La actividad final del ciclo de actividades dedicado a Marcel Duchamp y Francisco Canaro, que la semana pasada debió suspenderse por la lluvia, se realizará este viernes por la tarde en el Espacio Cultural Biblioteca del Congreso Nacional, en Alsina 1835. También habrá propuestas en el bar Oscar, en Alsina 1745, donde vivieron ambos artistas y es uno de los primeros comercios porteños que se nutre de paneles solares para generar su propia energía.

El lugar fue la vivienda de Duchamp durante 9 meses, entre 1918 y 1919. En esa etapa, el artista francés trabajó en su obra “La novia desnudada por sus solteros”, más conocida como “El Gran Vidrio”. También, se obsesionó con el ajedrez. El compositor y director de orquesta Francisco Canaro era su vecino ilustre.

Las actividades de este viernes culminan con la Bienal Sur, organizada por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) en conjunto con la Biblioteca del Congreso de la Nación, la Embajada de Francia, la revista cultural Ñ y la Consultora Fajre y Asociados, entre otras instituciones.

El bar Oscar, en donde se podrá jugar al ajedrez y también degustar comidas y bebidas, tiene en su fachada el mural del artista francés Francoise Abelanet (realizado en 2018). Tanto la iluminación del frente, como la energía que se consume en el interior, están generadas a partir de paneles solares que donaron en conjunto la Embajada de Francia y la empresa Total.

El cronograma en la Biblioteca del Congreso arranca a las 16 con un Jam de dibujo, kermés literaria y serigrafía. Desde las 16.30 habrá simultáneas de ajedrez y un espacio de juego libre con diversas actividades. A las 17.30 se presentará el coro de la Biblioteca del Congreso. Y a las 19 habrá una charla de tango, espectáculo, clase y milonga en honor a Francisco Canaro, a cargo de la Escuela de Tango y Danzas Tradicionales, con integrantes de su ballet y la Diplomatura en Enseñanza de Baile de Tango de la UNTREF.

La actividad se hace habitualmente al aire libre en la calle Alsina, pero esta vez debió suspenderse por la lluvia del viernes pasado. Y se pasó a espacios cerrados debido al pronóstico del clima de este viernes, que vuelve a anticipar precipitaciones. 

Aún es un misterio la razón que empujó a Duchamp a radicarse algún tiempo en Buenos Aires. Alguna vez confesó que se fue de París huyendo del “militarismo o, mejor dicho, del patriotismo” en tiempos de guerra. Primero se radicó en Nueva York, de donde viajó a la Argentina porque, aseguró, “el patriotismo norteamericano era mucho peor”.

Buenos Aires lo cautivó en un principio pero, más adelante, lo decepcionó. Por ejemplo, le molestó el machismo que sufrieron su compañera de viaje Yvonne Chastel y su amiga Katherine Dreier, que lo visitó en la Ciudad.

“La insolencia y la estupidez de los hombres son absolutamente increíbles”, escribió Duchamp en una de sus cartas, en referencia a los porteños. Y describió a la capital argentina como “una gran ciudad de provincia llena de gente muy rica de muy poco gusto, que compran todo en Europa”.

El artista jugó al ajedrez con obsesión. “Hace mucho que tengo intención de escribirles pero el ajedrez consume mi atención de tal manera que hasta ahora no había podido hacerlo. Juego noche y día sin parar, y nada en el mundo me interesa más que encontrar la jugada perfecta”, le contó Duchamp en una carta a las hermanas Carrie, Ettie y Florine Stettheimer, anfitrionas de un salón modernista en Nueva York en el que él había participado.

Ver articulo completo en : www.donadoholmberg.com.ar.com.ar