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Ciudad

DEPORTE PORTEÑO

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EN LA TRASTIENDA DE LA VETERINARIA.

En julio de 1992, apareció el primer número de Esto Es El Ascenso. Un año después, la revista había mejorado ostensiblemente. Más páginas y tapa con papel ilustración, eran un par de muestras de ese progreso. Pero queríamos seguir creciendo y para ello, pusimos el foco en la cuestión publicitaria. Con Ricardo Fioravanti nos abocamos a la tarea de conseguir nuevos avisos, recorriendo zonas no acostumbradas. En julio de 1993, la nota de tapa se la dedicamos a Alberto Pascutti, que habiendo salido campeón de la B Metropolitana con All Boys, estaba cerca de firmar para Tigre. “Pascutti. Entre Tigre y el retiro”, era el título. Finalmente, a los 34 años, el Beto iría al club de Victoria…

Y también Fioravanti y yo, con el objetivo de aprovechar la tapa de la revista, una tarde invernal partimos en tren hacia dicha localidad del norte bonaerense. La intención era la de seducir a los comerciantes del barrio y que pautaran en las páginas de la revista. En la avenida principal de Victoria, Juan Domingo Perón, conseguimos el aviso de una peluquería: Salón Masculino Héctor. A muy cuadras de este sitio, sobre la calle Santamarina, tocamos timbre en un consultorio veterinario. Un hombre de unos treinta años salió a la puerta y escuchó con atención la propuesta publicitaria. En ese instante nada dijo. Enseguida nos invitó a pasar al local. A continuación llegó la invitación a ingresar a la casa, que estaba allí mismo. Grande fue nuestra sorpresa cuando nos enseñó lo que había en una habitación. ¡Estaba repleta de material futbolero! Ese hombre, Jorge Carlos Barberini, nos contó que era médico veterinario, pero que su gran pasión era la historia del fútbol y el coleccionismo deportivo. En la habitación guardaba una inmensa cantidad de pines (pequeños escuditos de clubes de todo el mundo), cuya fabricación era impulsada por Jorge, quien recibía la colaboración de un muchacho de sobrenombre Juanjo, al que Barberini nos presentaría más adelante.

Sin titubear, colocó un aviso de la veterinaria. Cuando una vez al mes íbamos a cobrar, permanecíamos largos ratos en la trastienda del local, charlando de fútbol de ascenso y de aquel hobby que lo tenía tan atrapado. Apasionado por el amateurismo, para guardar mejor sus datos, tenía una computadora, en tiempos en que esto era un elemento de lujo para la mayoría de la gente. Al ver que podía archivar sus estadísticas en este moderno dispositivo, yo, que acumulaba mis números en manuscritos y hojas escritas a máquina, quedé realmente impresionado.

Jorge mantenía contactos con coleccionistas del interior y exterior. Como aún internet quizás no era más que un sueño para él, el intercambio lo llevaba a cabo a través de las tradicionales cartas en papel. Barberini confesó que tenía el anhelo de obtener fotos aéreas de los estadios de la AFA. Para esta empresa tan difícil, se ilusionaba con contratar un camión con mangrullo para hacer una recorrida por canchas de la Ciudad y el Gran Buenos Aires. No sé si alguna vez haya estado cerca de concretar semejante proyecto, pero sí estoy casi convencido de la alegría que habrá experimentado cuando tantos años más tarde, el Google Maps apareció en la vida de las personas.

Unos meses después de aquel primer encuentro, resolvió cambiar la publicidad de la veterinaria, por un aviso que decía lo siguiente: “Atención coleccionistas de distintivos – banderines – libros – revistas – folletos – etc. Soliciten catálogo a Casilla de Correo 4028 (1000) Correo Central”. El texto estaba rubricado por la Asociación Argentina de Coleccionistas Deportivos y el Centro para la investigación de la Historia del Fútbol.

Foto: la calle Santamarina al 1600, en la localidad de Victoria (Google Maps).

 

 

 

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