Falta de claridad en la propuesta educativa, subestimación del trabajo realizado durante el año y exposición innecesaria al virus. Docentes y estudiantes de la Escuela Técnica Hipólito Yrigoyen analizan la implementación de las “Actividades presenciales de revinculación para los últimos años secundaria” impulsada por el Ministerio de Educación de la Ciudad.

 

 

 

Esta semana, la comuna 10 estuvo en el centro de los noticieros. ¿El motivo? El ministerio de Educación de la Ciudad eligió que las “Actividades presenciales de revinculación para los últimos años secundaria” comiencen en la escuela Técnica N°27 D.E 18 “Hipólito Yrigoyen” y en la Escuela Técnica N°35 D.E 18 “Eduardo Latzina” (Ver Comienzan las actividades…)

 

 

La decisión, habilitada tras la reunión del Consejo Federal Educativo, no fue conversada ni consensuada con directivos, docentes ni familias, que ya en intentos previos del Gobierno porteño de volver a la presencialidad habían mostrado su rechazo.

 

 

El martes 13, entonces, hubo periodistas, hubo políticos -estuvo la ministra de Educación Soledad Acuña, y al día siguiente se hizo presente el propio Jefe de gobierno Horacio Rodriguez Larreta-, hubo fotos, pero lo que faltaron fueron estudiantes: durante el turno mañana solo hubo 12, al igual que durante la tarde.

 

 

También faltó su testimonio, por eso desde Nadie nos Invitó decidimos conversar con dos integrantes de la Escuela Técnica Nº27, el Profesor Pablo Maltese y Eva, estudiante de 6to año de esa institución y presidenta del Centro de Estudiantes.

 

 

Imagen. Horacio Rodriguez Larreta en la escuela Técnica N°27

 

 

 

Para Pablo, desde su mirada de docente, entiende este proyecto que está basado más en un encuentro social y que puede llegar a ser difícil sostenerlo porque estamos en un momento complejo, teniendo en cuenta el número de infectadxs por Covid-19.

 

 

Al mismo tiempo, entiende que lxs chicxs tienen ganas de volver, más que nada quienes están en los últimos años, sobre todxs lxs estudiantes de la técnica que quieren hacer sus prácticas en el laboratorio, cosa que no es posible en este contexto. Por eso, por el momento, prefiere esperar a ver cuáles son los resultados según vaya pasando el tiempo.

 

 

Desde su opinión personal, todavía no es el momento para volver, pero dadas las condiciones y teniendo en cuenta que ya se activó el protocolo, cree que puede llegar a ser útil desde el encuentro de lxs estudiantes.

 

 

Eva, como una de las principales actoras del porqué de todo este asunto, asegura que sí bien ella y sus compañerxs tienen muchas ganas de volver y estar en su práctica en el laboratorio, considera que esta vuelta implica un riesgo mayor a los posibles resultados a obtener. “Yo quiero volver, pero quiero volver en condiciones, sin poner en riesgo a mi familia, sabiendo que voy a ver a mis amigas y no las voy a poner en riesgo a ellas” asegura.

 

 

En ese sentido, es llamativo que en los propios protocolos elaborados por el gobierno porteño, al ser optativa la asistencia, la responsabilidad por un posible contagio de Covid 19 recae en los propios docentes, directivos y familias, quienes tienen que firmar las autorizaciones para que sus hijas o hijos vayan a las escuela y también firmar una declaración jurada en la que se hacen responsables antes esta eventualidad.

 

 

“Los protocolos que estuvieron manejando nos hacen sentir más inseguros. Las pocas personas que de verdad pueden ir, que viven cerca de la escuela, que no tienen el problema de tener un familiar de riesgo, hoy fueron a la escuela sin saber bien qué se iba a hacer, como si dijeran, ´vamos a probar y vamos a ver qué pasa´. Y eso está mal porque nos están usando de prueba a nosotros, a nuestros docentes y al personal de la escuela, y nos ponen en peligro. La verdad es que la escuela debería ser un lugar de acompañamiento, de seguridad, y nos están poniendo en riesgo por un capricho del gobierno de la Ciudad”.

 

 

En ese sentido, Eva remarcó que esta decisión responde más a generar un impacto mediático que en fortalecer una propuesta pedagógica. “Les importa el titular, no la salud de los pibes y de sus docentes– asegura. Un titular donde aparece como si nosotros hubiéramos perdido 100% contacto con la escuela, como si ninguno de nuestros docentes se hubiera sacrificado, hubiera sacado plata de su bolsillo para mejorar internet o comprarse una computadora, y con esto el GCBA parece olvidarse del trabajo no solo nuestro sino de nuestros docentes, como si nosotros no hubiésemos recibido ni una clase.  Y venimos con las clases virtuales desde marzo. Da bronca”.

 

 

 

 

 

 

Los testimonios, que permiten reconstruir un poco lo que viene pasando esta semana, dejan en claro que esta vuelta a la presencialidad nos presenta dicotomías que llegan a ser insalvables, es inevitable pensar que la escuela que se supone que es una herramienta que debería pensar en una sociedad más justa e igualitaria, se utilice en medio de una catástrofe mundial para generar y profundizar desigualdades.

 

Queda claro que el Gobierno de la Ciudad tiene una profunda dificultad para pensar junto a otrxs, y sin dudas, una falencia importante en la escucha, ya que en este protocolo que decidieron activar como un capricho, como dice Eva, sigue sin contar con la mirada de lxs docentes, de los gremios y principalmente de lxs estudiantes y sus familias.

 

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