El movimiento internacional de desobediencia civil no violenta, Extinction Rebellion (XR), que nació en 2018 en Reino Unido para alertar sobre “la inminencia de un colapso ecosistémico global” y ya está activo en más de 60 países, se organizó en mayo pasado en Argentina para “persuadir a los gobernantes y las corporaciones de actuar ante la emergencia climática y ecológica” y pide “decir la verdad, actuar ahora y abrir la democracia”.

Esas son las demandas del movimiento cuyo origen “coincidió con el emergente en 2018 de movimientos en rebeldía de base bastante urbana”, explicó a Télam Flavia Broffoni, politóloga y co-fundadora de XR en Argentina.

Ese año, luego de que el reporte 1.5° de Calentamiento Global del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) advirtiera que quedaban 0.57° para alcanzar el punto de no retorno en el cual algunos impactos serán irreversibles, el activismo ambiental que inundó las calles (con Greta Thunberg a la cabeza) fue noticia en el mundo.

“Ya se desató el colapso ecosistémico a escala global y la única esperanza que tenemos es que se levante la vara respecto a la injusticia y al genocidio que va a ocurrir en las poblaciones más vulnerables”, advirtió Broffoni.

Demandas de XR

Para eso, desde XR enarbolan tres demandas: “Que el Gobierno diga la verdad y declaren la emergencia ecológica y climática, porque lo que tenemos hasta ahora es una declaración de preocupación del Senado pero una emergencia real es como la que declaró el Gobierno al asumir, que frenó el funcionamiento del sistema para que se pudieran tomar las decisiones necesarias para contrarrestar lo que sucede”.

El segundo pedido es “detener la pérdida de diversidad y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a cero” que, en Argentina, significa “iniciar ya una transición agroecológica porque el principal impulsor del avance de la deforestación y de la frontera agropecuaria es el modelo del paquete tecnológico de Monsanto”.

Por último, XR propone “abrir la democracia” y “generar nuevos mecanismos de participación para que esta transición que ya es inevitable a un nuevo modelo de producción y consumo no tenga los vicios del sistema de representación actual”.

“Había algo que los activismos tradicionales todavía no estaban haciendo y que las asambleas y movimientos de defensa territorial venían llevando adelante desde que nacen”, destacó Broffoni sobre la iniciativa a la que se acercaron más de 3000 personas en menos de un año.

Entre sus acciones locales, que incluyeron movilizaciones a la embajada de Australia por los incendios y la Casa de Mendoza por la “ley del Agua” tal vez la más llamativa fue cuando ingresaron con música fúnebre y gigantografías de las fotos del reportero gráfico Pablo Piovano sobre las consecuencias en el cuerpo del glifosato en los pueblos fumigados al hall del edificio que Bayer (Monsanto) tiene en el barrio porteño de Retiro.

Algo sobre el origen del movimiento

El origen del movimiento en Inglaterra surgió de la confluencia de dos grandes movimientos: Rising Up, una organización que promueve la desobediencia civil como motor de cambios sociales y una corriente científica que tomó la declaración de emergencia por parte de la ciencia como sustento de la rebelión no violenta.

“Cuando el contrato social que debería protegernos y crear instituciones y leyes que aseguren nuestro bienestar está haciendo todo lo contrario, ¿cuál es la justificación de cumplir con la ley?”, preguntó Broffoni quien dio una charla TEDx Río de la Plata al respecto en octubre pasado.

La primera iniciativa de XR en aquel entonces fue cortar los accesos a la ciudad de Londres con el objetivo de “colapsar las cárceles”: aquella vez más de 1700 activistas fueron presos en Reino Unido y en octubre de 2019 llegaron a casi 3000 personas detenidas en Europa.

“No se trata de algo circense -advirtió- quienes están activando en el norte global están decidiendo hacer uso de su situación de privilegios, de tener una policía que no los va a maltratar, de ser personas racialmente aceptadas por el sistema para llamar la atención sobre algo que los gobiernos no dicen”.

La estrategia aparentemente funcionó: “Después de los cortes en Londres el Reino Unido inició una apertura democrática donde, en este momento, están decidiendo a través de asambleas ciudadanas la velocidad de las metas climáticas previstas para 2050”, resaltó Broffoni quien explicó que la desobediencia civil se basa en que basta “movilizar al 3.5 por ciento de la población para conseguir un cambio de sistema”.

En una de las paredes del PH donde funciona XR Argentina hay una foto de la película Matrix de las hermanas Wachowski del momento en que Morfeo le pregunta a Neo qué pastilla prefiere tomar: “Con la azul vas a conocer la realidad y con la roja te volvés a dormir. Desde el informe 1.5 yo creo que no tenemos más alternativa de seguir negando lo que pasa”, concluyó Broffoni.

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