En las últimas semanas los medios han mostrado una interminable sucesión de siniestros viales con autos volcados. Desde el caso del Pepo, pasando por el vehículo que se dio vuelta en Palermo frente a América TV, los jubilados en Tucumán o la foto diaria en los accesos a la ciudad, la realidad indica que este tipo de hechos gravísimos es cosa de todos los días.

Cuando alguien pasa cerca de un auto dado vuelta, la pregunta se dispara automáticamente: ¿Cómo puede pasar esto? ¿A cuánto hay que ir para volcar? Las leyes de la física y la imprudencia se combinan para causar estas situaciones, aunque hay un factor determinante que explica la mayoría de las miles de muertes al año: el exceso de velocidad. Todo choque o despiste puede terminar mal a 80 km/h, pero sin dudas terminará en una tragedia a 150 km/h. Como dice una vieja campaña europea, a mayor velocidad mayor es el daño, y los vuelcos no son la excepción. Y todo empeora si, a la velocidad, se le suma el alcohol al volante.

A continuación se enumeran algunas de las causas más habituales para que un auto termine con las ruedas hacia arriba. Y también algunos conceptos que conviene conocer.

1- Tomar una curva cerrada a una velocidad superior a la debida. En estos casos el centro de gravedad sale de la superficie de sustentación del vehículo, es decir, de la zona de las ruedas, y el auto vuelca lateralmente.

2- Perder la adherencia, por ejemplo al pisar hielo, charcos, barro, arena o ripio. Si se clavan los frenos y se pegan volantazos en esa situación, puede suceder lo mismo que en el punto anterior.

3- Impactar a alta velocidad con un objeto bajo y lateral, como un cordón o el desnivel en el asfalto que queda cuando se pasa la fresadora en obras viales. Esto puede provocar el levantamiento del vehículo y su posterior vuelco.

4- Las distracciones. Mirar el celular hace que se pierda la atención en la conducción y que el auto se desvíe de la trayectoria. Al mirar de nuevo hacia adelante, el conductor nota que va a chocar o que se está por subir a la vereda o irse a la banquina y reacciona con pánico: lo habitual es pegar un volantazo para corregir y frenar con la máxima intensidad. Con eso lo que hace es colocar el vehículo en forma lateral y facilitar la posibilidad de vuelco.

5- Las colisiones con otro vehículo. Un impacto lateral provoca una fuerza superior que hace que el vehículo chocado se eleve y vuelque.

6- ¿Qué es el centro de gravedad? Muchos periodistas deportivos explican que Messi gambetea tan bien y a tanta velocidad porque tiene “su centro de gravedad bajo”. En palabras sencillas, el centro de gravedad es el punto de intersección de las fuerzas que inciden en un cuerpo: mientras más bajo esté ubicado, más estabilidad tendrá éste. Por eso, los que tunean sus autos para correr los “bajan”, modificando su suspensión, algo que puede apreciarse cualquier noche en la Panamericana. Por el contrario, a más altura hay más facilidad de volcar. La carga también es un factor que incide en los vuelcos: cargas pesadas en el portaequipajes elevan el centro de gravedad. Que los neumáticos estén desinflados también conspira contra el agarre, al igual que un mal estado de la suspensión.

7- Los micros de doble piso ¿Son inseguros? Muchos sostienen que son menos seguros que los de un solo piso debido a que, en caso de velocidad excesiva, o al recibir fuertes vientos laterales, pierden estabilidad. Un estudio de la Universidad Nacional de Cuyo de 2010 desaconseja su uso para viajes de larga distancia y sostiene que en Europa se utilizan apenas para excursiones cortas. La CNRT tiene un criterio diferente y los permite, siempre que superen un ensayo de estabilidad ante el INTI, que somete a pruebas estáticas con diferentes grados de inclinación a todo micro que supere los 3.80 metros de altura.

8- La importancia del cinturón de seguridad. En un vuelco, el uso del cinturón es vital para mitigar lesiones y, sobre todo, salir despedido del auto, lo que lleva a una muerte casi irremediable. Lamentablemente, un reciente estudio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial informó que en la Argentina sólo 5 de cada 10 conductores lo usan. En el asiento trasero la situación es aún peor: apenas 2 de cada 10 pasajeros se lo abrochan. En los micros de larga distancia, si bien el cinturón es obligatorio, no se controla su uso.

* Pablo Martínez Carignano es especialista en seguridad vial. Para consultas, contactarlo vía Twitter (@Mutandisonline)

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