pero también la construcción de los viaductos Mitre y San Martín; el servicio de higiene urbana, el reequipamiento de la Policía de la ciudad, la gestión de la Subsecretaría de Comunicación Social, por donde se tramita la pauta publicitaria de todo el gobierno porteño; entre otros.
FOTO: Ruben Digilio

 

 

La Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) es un organismo que fue creado por la Constitución de la Ciudad Autónoma con la finalidad de ejercer el control externo del sector público de la Ciudad como así también a las empresas, sociedades o entes en los que la Ciudad tenga participación en sus aspectos económicos, financieros, patrimoniales y de gestión de legalidad.

La AGCBA es un cuerpo colegiado, es decir que está integrado por 7 miembros que son designados por la Legislatura porteña de la siguiente manera:

  1. Cada partido político o alianza de la Legislatura en base a su proporción en el cuerpo preselecciona representantes potenciales a ser Auditores.
  2. Mediante votación por mayoría absoluta de los Legisladores se eligen los 7 Auditores Generales.
  3. Los Legisladores del partido político o alianza opositora con mayor representación numérica en la Legislatura proponen al Auditor General quien va a ejercer la presidencia de la AGCBA.

Actualmente, este cargo es desempeñado por la Licenciada Cecilia Segura, con quien, desde Nadie nos Invitó, tuvimos la oportunidad de conversar para conocer el trabajo a desempeñar durante 2019, y sobretodo, las dificultades a la hora de poder auditar las obras y la gestión del actual gobierno. Tal vez uno de los casos más sobresalientes es el del subte, donde por segundo año consecutivo no habrá auditoría.

 

 

 NNI: ¿Por qué crees que la auditoría votó no auditar el subte este año?

 

 

CS: La decisión no me sorprende, porque forma parte de una política sistemática del PRO de ir vaciando los organismos de control. El macrismo tiene un discurso público de transparencia y “gobierno abierto”, sin embargo, esto contrasta con una política marcada por la falta de acceso a la información y de dilaciones, demoras y escasa colaboración de sus funcionarios a la hora de rendir cuentas.

Esta política de vaciamiento se ha ido incrementando, especialmente con la asunción de Rodríguez Larreta.

Si bien a la oposición, en este caso a mi cargo, le corresponde la presidencia del organismo, el gobierno de la AGCBA es un cuerpo colegiado de siete miembros cuya mayoría está en manos del macrismo. A través de esta mayoría impone qué puede y qué no puede auditarse en la Ciudad de Buenos Aires.

 

Esto institucionalmente es muy grave, porque se desvirtúa el rol del órgano de control, y se ponen en crisis las tareas y la planificación de los profesionales de cada una de las áreas técnicas, que no pueden auditar las políticas más relevantes que ejecuta el gobierno porteño.

El subte, es uno de los temas bloqueados por el macrismo, pero no el único. Otro tema clave es la obra del Paseo del Bajo. En 2018 aprobamos un informe sobre la licitación de esta mega obra y allí se detectaron una serie de irregularidades en el proceso de adjudicación de tal magnitud que realizamos una denuncia penal ante Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas.

En este contexto, era clave auditar la ejecución de la obra, pero el PRO usó su mayoría para bloquear toda posibilidad de seguir. Este modus operandi se repite en todas las políticas sensibles que ejecuta el Gobierno de la Ciudad.

A fines del año pasado se produjo un hecho inédito en la historia de la AGCBA: por primera vez la presidencia del organismo a mi cargo votó en contra de la Planificación Anual 2019. Esto fue así porque el PRO, usando la mayoría que expliqué antes, bajó del plan de trabajo para todo el año programas centrales, cuya significatividad económica es tal que representan el 87% de todo el presupuesto de la Ciudad. Algunas de las obras, gestiones y actos de gobierno que no se van a auditar este años son, como ya dije, las obras del subte y del Paseo del Bajo, pero también la construcción de los viaductos Mitre y San Martín; el servicio de higiene urbana, el reequipamiento de la Policía de la ciudad, la gestión de la Subsecretaría de Comunicación Social, por donde se tramita la pauta publicitaria de todo el gobierno porteño; entre otros.

 

NNI: ¿Qué opinión te merece el fallo del Juez Gallardo contra Metrovías y la reacción del gobierno?

CS: Sin entrar en cuestiones técnicas sobre el fallo, me parece importante que la Justicia intervenga en favor de los derechos de los usuarios, ya que la prestación del servicio por parte de Metrovías es muy deficiente, y SBASE, en vez de controlar el cumplimiento del contrato y defender a los usuarios, defiende a la empresa. Nosotros el año pasado hemos participado de un amparo para frenar los brutales aumentos de tarifa, entendiendo que es necesario poner como prioridad el derecho de los usuarios.

 

En el caso particular del tema de las escaleras mecánicas y ascensores, es inexplicable que SBASE y Metrovías no puedan garantizar el funcionamiento pleno del sistema. Es entendible que alguna escalera o ascensor se rompa y no funcione circunstancialmente, pero los que viajamos en subte cotidianamente vemos sectores abandonados, escaleras y ascensores que no funcionan hace meses, incluso años. Y es inaceptable que SBASE y Metrovías no puedan garantizar un plan para solucionar estos problemas, especialmente cuando los usuarios sufren tarifazos constantes. Tengamos en cuenta que la tarifa al usuario es muy cara. Si la comparamos con otros países, vemos que el usuario paga por kilómetro de subte una tarifa similar a ciudades como Nueva York, Madrid, París o Tokio, pero el servicio que recibe es claramente muy inferior.

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