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Comuna 7

“El grabado es un bien de familia”

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Conocimos La Platina Grabados, el taller de Gonzalo Fernández Fichter que se encuentra en Flores. De la mano del artista recorrimos la vida de una histórica familia artística del barrio, conversamos sobre el sentido del arte y nos sumergimos en las dificultades de la pandemia.

La Comuna 7: ¿Cómo comienza la historia de tu familia en el barrio?

Gonzalo Fernández Fichter: Mi familia está en Flores desde hace 140 años. La primera casa de mi familia es parte del casco histórico en la calle Bacacay, a la vuelta del colegio Urquiza. Ahí vivió mi tío tatarabuelo que es Lucio Correa Morales, que fue el primer escultor de mármol de la Argentina. Soy la quinta generación que sigue los pasos de Lucio. Eran familias con un nivel adquisitivo bastante alto y toda su herencia la dedicaron a la investigación y al arte. Después, mi familia compró otra casa a principios del siglo pasado. Toda la familia fue pasando por herencia este hacer y este oficio, este amor por el arte, sean hombres o mujeres. Mis dos padres son artistas pero mi padre falleció muy joven. Mi madre (la artista Liliana Fichter) es grabadora y me empezó a mandar a talleres desde chico. Ella me consiguió un maestro con el que estuve diez años y me convenció que era mi camino. Ahí no paré más, fui a talleres de pintura, hice el profesorado, casi toda la vida relacionado con el arte.

LC7: ¿Cómo surge La Platina?

GFF: Este taller nace en Flores porque es la casa de mi madre. Estudié un tiempo en el Fader, después estudié con otros artistas y mi madre me contagió esta pasión por el arte, por el dibujo sobre todo. En la época de la crisis del 2001, toda la familia quedó desempleada. Tenía 22 años y ahí se me ocurre la idea de armar un taller de grabado. En realidad fue de casualidad. Surgió la idea de rescatar el grabado porque teníamos una prensa. Fue como un reencontrarse y reinventarse. Fue reencontrar un oficio. Así surgió el taller La Platina Grabados. Hasta hoy seguimos trabajando. El taller empezó a crecer como disciplina de grabado y después se fue agrandando. Aquí se han sumado otras disciplinas, como dibujo y escultura, pero nuestro fuerte es el grabado. Han pasado 20 años y puedo decir que soy un dibujante que hace grabados. El grabado es un bien de familia y lo hacemos con mucho cariño y con mucho amor. Nos consultan muchos alumnos de bellas artes, vienen muchos docentes a perfeccionarse y he hecho muchos seminarios en las provincias. Del 2015 hasta ahora participé en 70 salones y obtuve 20 premios.

LC7: ¿Qué significa el arte en tu vida?

GFF: El arte es una forma de vida, de expresión, también es un oficio con mucho compromiso y es un trabajo. Siempre mi preocupación fue el compromiso social y el compromiso con una identidad rioplatense. Mi trabajo tiene que ver un poco con eso, con la imagen del tango, de la ciudad. Por mi posición creo que siempre tiene que haber un compromiso del artista con la identidad nacional, como se ve en artistas como (Antonio) Bernicon la obra Juanito Laguna.

LC7: ¿Cómo atravesaron la pandemia?

GFF: Los primeros meses fueron muy difíciles. Muchos talleres tuvieron que cerrar. A nosotros un poco lo que nos salvó es la historia y el boca a boca. En el 2020 tuvimos que reinventarnos. Fuimos funcionando de a poco desde el lado de la virtualidad. Pudimos conseguir alumnos. Después, se fue abriendo el camino a lo presencial pero con poca gente y así fuimos reabriendo el taller con medidas de cuidado y distanciamiento. Seguimos ahora con la virtualidad esperando que se vuelva a una normalidad presencial. Me manejo con herramientas virtuales y con el tema de las clases virtuales me han servido. Pero no hay que olvidarse que nuestra disciplina se trata del encuentro del uno con el otro. Eso es muy importante. Creo que en este momento tan crítico tenemos que adaptarnos al contexto pero el contacto del uno y el otro es muy importante.

LC7: ¿Cómo es la enseñanza en tu taller?

GFF: En general, en mi taller cuando damos clases tratamos de que sea un trabajo más personal, que sea una investigación y un interés de cada uno. Muchas veces pasa en muchos talleres que tratan de hacer una copia del docente en vez de tener una identidad propia. Más allá de la parte técnica de cómo realizar un dibujo, cómo realizar un grabado, una pintura, hay que tratar de que cada alumno tenga su propio lenguaje, que se pueda despegar un poco de esta receta, que no sea una copia del maestro, que pueda sacar su parte interior, su parte expresiva, interna de cada uno. Esa es un poco nuestra forma de trabajar. Sí, hay ciertas normas y enseñanzas para arribar a un proceso de grabado pero la imagen tratamos de no tocarla, que sea una cosa muy personal, eso es muy importante para el ser personal de cada uno. Trato de no imponer mi postura, mi obra, mi trabajo. Me siento más un laburante del arte y trato de hacer lo mismo con mis alumnos. Tratar de no imponer una manera de pensar.

LC7: ¿Alguna vez pensaste en dedicarte a otra cosa?

GFF: No, porque el arte es mi pasión y mi amor y la docencia también. Los hago con mucho afecto. Trato de transmitir el cariño que tengo hacia el arte. Estoy muy comprometido, estoy firme en lo que hago. Es una manera de sacar lo que tengo adentro y poder plasmarlo y compartirlo.

Leer nota completa en: www.lacomuna7.com.ar

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