Luego de tres años de lucha para evitar el vaciamiento y cierre de la histórica empresa que supo ser líder en la producción de sueros, la cooperativa Farmacoop -creada por los trabajadores de la ex Roux – Ocefa-, consiguió el aval de la justicia para continuar con la producción de fármacos. “Ahora tenemos 90 días para conseguir las habilitaciones que necesitamos de la ANMAT – Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica – Ministerio de Salud -y demostrar que somos capaces de hacer todo lo que dijimos que íbamos hacer”, aseguró el presidente de la cooperativa Bruno Di Mauro a Nadie nos Invitó.

 

 

Un laboratorio emblema de Villa Luro

Creado en 1935, en los inicios del Plan de Industrialización por Sustitución de Importaciones, el laboratorio Roux se transformó en poco tiempo en líder en la producción de sueros. Ya en la década del ´60 inició la primera producción de bolsas para recolección de sangre en el país, así como de sets de transfusión y perfusión.

 

Sin embargo, 80 años después de su fundación, la empresa es una sombra de lo que supo ser. La debacle comenzó en 2016, cuando el último representante de la familia Roux, Julián, dejó de pagar salarios y de realizar aportes jubilatorios alegando “problemas financieros” y tocó fondo cuando el 2 de enero de 2017 pretendió suspender a todo el personal.

 

Desde entonces sus más de 350 trabajadores comenzaron una lucha que incluyó tomas pacíficas de la planta para frenar despidos y acampes para evitar que nuevos dueños que se hicieron cargo de la empresa de manera fraudulenta se llevasen la maquinaria. Ahora, tras meses de presentar toda la documentación necesaria, la justicia falló a su favor.

 

“A partir de ahora nos toca trabajar. La verdad que estamos contentos. Sabemos que esto es un paso, que recién arranca y que esperemos que sea una forma de demostrar que hay una alternativa a la lucha para sostener los puestos de trabajo y la dignidad de los laburantes en momentos donde estamos siendo bastante golpeados”, explicó Di Mauro.

 

“Creemos que la figura cooperativa es la que mejor se adapta a lo que queremos –aseguró Di Mauro en una entrevista anterior realizada por Nadie nos Invitó-, no solo para mantener nuestra fuente de trabajo sino también para disputar el sentido empresario neto de acumulación de ganancias planteando que es una posibilidad utilizar esta herramienta – un laboratorio que produce medicamentos de primera necesidad- para poner esa producción en función de las necesidades del pueblo”.

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