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Ciudad

En plena pandemia, la Ciudad le quitó 528 millones de pesos a las escuelas públicas

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La cifra surge a partir de un informe elaborado por el bloque de legisladores del Frente de Todos, y a estos se le suman los elaborados por la Auditoría General de Ciudad que también dan cuenta de lo ocurrido.

Durante los primeros meses del año, el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta le quitó 528 millones de pesos a las escuelas públicas porteñas. Y este desfinanciamiento se suma a la subejecución en infraestructura escolar, que en el cuarto trimestre de 2020 llegó al 48 por ciento.

Tras varios días de discusión política sobre si la educación debía ser presencial o virtual, el recorte que realizó el Gobierno de la Ciudad, tanto en infraestructura escolar como en proyectos ya comprometidos por la gestión, «deja en evidencia su desinterés por lo público», según un informe reciente elaborado por el bloque de legisladores del Frente de Todos.

A este informe, se le suman los elaborados por la Auditoría General de Ciudad (AGCBA) que también dan cuenta de lo sucedido en CABA. Para saber más acerca del tema, hablamos con Lisandro Teszkiewicz, quien es auditor de la Ciudad.

“La baja de licitaciones y desafectación de fondos de infraestructura escolar -por 528 millones- que hizo Rodríguez Larreta, es escandalosa e indignante, pero no sorprendente, porque se inscribe en una política sistemática de destrucción de la escuela pública iniciada por Mauricio Macri y que profundizaron Larreta y Acuña desde el mismo día que asumieron”, sostiene Teszkiewicz.

Los documentos elaborados por la AGCBA dejan al descubierto fallas en el sistema de mantenimiento edilicio de establecimientos educativos que genera el deterioro de los edificios, situaciones de riesgo para la comunidad educativa, falta de transparencia en las licitaciones y contrataciones, incumplimiento de los pliegos, entre otras cuestiones.

En ese sentido, Teszkiewicz recordó que “a esa lógica del negociado de la construcción e inmobiliario tampoco escapa Soledad Acuña que, primero, intentó disolver los 29 Institutos de Formación Docente para vender sus edificios centenarios, luego el cierre de cursos, y, finalmente, la desinversión y el abandono de los edificios escolares, sin olvidar la falta de vacantes, para empujar a las familias al sistema privado”.

“Han dado de baja obras que tienen que ver con la filtración de agua en los colegios, o reparaciones de mantenimiento eléctrico, o las rampas eléctricas de la Comuna 9 que no fueron reparadas ni mantenidas. Estas son cosas muy elementales para que los edificios puedan funcionar si querés mantener la presencialidad en los colegios”, explica Lisandro.

Sobre la mirada que proporciona la Auditoría, comenta: “Lo que aportamos es un análisis sobre el pasado, y esto nos permite ver una sistematización. Por ejemplo, podrían usar lo que van a gastar en la Costanera en los colegios, si tanto les interesa la educación pública; o la constante reposición de macetas en los barrios, en medio de una pandemia”.

Por tal motivo, “para que los informes de auditoría sirvan para mejorar las gestiones del Gobierno porteño”, se necesita que estos “tomen relevancia pública”, cierra.

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