Con el objetivo de contar con espacios para el tratamiento de pacientes que estuvieron internados en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) a causa de un cuadro de coronavirus grave, el Ministerio de Salud de la Ciudad creó las nuevas Salas de Rehabilitación Intensiva Post COVID-19, que ya están funcionando en el Hospital Argerich y el Hospital Fernández, y próximamente estarán en el Hospital Álvarez y el Hospital Pirovano, con un total de 40 camas disponibles para este fin.

Las unidades están conformadas por un equipo interdisciplinario de salud integrado por: enfermeros, médicos clínicos, kinesiólogos, fonoaudiólogos, nutricionistas, psicólogos, musicoterapeutas y trabajadores sociales. En conjunto, realizan un abordaje en pos de la pronta recuperación de las personas que son derivadas desde la UTI y aún requieren de cuidados especializados.

Habrá en la rutina de cada paciente 5 estímulos para su rehabilitación: tanto en la parte motora como, fonatoria y neurocognitiva. La primera de estas será la que se aborde primero, a cargo de los kinesiólogos. Luego, el tratamiento se enfocará en la rehabilitación mental, física y neurocognitiva. 

Estas salas están dirigidas para pacientes que salen de la Unidad de Terapia Intensiva y deben seguir siendo cuidados de manera especializada. Según los expertos, aquellos que, como estos pacientes, pasan varios días en dicho sector, sufren luego el «Síndrome Post Terapia Intensiva». El mismo consiste en secuelas que afectan al físico, la psiquis y el neurológico de manera negativa, y requieren de un seguimiento por parte de profesionales para lograr la rehabilitación.

Carlos Grageda, un paciente de coronavirus en rehabilitación, cuenta que cuando llegó al hospital “le faltaba el aire” y fue llevado directamente a terapia intensiva.

Después de estar dos días con respirador, pudo recuperarse. “Gracias a Dios volví a nacer. Estoy agradecido con los doctores, con la gente que me ayudó, que la verdad son lujo”, expresa.

Grageda reconoce que al principio no pensó que “iba a ser tan grave”. “Pensé que iba a estar mucho mejor, pero casi me muero. En realidad, estaba muerto. Y los profesionales me trajeron de vuelta a la vida y gracias a ellos me estoy recuperando rápido”, agrega.

Después de la enfermedad, reflexiona: “El COVID no perdona, le agarra a cualquiera, hay que cuidarse. Amen a su familia y cuiden a todo el mundo”.

Y asegura que el coronavirus marcó un antes y un después en él: “La vida es una sola y a mi me dieron una segunda oportunidad para volver a ser mejor persona, mejor amigo, mejor padre y mejor hijo”.

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