Connect with us

Comuna 15

2022: Roberto Arlt, el reconocido escritor, descansa en el Cementerio de Chacarita

Published

on

Repasamos la historia del Roberto Arlt, conocido escritor, periodista e inventor que hoy en día descansa en el cementerio.

Roberto Arlt, de nombre completo Roberto Emilio Godofredo Arlt, fue un escritor, periodista y también inventor argentino. Fue una de las figuras más singulares de la literatura rioplatense. Era Autodidacta, lector apasionado de Nietzsche y de la gran narrativa rusa tales como Dostoievski y Gorki. Estaba relacionado, a principios de la década del veinte, con el progresista y didáctico Grupo de Boedo. Fue considerado el introductor de la novela moderna en su país, aunque su reconocimiento no le llegó hasta pasado los años cincuenta.

Nació el 26 de abril de 1900 y transcurrió su infancia en el barrio porteño de flores Sus padres, el prusiano Karl Arlt y la austrohúngara Ekatherine Lobstraibitzer, eran un par de inmigrantes pobres recién llegados al país. En el ambiente familiar se hablaba principalmente el alemán. Tuvo dos hermanas que murieron a una temprana edad por tuberculosis.​ La relación con su padre estuvo signada por un trato severo y poco permisivo o directamente perverso.

La familia de Arlt vivía en condiciones económicas difíciles, su padre era de cambiar de trabajos frecuentemente, aunque tuvo momentos estables cuando se desempeñó como tenedor de libros en algunas casas comerciales alemanas. 

En medio de estas preocupantes circunstancias familiares y económicas, Arlt es estimulado por su madre en sus estudios pero al mismo tiempo ella lo impulsa a trabajar desde muy chico para ayudar a sustentar los gastos básicos de su casa familiar. Lo hace durante períodos cortos, en una bicicletería de su barrio, Flores. Cuando su padre se ausenta de su casa, trabajaba como vendedor de papel de envolver y debe atender a sus clientes en diversos comercios de la zona.

Arlt no tenia la mejor de las relaciones con su padre ya que era violento y lo sometía a severos castigos corporales. En ciertos momentos la situación llegaba a ser demasiado tensa y el padre lo echaba de su casa. Es por eso que durante esos años Roberto efectúa diversos trabajos para poder subsistir, realiza aprendizajes como dependiente en una librería, en un taller mecánico, en el puerto, en una fábrica de ladrillos y a veces realiza tareas de pintor, como él mismo lo cuenta en una de sus aguafuertes en el diario El Mundo.

Roberto y sus amigos

Roberto dejo su hogar cuando era solo un adolescente a causa de peleas constantes con su padre. Cursaba sus estudios elementales mientras frecuentaba las bibliotecas de barrio, donde se inició desordenadamente en la lectura de Rudyard Kipling, Emilio Salgari, Julio Verne, R. L. Stevenson y Joseph Conrad, entre otros autores.

Frecuentaba las de los hermanos Juan Antonio y Carlos Pellerano, la llamada «La Linterna» de Ángel Luppo y la de Ángel José Pariente, situadas todas en la calle Rivadavia. Compra, vende y alquila en esas librerías los libros que elige leer, le apasionan los folletines, pero también los manuales técnicos, de divulgación científica y los libros de ciencias ocultas.

Roberto era concurrente a una Biblioteca Anarquista, al Centro Cultural Florencio Sánchez y asiste a una tertulia literaria barrial que se realiza en la librería de Pariente. En otra tertulia, que publica La Idea, le presentan hacia 1916 a Conrado Nalé Roxlo, quien será su amigo intelectual durante muchos años. Con él compartirá lecturas y cierta pasión por Baudelaire en esa época.

Roberto Arlt es de los pocos escritores destacados en los comienzos del siglo XX que proviene de la clase media de escasos recursos económicos, hijo de inmigrantes pobres, educado en la escuela pública y de formación prácticamente autodidacta en la ciudad de Buenos Aires. Su territorio es el del barrio de Flores, las tertulias, las bibliotecas públicas, socialistas, anarquistas, los centros de cultura barrial, el periodismo y las publicaciones populares.

En esa etapa de iniciación en la escritura, las lecturas de Roberto son muy diferentes a las de otros narradores argentinos de su generación. Él no tenia la formación europea de Borges ni menos aún la de escritores de clase alta como Adolfo Bioy Casares.

Su cultura es una cultura de «mezcla», el lenguaje de sus relatos es una empresa apasionada por hacer confluir la influencia del italo-alemán familiar con la sintaxis y el tono del habla hispana rioplatense. Aunque parezca un lugar común, es necesario decir que Arlt vivió para escribir y escribió para vivir. Por eso afirmaba que cuando se tiene algo que decir, se escribe en cualquier parte. Sobre una bovina de papel o en un cuarto infernal y a la vez, expresaba que ganarse la vida escribiendo es penoso y rudo.

