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“Como con bronca, y junando

de rabo de ojo a un costado,

sus pasos ha encaminado 

derecho pa’l arrabal.

Lo lleva el presentimiento 

de que, en aquel potrerito, 

no existe ya el bulincito

que fue su único ideal.”

 

Son éstos los primeros versos de “El Ciruja”, tango de 1926 que, con música de Ernesto de la Cruz y notables versos de Francisco A. Marino, es un verdadero ejemplo de utilización perfecta del vocabulario lunfardo. En ellos, la voz “junar”, que analizaremos a lo largo de la nota, aparece magníficamente utilizada poniendo de manifiesto todo lo expresivo que puede obtenerse de ella.

Más adelante en los versos, nuevamente y con maestría, la vuelve a utilizar:

 

“…cuando no era tan junao por los tiras, /

la lanceaba sin tener el manyamiento /…”.

 

Abriendo un paréntesis, -inevitable dada mi predilección por la letra de este tango-, es de destacar la impecable composición de sus versos. En ellos aparecen, posiblemente como en ningún otro, una gran cantidad de expresiones lunfardas empleadas con gran destreza y tan bien ubicadas, que ninguna parece estar  de más, todas han sido dispuestas por exigencia de lo que se quería expresar, como si estuviera hablando el Ciruja -o los que lo conocieron-, y no, como es tan habitual en los versificadores lunfardos de los últimos tiempos, que parecen creer que hacer poesía lunfardesca es, solamente, sumar voces apiladas por obligación y rimar, por ejemplo, “catriela” con “canguela” o “de chipé” con “coté”, aunque muchas de esas voces no se usen ya, y nadie sabe si se volverán a usar, pero claro, riman y dan color. Aunque la hermosa poesía lunfarda esté muy lejos de eso.

Retomemos, después de este editorial personal, la voz que nos ocupa. Son muchos los tangos que la utilizan. De 1928 es “Uno y uno” de Julio Fava Pollero y Lorenzo Juan Traverso que dice en su comienzo:

 

“Hace rato que te juno

que sos un gil a la gurda,

 pretencioso cuando curda,

 engrupido y charlatán.”

 

Y también en “Carro viejo”, de Fernando Montoni y Máximo Orsi, que fue estrenado por Sofía Bozán en 1928 y del que quedó una inolvidable grabación de la gran Rosita Quiroga también de ese año. Dice:

 

“…-vos sabés que soy tu amigo, /

puedo darte mi opinión-

date vuelta, juná al mundo

 -vos sabés que soy profundo

cuando me pongo a tallar- …”

 

La aparición del término se remonta a los primeros años del siglo XX. Así parece asegurarlo su ausencia en los léxicos de Benigno Baldomero Lugones y de Antonio Dellepiane, ambos del siglo XIX, y su aparición en “El Lenguaje del Bajo Fondo” de 1915, en el que su autor, Luis Contreras Villamayor, anotó:

“Junar: Vigilar, ver”

Y ampliando, agrega Gobello en 1989 en su Diccionario Lunfardo:

“Junar. Lunf. Mirar, fijar deliberadamente la vista en un objeto || Percibir, conocer o comprender una cosa”

El origen de la palabra es sencillo aunque no exento de curiosidad. Deriva de la similar voz del caló -lengua de los gitanos españoles- “junar”, pero con significado distinto.

Al respecto en el trabajo de Rafael Salilla “El delincuente español”, en el que incluye un vocabulario del Caló Jergal, encontramos:

“Junar. Oír, escuchar, atender.”

El pasaje del sentido de “escuchar”, que tiene en Caló, al de “mirar”, que asume en Lunfardo, -y que le da, precisamente, su condición de lunfarda, porque de no existir ese cambio semántico, sería, sencillamente, una voz del Caló utilizada en Buenos Aires-, está explicado claramente por Mario. A Teruggi en su “Panorama del Lunfardo”, donde sostiene que:

“tal vez nació del hecho de que el junar español se emplea frecuentemente como voz de atención o llamado, por lo que, al escucharlo, los argentinos, pudieron tomarlo como equivalente de prestar atención, tener cuidado, con lo que pasó finalmente a ser sinónimo de mirar”.

Existen otras voces en el habla popular de Buenos Aires con la idea de mirar. En la nota por venir, trataremos otro de los términos que se utilizan con ese sentido, la idea de mirar en versión lunfa.

Chau, hasta la próxima.

Por Eduardo Rubén Bernal

de la Academia Porteña del Lunfardo

de la Academia Nacional del Tango

 

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