Tuvieron que pasar 22 años para que Platense regresara a Primera División: tras igualar 1-1 en los 90 minutos de la final ante Estudiantes de Río Cuarto, los Calamares, dirigidos por Juan Manuel Llop, se impusieron por 4 a 2 en la definición por penales y acompañan a Sarmiento de Junín en el salto a la élite.

El encuentro, que se desarrolló a puertas cerradas en el estadio de Newell’s con el arbitraje del misionero Néstor Pitana, había terminado empatado gracias a los goles de Matías Tissera e Ibrahim Hesar, ambos en el primer tiempo. Pero el Marrón convirtió los cuatro penales que pateó y los cordobeses fallaron dos (Fernández lo desvió y el arquero De Olivera le atajó el remate a Benavídez).

Fue soñado el comienzo de Platense. Desde el minuto uno que se plantó en el campo de Estudiantes, con especial predilección por avanzar por la banda izquierda, donde se estacionaba el talentoso José Luis Sinisterra, el volante colombiano cedido por Lanús. Pero fue el otro 10, el de los cordobeses, el que le abrió el camino. A los 5, Víctor Beraldi tocó atrás sin medir consecuencias y habilitó a Facundo Curuchet, que se había quedado pidiendo un penal inexistente en la jugada previa. Cara a cara con el arquero Brian Olivera, el exColón definió defectuosamente y habilitó a Matías Tissera, quien no tuvo que hacer más que empujar la pelota para el 1 a 0. 

Platense, con un mediocampo más poblado y una formación más rápida, dominaba a placer. Juan Manuel Llop le había ganado la primera batalla táctica a su colega Sergio Vázquez. A cada lujo de Sinisterra, Curuchet o el juvenil Franco Baldasarra, Estudiantes respondía con una infracción. Le costaba mucho hacer pie al elenco cordobés, y no por el campo de juego y la lluvia. Recién cerca de los 20 tuvo su primer aproximación el elenco cordobés, con un remate lejano de Ibrahim Hesar que se fue cerca.

Pero el Calamar se fue quedando, ya sea por conformidad o desgaste y Estudiantes ganaba campo, aunque no fue hasta que Hesar se disfrazó de crack que encontró el empate. A los 38, el 9 dominó de pecho, giró y remató al gol y sentó las bases del dominio cordobés que se vendría en la segunda parte. Inmediatamente, Vázquez sacó al lateral Lucas Suárez, de buen partido pero al borde de la expulsión. Llop se quejó con Pitana porque no le mostró la roja en su momento y el que se la ganó fue el propio DT. La segunda batalla era para Vázquez

En la primera final por el ascenso, la que se quedó Sarmiento de Junín, la historia se definió en los penales luego de un empate 1 a 1. Y al igual que en aquella definición, la de este domingo finalizó 1 a 1 en el tiempo regular, tuvo penales y el derrotado fue Estudiantes de Río Cuarto. Claro que esta vez el que festejó fue nada menos que Platense, que se quedó con el Reducido de la Primera Nacional y regresó a la máxima categoría del fútbol argentino luego de 22 años. El gran héroe fue Jorge De Olivera al atajar el disparo final de Gastón Benavídez y sentenciar el 4 a 2 en los penales.

El equipo del barrio porteño de Saavedra (aunque tiene su cancha en Vicente López), descendió en la temporada 1998/1999 y su último partido en primera división fue el 20 de junio de 1999, cuando superó a Estudiantes en La Plata por 2 a 0 con tantos de Cristian Verón y Walter Coyette.

Fueron muchos los años del Marrón en el Ascenso, incluso le tocó descender a la Primera B Metropolitana en dos ocasiones, 2001/02 y 2009/10, para luego regresar a la segunda división y hoy de la mano de Juan Manuel Llop conseguir el soñado regreso.

Llop está invicto en Platense desde su llegada en reemplazo a Fernando Ruiz, dado que debutó con un empate 1-1 ante Belgrano en Córdoba el 15 de marzo y desde aquella fecha el equipo se consolidó como candidato. Ahora el Chocho suma 11 encuentros como entrenador de Platense con 4 triunfos y 7 empates. Y se convirtió en la guía para que el Marrón vuelva a codearse con Boca y con River, como en la mayor parte de su historia.

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