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Comuna 12

“El cariño recibido es inmenso”: incendio en Villa Urquiza desató ola de solidaridad entre los vecinos

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Marcela (56) salió de la casa luego de ver ráfagas de humo entrando a su cocina y escuchar: “¡Me salí de ahí!”. Era la voz de su vecina Ana, de 49 años, que suplicaba a su marido Bernardo Montes, 50 para salir de la casa en llamas inmediatamente. Entonces Marcela llamó al 911 y de inmediato llegaron los bomberos.

4. Bernardo trabajaba en la planta alta de una casa que comparte con su pareja y sus dos hijos de 1 y 6 años; en la calle Ceretti en el cruce con Pasaje Tartagal en Buenos Aires Villa Urquiza. Desde hace ocho años construyen un espacio con material reciclado, que incluye un rocódromo donde juegan los niños y Ana le sirve de oficina para su entrenamiento. psicología, con adultos y niños, porque también es maestra inicial. Pero mientras Bernardo soldaba, estalló un incendio que envolvió la habitación. El desastre que desencadenó un ola de solidaridad por los habitantes de la zona.

“Hice soldadura de refuerzo para las cuerdas de unas hamacas que están colgadas del techo. Casi todo se había quemado desde que usaba la máscara cuando lo vi. Intenté sacar el colchón, pero se me atascó y era más difícil salir. Todo comenzó a arder. Siempre tengo mucho cuidado, pero como iba a hacer algo mínimo, no conseguí nada”, dijo Bernardo. 

La familia Montes comenzó a quemar parte de su casa en Villa Urquiza. Bernardo sufrió quemaduras en los brazos y estuvo 21 días hospitalizado (Santiago Filipuzzi/)

“Ven a mi casa, yo me quedo con el bebé”, le dijo Marcela a Anna mientras esperaba que llegaran los bomberos. “Aquí me quedé con el gordito porque el olor de la quemadura era muy intenso. Luego vino Anita hasta que sus padres vinieron a buscarlos. Al día siguiente la acompañé a sacar algunas cosas de la casa para que luego vinieran los pintores a reparar el apartamento. Cooperé en lo que pude”, agregó la vecina.

Después de pasar 21 días hospitalizado en Hospital del Quemado y de superar dos operaciones, Bernardo tiene algunas secuelas de quemaduras de tercer grado provocadas por el fuego y tendrá otro mes de descanso antes de volver a sus actividades. El lunes pasado, la familia se reunió por primera vez en su casa.

Un reencuentro que no sería posible tan pronto sin la “enorme” solidaridad de sus vecinos y familiares. Las dos hijas mayores de Bernard, Agustina y Jimena, de 23 y 19 años, se pusieron manos a la obra y comenzaron una campaña de recaudación económica para recuperar el lugar. Los regalos de juguetes para niños, sillas hechas con llantas bordadas de colores y libros no tardaron en llegar.

“El amor aceptado no tiene nombre, es inmenso”. Todos teníamos una relación de barrio, todos nos conocemos porque es una zona residencial. Pero no dudaron en ayudar. Estoy lleno de amor. Esa hermosa energía, del trabajo de los últimos ocho años, el fuego no pudo quemar y toda la gente que nos ayuda nos lo transmite”, explicó Bernardo.

“¡También nos dieron juguetes!” Joaquín de seis años, emocionado.

“Llevaron ropa y ropa de cama, me ayudaron a sacar cosas para los chicos, nos trajeron botes de pintura y hasta nos ofrecieron un departamento para pasar la noche. estaba muy sorprendido y nos ayudaron mucho. Llegó hasta al colegio de los chicos”, añadió Ana, que espera volver a la oficina lo antes posible y lo hace de forma virtual.

“Hay mucha arena”

Era la segunda vez que Bernardo iba a la oficina después de lo sucedido, y no pudo evitar asombrarse al ver la habitación después del incendio. Las paredes azules que formaban el muro de escalada se volvieron completamente negras. El aire acondicionado y la computadora desaparecieron después de derretirse, al igual que el colchón azul y el columpio marrón que colgaba a un lado de la habitación. Un “Jardín Rodante” lo llamaron.

“Estoy vivo, que no es suficiente”Bernardo comentó emocionado.

Antes del incendio, era la oficina en la parte superior de la casa de Bernard y Ana.

Darío Berenstein, de 55 años, vecino del mismo bloque de cableado, se ofreció de inmediato a reemplazar todos los cables. “Faltan algunos que no se han fundido y no se pudieron quitar, pero los terminaremos pronto. Lo menos que puedes hacer es ayudar. YO pasé por un incendio a los 19 y lo se por experiencia despierta mucha desesperación y se necesita mucha ayuda. Siempre estoy disponible para ellos, con un granito de arena que cada uno ponga, se va a hacer mucho”, dijo.

Los vecinos dijeron que comparten el grupo de WhatsApp entre 25-30 ciudadanos del bloque, que se creó originalmente debido a la incertidumbre en la ciudad. “Quizás pronto se recuperarán, se recuperarán y tendrán lo que tenían o un mejor oficio pedagógico”, concluyó Marcela.

Se convocó un proyecto que quedó sin resolver por el incendio “juego y movimiento”. “El taller empezó temprano, ya tenía varios papás inscritos”, advirtió Ana. Y Bernardo agregó: “Esperamos ir restableciéndolo poco a poco”. El montañismo contribuye a la interacción de los chicos y mejora la estimulación temprana a nivel terapéutico“.

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