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Al emular al fundador de la orden, Benito se gan贸 la admiraci贸n de sus contempor谩neos y de las generaciones posteriores, que le elevaron a los altares. Nombrado maestro de novicios, atendi贸 a este delicado oficio de la formaci贸n de los j贸venes con tanta santidad, que se crey贸 que ten铆a el don de escrutar los corazones. Finalmente volvi贸 a su primitivo oficio de cocinero. Un gran n煤mero de devotos iba a 茅l a consultarlo, entre los cuales tambi茅n sacerdotes y te贸logos, y finalmente el Virrey de Sicilia. Para todos ten铆a una palabra sabia, iluminadora, que animaba siempre al bien.

Humilde y devoto, redoblaba las penitencias, ayunando y flagel谩ndose hasta derramar sangre. Realiz贸 numerosas curaciones. Cuando sal铆a del convento la gente lo rodeaba para besarle la mano, tocarle el h谩bito, encomendarse a sus oraciones.

En 1589 enferm贸 gravemente y por revelaci贸n divina conoci贸 el d铆a y la hora de su muerte. Recibi贸 los Santos Sacramentos y expir贸 dulcemente el 4 de abril de 1589, a la edad de 63 a帽os, pronunciando las palabras de Jes煤s: 鈥淓n tus manos, Se帽or, encomiendo mi esp铆ritu鈥

Pedro Manassari, m谩s conocido como Benito de Palermo y tambi茅n como Benito el Africano, el Moro o el Negro, por el color de su piel, fue un religioso italiano, nacido en San Fratello (Sicilia) en 1524. Sus padres se llamaban Crist贸bal Manassari y Diana Larcari, hijos de esclavos africanos, que hab铆an sido tra铆dos desde 脕frica para trabajar en las plantaciones cerca de Mesina (Sicilia), pero ellos eran ya manumitidos, es decir libertos, por lo tanto Benito era tambi茅n liberto nada m谩s nacer.

En sus primeros a帽os se gan贸 la vida como pastor, pero cuando ya ten铆a m谩s de 20 a帽os, conoci贸 a un grupo de ermita帽os, que viv铆an seg煤n la Regla 聽de los franciscanos y atra铆do por su forma de vida y las ideas que defend铆an, vendi贸 lo poco que ten铆a y se uni贸 a ellos, pero al cabo de un tiempo, en 1564, se public贸 una disposici贸n de la Santa Sede, por la que se 聽obligaba a los ermita帽os a unirse a alguna orden religiosa conocida. Estos se trasladaron al Monte Pellegrino, pero Benito decidi贸 quedarse en Palermo y unirse a los Frailes Menores del convento de Santa Mar铆a de Jes煤s. Como ya hab铆an o铆do hablar mucho de sus virtudes le recibieron con los brazos abiertos.

Al no tener estudios le pusieron a trabajar en la cocina del Convento y desde all铆 comenz贸 a extenderse m谩s su fama, por su fervorosa piedad, su sencilla humildad y por los milagros que se le atribu铆an, sobre todo curaciones, tanto que cuando sal铆a del Convento la gente se acercaba a 茅l y lo rodeaba para besarle la mano, tocarle el h谩bito o encomendarse a sus oraciones.

A pesar de no ser Sacerdote, lleg贸 a ser elegido Prior y tambi茅n ejerci贸 como maestro de novicios, pero pasados estos periodos de cargos, 茅l siempre volv铆a a su cocina.

En 1589 enferm贸 gravemente y por revelaci贸n divina conoci贸 el d铆a y la hora de su muerte. Recibi贸 los Santos Sacramentos y expir贸 dulcemente el 4 de abril de 1589, a la edad de 63 a帽os, pronunciando las palabras de Jes煤s: 鈥淓n tus manos, Se帽or, encomiendo mi esp铆ritu鈥.

Fue beatificado, tras un largo proceso, por el Papa Benedicto XIV en 1743 y canonizado por Pio VII el 24 de mayo de 1807. Dicen que al exhumar sus restos su cuerpo fue encontrado incorrupto. Es recordado por su paciencia y sencillez, pero tambi茅n por su buen entendimiento cuando se enfrentaba a prejuicios raciales.

Su culto se difundi贸 聽ampliamente y vino a ser el protector de los pueblos de raza negra. Es muy venerado en toda Am茅rica, tanto en los Estados Unidos como en los pa铆ses de Latinoam茅rica celebr谩ndose en distintas fechas, de acuerdo con las tradiciones locales.

Se le suele llamar San Benito de Palermo por la ciudad en la que muri贸. Pero tambi茅n para distinguirle de San Benito de Nursia.

Su cuerpo, que a煤n se conserva incorrupto en el convento de Santa Mar铆a de Jes煤s junto a Palermo, empez贸 en el acto a ser objeto de la p煤blica veneraci贸n de los palermitanos. Los innumerables milagros obrados por su intercesi贸n obligaron a la Santidad de Benedictino XIV a beatificarlo; y despu茅s de nuevos prodigios, P铆o VII le coloc贸 en el cat谩logo de los Santos. La devoci贸n de San Benito de Palermo est谩 muy difundida en Am茅rica Latina, sobre todo donde hubo comunidades esclavas numerosas, como Venezuela y Nicaragua, e inclusive al sur, como en Uruguay, Brasil y Argentina.

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