Es una realidad que los tatuajes atraviesan nuestra cultura y a pesar que hay ciertos rezagados que no encuentran sentido a esta practica cada vez hay mas simpatizantes de este arte y por supuesto mas gente con tatuajes así como quienes tatuan, sin distinción de genero, edad (+18) o cultura.

En la ciudad de Buenos Aires podemos ver una gran cantidad de estudios de tattos y a su vez muchísima gente con tatuajes camina por las calles de la ciudad, pero en nuestro querido barrio de Colegiales tenemos sorprendentemente pocos espacios para realizarse un tatuaje y esto no creo que sea porque el barrio los rechace sino mas bien por el valor del espacio físico donde tatuar (entendemos que el barrio de colegiales esta dentro de los 3 barrios con inmueble mas caro de toda la ciudad). De todos modos alentamos a quienes sienten pasion por este arte a realizar eventos como los denominados “flash days” en el barrio.

Aquí un poco de la historia y procedencia del tatto:

Un tatuaje es una modificación permanente del color de la piel en el que se crea un dibujo, una figura o un texto y se plasma con agujas u otros utensilios que inyectan tinta o algún otro pigmento bajo la epidermis de una persona. Hay muchos tipos de tatuajes y estilos, en su amplia mayoría son permanentes.

Aunque la palabra tatuaje posiblemente proviene del samoano «tátau», que significa marcar o golpear dos veces (en referencia al método tradicional de aplicar los diseños o plantillas), se incorpora al español a través del francés, tatouage.1​ Los marineros que viajaban por el océano Pacífico encontraron a los samoanos, y quienes quedaron fascinados por sus tatuajes equivocadamente tradujeron la palabra «tatau» como tatuaje. En japonés, la palabra usada para los diseños tradicionales, o aquellos diseños que son aplicados usando métodos tradicionales, es «horimono» (literalmente grabar); «irezumi» se utiliza para referirse a cualquier tipo de tatuaje, mientras que «tattoo» se usa para diseños de origen no japonés.


En español, los entusiastas del tatuaje pueden referirse a ellos como «tattoos», o usan el término castellanizado «tatu», que actualmente cuenta con entradas con las palabras ‘tatuaje’ y ‘tatuar’ en la vigésimo primera edición del Diccionario de la lengua española.