El personaje porteño.

Dardo Viñas, ¿nos contás tu experiencia en AFA?

Vecino de Villa Urquiza, Dardo Félix Viñas define a su barrio: «Es hermoso por donde se lo mire. Muy pintoresco e historico, por sus plazas y el Teatro 25 de Mayo».  Está casado María Gabriela (de profesión psicóloga y maestra jardinera) y tiene dos hijos. Nicolás -periodista deportivo formado en Deportea, jugador de tenis de mesa y profesor en Atlanta- e Ignacio -estudiante de abogacía y guardameta de futsal en la tercera del club 17 de Agosto.

En el mundo del fútbol, se lo conoce por su labor arbitral, ya que dirigió futsal y actuó en el fútbol de campo de AFA durante muchísimos años. Pese a que por una razón de edad ya no forma parte de la Asociación, Viñas continúa desarrollando su vocación en otros ámbitos futbolísticos. Sin embargo, indica: «Mi trabajo principal no es el arbitraje, siempre fue un complemento. Por eso en estos tiempos de cuarentena no me pone mal no poder dirigir ya que nunca representó mi primer ingreso… Actualmente trabajo en el INCAA, en un sector administrativo. Es donde ingresan las películas para darle la calificación».

En lo que respecta a lo deportivo, «soy instructor en la Escuela de Árbitros de la Municipalidad de Malvinas Argentinas y docente en la primera Escuela de Técnicos de futsal, tanto presencial como virtual, desde que se crearon las mismas. Además soy instructor de reglas de futsal en el IAF, donde se reciben futuros formadores de árbitros de ligas en el interior del país, con el aval de la UTN».

-¿Cómo llegaste a ser árbitro de AFA?

-Yo dirigía en una Liga llamada LIDE. Ahí conocí un equipo que se llamaba Caminito. Eran todos jugadores de futsal que competían en esta liga de fútbol de cancha de once. El delegado de ese equipo era José Lopolito y su técnico, Fernando Larrañaga. José fue quien me dijo: «Hijo, no pierdas el tiempo dirigiendo acá. Hacé el curso en AFA». En esos tiempos mientras estudiaba para recibirme, hacía partidos amistosos en Boca Júniors, donde aprendí las reglas de futsal.

-¿Qué recordás de tus comienzos?

-Mi primer partido en fútbol de once fue uno de séptima división, en la cancha de San Telmo, dentro de la Isla Maciel. Por ese entonces los árbitros íbamos a los estadios de saco y corbata. Recuerdo que me salvó un señor grande, que me dijo: «Pibe, no creo que llegues así a la cancha. Andá para la comisaría y que te ingresen». Gran verdad. Cuando iba con el patrullero veía en qué lugar me metía, por los vándalos y por la prostitución en la calle. Las mujeres con palanganas se hacían el aseo.

-¿Y tu último partido?

-Para todos, el último fue la primer final de la Copa Argentina entre Boca Júniors y Alvear, en 2015, un gran partido. Pero lo más llamativo, es que no hubo ningún dirigente para la entrega de premios. La gente ligada a la televisión, nos vino a buscar a los vestuarios de Racing, preguntándonos si no podíamos entregar la Copa nosotros. Nos volvimos a cambiar y fuimos para cumplir el pedido. Pero realmente, el último fue en cancha de Banfield, contra Pinocho. Me llamaron de la Oficina de Árbitros esa misma noche de la final, diciéndome que aún no me podía despedir. Me preguntaron si podía hacer un partido más. Era uno muy importante porque según los resultados, se podía llegar a definir el descenso de Banfield.

-¿Qué es lo mejor del fútbol de AFA?

-Lo hermoso es su condición de federal, que te hace conocer toda la República Argentina, en lo que respecta a inferiores de campo. Y el hecho de que mucha gente que te abre sus puertas, más todavía si venís de Capital Federal. Te demuestran todo su cariño y no saben que darte para hacerte sentir bien.

-¿En qué aspecto tendría que mejorar?

-En la infraestructura del futsal. El deporte ha crecido mucho y de golpe. Hay más jugadores, técnicos, árbitros… Ahí es donde falta más seguimiento a los árbitros. Debería haber más instructores que puedan asistirlos, así como es en cancha de once, que se los observa más seguido con informes por campo y televisivamente.

¿Cuál es tu mejor recuerdo?

-Tengo muchos, pero el que más se comenta con mis compañeros, es este: en el entretiempo de un partido de futsal entre Parque e Independiente, encaré a un jugador de Parque de apodo Peluca, porque si salía a jugar el segundo tiempo, me iba a traer problemas entre ambos equipos. Lo encerré en el vestuario del estadio de Nueva Estrella y le expliqué la situación. Pero lo cómico fue cuando le abrí: me dio un abrazo, un beso, y me dijo: «Gracias porque en la próxima fecha voy a poder estar en el clásico». Creo que les tocaba jugar con Pinocho.

-¿Cuál ha sido tu frustración más grande?

-No haber sido designado para dirigir en un Mundial. Estuve cerca en 2008 y 2012. El último me pegó más, ya que me llamó el que en ese entonces era el instructor de FIFA a mi trabajo, y me comunicó que no iba a ir. Me dijo que me veía más como instructor, por mi forma y metodología. Siempre me ponía algún compañero con poco o casi nada de rodaje, y yo lo sacaba sin notar la diferencia con los pares».

-¿Qué es el arbitraje para vos?

-Es todo, es una forma de vida, mi cable a tierra. Es como ser el director de una orquesta donde todo pasa por su varita para que todo suene bien. Comparando, con un buen árbitro tendrás un buen partido.

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Viñas_flia

Para el álbum familiar. Una foto fechada en 2012: Viñas, su esposa y sus dos hijos.

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