Tratar de describir al artista Sergio De Loof sería caer en un oxímoron porque su propia esencia creativa lo hace indescriptible. Muchos lo llamaron el “rey del under”, una imagen quizás muy cercana a su espíritu rebelde y disidente. “Yo fui under pero también fui luz dentro del under”, aclara el mismo artista en diálogo con Infobae. “No soy gris ni soy negro. Yo soy color. Yo era Madonna. Soy un salvador del under. Fui como una rosa en ese mundo”.

Así, alternando entre el pretérito y el presente, De Loof también trata de describirse -ardua tarea- mientras habla por teléfono con este medio para ahondar sobre los detalles de un comunicado que se dio a conocer durante las últimas semanas y que decía: “El artista Sergio De Loof necesita revistas Vogue para la realización de una obra en el marco de su futura exposición en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires en el mes de noviembre”. Así, el se invita a llevar revistas al museo hasta el 31 de julio inclusive, ingresar ese mismo día gratis y dejar sus datos para participar de una actividad especial con el artista.

“Con las revistas va a realizar una obra inédita especialmente para esta muestra, en diversos formatos”, cuenta Lucrecia Palacios, curadora de la exhibición que se realizará en el Moderno en noviembre. “Ésta es la primera exposición antológica de su obra. Tenemos el desafío de mostrar a Sergio con su producción. Vamos a dar cuenta de sus desfiles, de sus ambientaciones. La idea es recuperar las experiencias que creó y mostrar producciones nuevas en un espacio de 800 metros cuadrados”.

¿Y qué hará específicamente con las Vogue? “No lo sé todavía”, reconoce el artista. “Cuando lleguen veremos qué haremos”.

Sergio De Loof es uno de los artistas más influyentes y dinámicos de los 80 y 90 en Argentina. Su trabajo hace uso de materiales desprestigiados para crear ambientaciones, trajes o escenas fantásticas, lujosas y sofisticadas. Tan naïf como certero, responde al “Trash rococó”, un estilo creado por él mismo que se caracteriza por la amalgama barroca de consumos culturales y por su carácter efímero. “La definición más importante de su trabajo es que a partir de un material pobre crea arte; representa el acceso del pobre al lujo”, explica Palacios.

“A lo largo de mi vida siempre compré Vogue”, recuerda De Loof sobre un material que descubrió, recortó y modeló en diferentes formas o con el que creó collages usando plasticola y contact. “Ya usé todas las que tenía. No me queda una, las había comprado todas durante el 1 a 1. Surgió desde mi pobreza. Tenía miles y miles. No entiendo bien el porqué, pero es un material que me identifica”. Y aclara: “Me gusta la americana. Ni la italiana ni la francesa; me gusta la de Anna Wintour”.

Diseñador de moda, videasta, fotógrafo, estilista, escenógrafo, pintor, artífice de espacios nocturnos y centrales como Bolivia, Morocco o El Dorado, entre otros, Sergio De Loof es uno de los artistas más productivos de la historia reciente. “Soy el under que sobrevivió. Pero no sólo sobreviví, sino que hice muchísimo. Los clubs nocturnos, los bares, los desfiles. Fui muy productivo pero siempre desde lo under. Un poco de cartón y un poco de oro”.

La exposición del Moderno recorrerá la trayectoria del artista desde los años de 80 hasta la actualidad. Presenta varios de sus trabajos tempranos, realizados cuando De Loof formaba parte de una nueva generación que usaba la moda y la pasarela como forma de expresión y que se dio a conocer durante las Bienales de Arte Joven en 1989. Creador de un arte y una moda hermosa para “pobres y feos”, De Loof, que en varias ocasiones y entre risas se autoproclamaba “el rey de los pardos”, empoderó a diversas corporalidades y minorías.

Palacios recuerda una vez en la que ella participó de un desfile del artista: “Yo desfilé para él; él no se acuerda de mí, pero yo en ese momento trabajaba en Proa y fue súper influencial. Es muy difícil explicar el arte de los 2000 sin entender todo el trabajo que hizo él en los 80 y 90”. De Loof se ríe y remarca: “Nunca tuve una agencia de moda, usé lo que tenía, lo que había gratis, como Lucrecia. La tenía gratis y la usé”.

La exposición también dará cuenta de los espacios nocturnos que lo tuvieron al frente durante la década del 90 y el 2000. Se incluirán además varios de los collages e intervenciones fotográficas que llevó a cabo De Loof en la revista Wipe, de la que fue socio fundador, y se indagará en sus incursiones en poesía y en teatro. Finalmente, se podrán ver también sus proyectos más actuales, como el club de artistas La Guillotina. El recorrido histórico de la muestra se acomodará dentro de una gran ambientación que el artista realizará especialmente.

“Lo que está haciendo Victoria Noorthoorn (directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires) conmigo es increíble, poner en valor a un artista under”. Es que aunque De Loof es un secreto a voces, considerado una figura de culto por sus pares, ésta es la primera vez que tendrá una exposición antológica en un museo dedicada enteramente a su obra. “No sé quién soy”, manifiesta el artista. “Pero soy alguien, y soy artista”.

Fotos: cortesía Museo de Arte Moderno de Buenos Aires

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