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La nota en Mi Belgrano, en la que anunciamos la nueva ciclovía en Amenábar, provocó que nuevamente se desatara la polémica entre los ciclistas, los automovilistas y los peatones.

La opinión de los vecinos

Christian: Hace años que los que tenemos auto esperamos soluciones al problema del estacionamiento. Un Garage cuesta carísimo y en la calle ya era casi imposible conseguir lugar ya que mucha gente viene de provincia, “tira” su auto por Belgrano y se toma el subte para ir al centro. Ahora con la ciclovía es más difícil poder estacionar.

Jorge: Las ciclovías son muy “progres” pero las calles angostas de la ciudad no están preparadas para ellas.

Ricardo: Basta de autos y basta de seguir construyendo edificios ya no hay más lugar, ojalá pongan ciclovías en todos lados.

Rosalina: Nunca veo ciclistas usando las ciclovías, quizás haya pero por unos pocos. Sacan lugares para estacionar. Además construyen edificios sin la cantidad suficiente de cocheras ¿Dónde ponemos los autos?

Cristina: El Gobierno de la Ciudad, tiene que exigir que los edificios nuevos tengan al menos cocheras para un setenta por ciento de los propietarios. En Belgrano y Núñez es imposible estacionar.

Mariana: Me parecen muy bien las ciclovías pero hay gente que no las puede utilizar y tiene que manejarse en auto. Ahí se produce el caos, cada vez es peor el estacionamiento en Belgrano.

Igor Lukovich: Desde hace muchos años vivo en Belgrano, y observo, al igual que todos los vecinos, que el problema de la falta de estacionamiento es caótico y se agudiza cada día más. A la grave situación existente, se le suman las ciclovías y los contenedores de basura. Es obvio que es casi imposible darle una solución integral a este problema. Hay una posibilidad de menguar en parte este caos, aprovechando los múltiples espacios que habrá cuando el viaducto Mitre esté finalizado. Sería bueno que en la próxima reunión que tenga el Jefe de Gobierno con los vecinos, se le pueda transmitir esta inquietud.

Marisa: Cuando las ciclovías llegaron a Belgrano, respiré aliviada. Supuse que aquellos vecinos que andaban sobre la vereda intentando evitar el empedrado, tendrían finalmente un lugar por donde circular. Lamentablemente, como es común en el barrio, he visto como se multiplican la cantidad de bicicletas y, al mismo tiempo, la cantidad de ciclistas que andan en las veredas, haciendo caso omiso del peatón y de la misma ciclovía. Un domingo por la mañana salí de una confitería en Conde y Echeverría y caminé por la plaza Castelli, del lado de Echeverría, pasaron dos ciclistas, pedaleando por la vereda. Una cuadra después, Echeverría y Zapiola, venía un ciclista contramano por la vereda, ¡En la cuadra en la que ya está habilitada la ciclovía! Doblé a la derecha, crucé Sucre y cuando quise cruzar Crámer, venía otra bicicleta hacia mí por la senda peatonal, cruzando la calle para subir a la vereda. Doblé a la derecha en dirección a La Pampa y dos ciclistas más pasaron pedaleando sobre la vereda, no estoy exagerando. Y agrego que era toda gente grande, ningún menor, y todos sin el casco ni las luces reglamentarias. Da la impresión que este tema de las bicicletas y las ciclovías en el barrio es más dañino que beneficioso. Hay circunstancias en las que uno se da cuenta de que Belgrano es tierra de nadie. No es ni siquiera de los vecinos. Todos están de visita.

Arq. Enrique Viola: En diversas reuniones con los vecinos y notas que ofrecen a los medios, el Gobierno Porteño ha expresado que “La ciudad de Buenos Aires tiene 350.000 lugares para estacionar en la vía pública”. Si nos atenemos a los datos publicados por Estadística y Censos del GCBA, el parque automotor propio de la ciudad alcanza a 1.506.692 autos a diciembre de 2017, con lo cual el déficit llega a 1.156.692 lugares para estacionar el que evidentemente no es absorbido por cocheras privadas. O sea que faltan alrededor de 500.000 espacios para estacionar autos, según una estimación propia del Gobierno Porteño. Además, según datos también del GCBA en toda la ciudad hay instalados 23.400 contenedores, lo cual significa un igual número de lugares para estacionar menos, si se suman los 100 KM de bicisendas/ciclovías que existen (por ahora) se consiguen otros 20.000 lugares menos. Totalizando al día de hoy son 43.400 espacios para estacionar suprimidos. Durante los últimos meses se ha relanzado la construcción de ciclovías a diestra y siniestra quitando aún más espacios para estacionar. Muchas de ellas arrancan en la nada y terminan en la nada, o sea que parece ser que no tienen una planificación previa; tal como se aprecia en la foto la senda va hacia una calle cortada por las vías del FFCC. y viene de la nada. En esta senda no pasa ninguna bicicleta nunca. Otras permanecen inactivas la mayor parte del día, pudiéndose apreciar que circulan no más de 5 a 10 bicicletas por día, con lo cual es más el costo (supresión de estacionamientos) que el beneficio (andar en bicicleta). Las ciudades no se deben dejar de pensar en función del auto para evitar que se produzca un caos como el que ya se ha iniciado en Buenos Aires.

Alberto: Trabajo realizando repartos de mercaderías en Belgrano y Núñez. Antes los hacía en auto, pero se me dificultaba mucho encontrar lugar para estacionar. Me hicieron varias multas por estacionar mal. El costo de las infracciones más el de la nafta y las nuevas ciclovías, me hicieron tomar la decisión de comenzar a realizar mis repartos en Bici. Celebro que se estén extendiendo cada vez más las ciclovías, aunque pienso que todavía no estamos muy preparados para tenerlas. Muchos peatones se olvidan de mirar a ambos lados al cruzar, algunos automovilistas detienen sus autos en el medio y con las bicicletas no nos queda otra que subir a la vereda o transitar por la calle para poder pasar. También hay muchos ciclistas que no respetan las normas de tránsito y que no usan casco.

Rubén: Me encantan las ciclovías, excepto esas canaletas que les dejaron en algunas esquinas. Las ruedas de la bici entran perfectamente allí. Varías veces por esquivar un peatón u otra bicicleta, caí en la canaleta. Para colmo, los días lluviosos se llenan de agua. ¡Son un peligro!

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