A los vecinos de Parque Saavedra ya no les llama la atención ver a un chancho corriendo detrás de un perro. Todas las tardes Julieta Demarco (43), que es asistente en una empresa de software, saca a pasear a Leny, su perro, y a Pochi, su chancha.

Sí, como lo leíste. Ella y sus dos hijos de 20 y 17 años conviven en su departamento con 4 gatos, un perro y una mini pig (así se llaman a estos cerditos que se crían como mascotas pero que -vale aclarar- no tienen tamaño mini porque pueden llegar a pesar 100 kilos).

“Pochi llegó a casa con 20 días, ya está cumpliendo un año en estos días. Era naranja, chiquita y con ojos verdes. Yo no planeaba tener un chancho como mascota, ni lo imaginé. Fui a cenar a la casa de un amigo y me dijo “mirá lo que tengo para vos” y me volví a casa con un chancho”,  cuenta Julieta con cierta sorpresa.

Con la llegada de esta nueva mascota reconoce que su vida dio un cambio. «Nunca me imaginé como sería, siempre tuve perro o gato. Me cambió la cabeza. Cuando Pochi tenía 4 meses dejé de comer carne». Preguntarle si come jamón es una pregunta sensible, pero ella ríe y -obvio- responde que no. «Es una conexión tan grande que la gente no la entiende. Es muy similar a un hijo, nada que ver con un perro o un gato. Nunca más comí carne. Cambias la percepción. Uno está encasillado en que el chancho es comida, y eso te cambia la forma de pensar».

Le debe su nombre al personaje que Bárbara Lombardo interpretó en la serie «El Puntero»,  y es una celebrity en el barrio de Saavedra y en apenas una semana cumple años.

 Cuando salen a pasear los otros perros, al no decodificar de qué se trata, la husmean y molestan a la chancha, que no parece afectarse demasiado. Ella se concentra en comer pasto, frutas y verduras y en recibir mimos: enloquece a chicos y grandes por igual, y no parece disgustarse ante las caricias y manoseos.

«La llamo y viene. Es súper inteligente. A cualquier animal que le dediques amor y le des de comer va a ser mascota». Como prueba de la inteligencia de Pochi, Julieta dice que durante la cuarentena le plantearon todo tipo de desafíos perrunos, que resolvió con asombrosa facilidad.

De vez en cuando se cruza con transeúntes que le dicen que el lugar para los chanchos es el campo. Ella les responde que el de los perros también. «Lo importante es cumplir con las necesidades del animal y darle cariño».

Pero Pochi, además de ser una celebridad absoluta en Saavedra y de ser una mascota aparentemente ejemplar, también forma parte de un voluntariado de asistencia: es una chancha de asistencia. Su dueña explica en qué consiste este trabajo: «Vas a los colegios, sanatorios y ayudás a personas con motricidad fina afectada o simplemente sentarse a charlar los ayuda a pensar en otra cosa».

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