Arlt contrajo matrimonio por primera vez en Cordoba con Carmen Antinucci, en 1922; un año después nació su primera hija, Mirtha Alrt, quien se convertiría en su albacea. Ya casado se trasladó a Córdoba, pero el fracaso en su intento de mejorar la situación económica le obligó a regresar con su familia a Buenos Aires: traía consigo el manuscrito de El juguete rabioso.

En la capital trabajó como periodista e inventor. En la Revista Popular publicó su primer cuento, Jehová, al que le siguió un ensayo, Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires. Luego colaboró en Patria, periódico nacionalista de derechas, pero dos años después pasó a publicaciones de signo opuesto como Extrema Izquierda y Última Hora. Tras varios intentos logró publicar en la revista Proa dos capítulos de su novela El juguete rabioso (1926), que llegaría a considerarse un hito en la literatura argentina.

El periodismo fue, para Roberto, el medio principal de subsistencia. En 1927 ya era cronista policial en Crítica y un año después pasó a ser redactor del diario El Mundo. Allí aparecieron sus cuentos El jorobadito y Pequeños propietarios. Su columna Aguafuertes porteñas (1933), en la que arrojaba una mirada incisiva sobre la ciudad y sus habitantes, le dio gran popularidad: eran textos llenos de ironía y mordacidad, retratos de tipos y caracteres propios de la sociedad porteña.

Dio a conocer artículos, cuentos y adelantos de novelas desde las páginas de las revistas Claridad, El Hogar, Azul y Bandera Roja. Resultado de su labor como corresponsal en Europa y África son Aguafuertes españolas (1936) y El criador de gorilas (1941), cuentos de tema “oriental”.

Para muchos la obra mas profunda de Roberto Arlt más profunda es la Los siete locos (1929), una inquietante novela que trata sobre la impotencia del hombre frente a la sociedad que lo oprime y lo condena a traicionar sus ideales. La novelística de Arlt incluye también Los lanzallamas (1931) y El amor brujo (1932). La colección de cuentos El jorobadito (1933) reitera la temática de sus novelas: la angustia, la humillación y la hipocresía de la sociedad burguesa.

Roberto ArltRoberto Arlt

A Roberto nunca le interesó mantenerse dentro del “buen gusto”, ni se privó de utilizar ninguna herramienta al alcance de su escritura que fuera eficaz para retratar la realidad de un modo descarnado; por ello algunos de sus libros causaron revuelo y escándalo.

La “desprolijidad” de su escritura, los “errores ortográficos” que se le imputaban, quedan reducidos a meros detalles anecdóticos a la hora de evaluar una obra que ocupa un lugar esencial dentro de la literatura argentina del siglo XX, justamente por la fuerza de un estilo y de unos argumentos ajenos a toda voluntad estetizante, característicos de otras corrientes dominantes en la literatura nacional.

La obra de Roberto ha sido vista como un espacio de confluencia de los discursos más significativos de su tiempo: desde las utopías socialistas y anarquistas de las primeras décadas del siglo XX a la subsiguiente irrupción de los proyectos totalitarios (especialmente, el nazismo y el fascismo), así como un amplio repertorio de saberes vinculados a las ciencias ocultas. En su novela Los siete locos, este último aspecto se evidencia con mayor contundencia, a través de los sueños y las fantasías que encarnan en sus personajes y que se vinculan con toda una iconografía ocultista.

En la casi totalidad de sus obras, Roberto llega a presentar unos personajes (las más de las veces desclasados, marginales, humillados) que se enfrentan, en notoria situación de desventaja, con las perversas leyes de la sociedad burguesa. El robo, la traición o la decepción constituyen las preocupaciones temáticas en torno a las cuales gira el destino de los personajes de Arlt. Arlt retrató con exasperado realismo a la pequeña burguesía porteña, a emigrantes sin raíces y seres que bordeaban la marginación.

La primera novela de Roberto, El juguete rabioso (1926), con abundantes elementos de inspiración autobiográfica, relata la difícil iniciación en la vida de Silvio Astier, un adolescente soñador de origen humilde cuyos fracasos le impulsan a una afirmación por la rebeldía y la delincuencia.

A esta obra siguió el díptico narrativo formado por Los siete locos (1929) y Los lanzallamas (1931). Si en su primera novela se daba todavía algo parecido a una estructura y la escritura se sometía a ciertas convenciones literarias, en estas dos nuevas novelas el autor actúa con total libertad (en ocasiones, por ejemplo, no se sabe quién narra) y logra dar el adecuado tono de pesadilla que conviene a su asunto.

Links interesantes para descubrir Palermonline. | OnLine en Palermo desde 1999. Palermo Tour. | Turismo en Palermo. Noticias Recoleta |Recoleta a fondo. Belgrano News. |Belgrano mucho más que un Barrio. Colegiales Noticias | Colegiales. El barrio que crece. Chaca News | Chacarita. Un sentimiento. Noticias Abasto |Abasto, historia y futuro.

www.chacanews.com.ar

Trending