El subte C no operará por las próximas dos semanas y desde hoy los usuarios estarán obligados a tomar alternativas para moverse entre Constitución y Retiro. En ambas terminales se registraron colas en las paradas de colectivos; algunas demoras en otras líneas de subte; y algo de mal humor entre los pasajeros. En una jornada que además arrancó con el termómetro en llamas: para las 10 de la mañana ya hacía 35 grados de sensación térmica y después de las 14, casi 38.

“No puedo tener peor puntería, hoy vuelvo de mis vacaciones y me reciben este calor y el subte que no funciona. No lo puedo creer. Al menos ya lo sabía así que me vine directo a las paradas sobre Bernardo de irigoyen, acá me tomo el 10 o el 17, los dos me dejan en la zona del Obelisco”, le contó Luciana a Clarín. Justo llega un 17 con aire acondicionado. Una a favor para Luciana. En la misma fila, Mirta optó por una estrategia similar. Tiene que llegar hasta Juncal y Carlos Pellegrini, así que se toma el 10 o el 17 hasta Avenida Santa Fe y luego camina un par de cuadras. “Así evité las colas de calle Brasil, porque la gente sale directo de la estación a esas paradas de colectivo. Me lo tomo con calma porque si tardo un poco más en llegar no tengo problemas en mi trabajo, me esperan y saben que viajar siempre es un tema complicado”, contó.

Las obras del subte C generan un impacto tremendo en la movilidad de los usuarios, pero son al mismo tiempo vitales para la seguridad bajo tierra. ¿De qué se tratan? Aunque parezca inverosímil, el sistema de señalamiento de esta línea es el mismo desde 1930.

El trabajo principal que se debe completar con la línea C fuera de servicio es el reemplazo de su antiguo sistema de señales ATS (Automatic Train Stop), que es mecánico, por uno CBTC (Communications Based Train Control), que es digital. Esos sistemas son los que indican si el tramo siguiente de vía se encuentra vacío. EL CBTC, que es el que también tiene la línea H, funciona con una comunicación continua entre el tren y la vía y también entre las formaciones, que transmiten en tiempo real su posición y velocidad. Todo esto permite que siempre quede una distancia de seguridad entre los trenes de al menos 30 metros.

Donde se registraba una mayor concentración de usuarios era en la calle Brasil, en las dársenas que se encuentran frente a la estación de trenes de Constitución. Allí se formaban largas colas en las paradas de las líneas 100 y 45. Dos líneas en donde los internos tienen poco aire acondicionado. “Todo el mundo dice que en enero hay menos gente. Nunca me pareció que fuera tan determinante como para decir que en enero viajamos mejor. El Roca viene siempre a full. Y estas dos semanas serán tremendas: yo arranco más temprano y espero así no tener problemas para llegar al trabajo en horario”, contó Ariel, que viaja desde Bernal. Trabaja en Córdoba y Suipacha, y esta semana arranca un curso en Ciudad Universitaria. Calcula que entre el viaje de Constitución a Retiro, y de Retiro a Constitución, sumará en total una hora más de viaje todos los días.

Otra dificultad que se sumó durante la mañana fue el colapso de la línea E. Al realizar un recorrido algo similar al C, muchos usuarios optaron por utilizarla y desbordó. Bien temprano hubo muchas quejas en redes sociales, en donde la gente denunció demoras. Cosa que confirmó a Clarín la empresa de la Ciudad que administra los subtes porteños (Sbase). Hasta las primeras horas de la tarde, la situación continuaba igual. 

Serán dos semanas complicadas para los usuarios. Desde la Secretaria de Transporte y Obras Públicas de la Ciudad, aseguraron “que con el objetivo de generar más alternativas de movilidad se aumentó la frecuencia de los colectivos que circulan por Metrobus del Bajo y Metrobus 9 de Julio, y algunos realizan rondines entre Retiro y Constitución (colectivos vacíos que buscan pasajeros y vuelven a salir vacíos a destino)”.

Informaron desde Sbase que durante estas dos semanas trabajarán 16 horas al día, en diferentes turnos. Y explicaron que para llevar a cabo la renovación del equipamiento es inevitable la suspensión del servicio, ya que deben reemplazarse los sistemas de manera simultánea, en todo el recorrido. La obra es la conclusión de un largo proceso que se inició en 2014 con la licitación: el costo fue de 40 millones de dólares, informaron desde la empresa.

Además de las obras de señalización, se llevará a cabo una demorada puesta en valor de la estación de subtes de Retiro. Con la restauración completa de la terminal ferroviaria, la de subtes quedó aún más deslucida. Sbase colocará “un ascensor, pisos y cielorrasos nuevos e iluminación LED” y Trenes Argentinos Operaciones tendrá que modificar la estructura de un local comercial para colocar el ascensor. Y también realizará trabajos eléctricos.

PS

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