José Ibarra, titular del Sindicato de Conductores Taxis porteño, fue reelegido como secretario general de la Federación Nacional del gremio. El dirigente sindical, que también es senador provincial salteño por Cambiemos, estará al frente de las dos entidades hasta 2023.

Tras la votación en la que fue un ungido por los 142 congresales reunidos en la sede de Fragata Sarmiento 959, Ibarra afirmó que seguirá luchando “contra Uber y el transporte ilegal que amenaza a nuestra actividad, evade impuestos y precariza a los trabajadores”, al tiempo que pedirá exenciones impositivas para el taxi 0km, ya que “la crisis golpea muy fuerte a los taxistas y necesitamos del Estado para seguir apostando por la actividad, cualquiera sean los dirigentes que dirijan los destinos del país a partir del 10 de diciembre”.

Oriundo de Sauce Redondo, un paraje a diez kilómetros de Guachipas y a 100 kilómetros de Salta capital, Ibarra llegó a Buenos Aires a los 18 años. Entró a trabajar a una empresa de alimentos, como repartidor y así conoció las calles de la Ciudad arriba de un auto, lo que sería el germen de un oficio que no tardó mucho en llegar y que años después lo catapultaría a estar sentado a la mesa chica de la CGT: taxista.

“Me casé en 1981, con Nora, (madre de su única hija, Lorena, abogada y capacitadora en el sindicato), y la plata no nos alcanzaba así que empecé como peón de taxi los fines de semana. Después la empresa cerró, así que me dediqué a full al auto. Fui progresando y en 1987 ya tuve mi primera licencia, y después mi primer 0km”, cuenta.

En 15 años, Ibarra pasó de conductor a propietario de una mandataria (empresa que nuclea a unidades de diversos dueños y provee servicio de radio), se hizo su primera casa, mandó a su hija a la UBA y en 2004 fue elegido Secretario General del Sindicato de Conductores de Taxis, y luego de la Federación Nacional. “Este es un gremio histórico. Fue el primero en hacerle un paro a la dictadura”, remarca.

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