El letrado de la familia, Diego Pirota, solicitó que se responsabilice al endoscopista y a la anestesista por el “homicidio culposo” de la ex periodista Débora Pérez Volpin que murió en una clínica privada al realizarse un estudio de rutina en febrero de 2019 siendo legisladora electa. 

Con la intervención de la fiscal María Luz Castany y la auxiliar fiscal Daniela Portas, se realizó el juicio ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°8 –conformado unipersonalmente por el juez Javier Anzoátegui- la responsabilidad del endoscopista Diego Ariel Bialolenkier y la anestesista Nélida Inés Puente, en la muerte de la periodista y legisladora porteña Débora Pérez Volpin, quien falleció el 6 de febrero de 2018 durante un estudio médico en el sanatorio de la Trinidad del barrio porteño de Palermo.

El abogado querellante pidió 4 años y 5 meses de prisión para Diego Bialolenkier, el endoscopista, que con el aparato realizó una “perforación instrumental del esófago”, según los peritos del Cuerpo Médico Forense (CMF) de la Corte Suprema de Justicia.  Además solicitó la inhabilitación para ejercer la medicina por 10 años para ambos y 3 años de prisión para Nélida Puente, médica especialista en anestesia. 

En la misma línea, la fiscal María Luz Castagni solicitó que los profesionales sean condenados a penas similares: 4 años para Bialolenkier y 3, en suspenso para Puente. También pidió que sean inhabilitados por 10 años.

Pero además fiscalía y querella pidieron investigar por falso testimonio a la instrumentadora Miriam Frías, que estuvo procedimiento y llegó al tribunal, embazada y diciendo que no se acordaba de nada. Y promovieron una investigación por encubrimiento para tres médicos de la clínica.

El juez el juez Javier Anzoátegui, titular del Tribunal Oral y Correccional N°8 porteño, anunciará la sentencia el viernes por la tarde luego de analizar los pedidos de la querella y la fiscal de juicio María Luz Castagni.

 

El juicio

A las 9.30 hs. de la mañana del 22 de julio se inició el juicio en el Salón de Derechos Humanos de la Corte, en la planta baja del Palacio de Tribunales, ubicado en la calle Talcahuano 550, con la presencia de Agustín y Luna –hijos de la periodista- y sus familiares. 

El debate oral y público se inició con la lectura del requerimiento de elevación a juicio elaborado por la fiscal Nanci Olivieri, en el que les imputó a Bialolenkier y Puente el homicidio culposo de Pérez Volpin, por haber actuado “en forma imperita, negligentemente y sin observar las reglas del arte de curar” durante la endoscopía que la periodista se realizaba en la clínica privada, a la que había concurrido el lunes por la tarde, producto de unas molestias gástricas, y en la que quedó internada para realizarse una batería de estudios.

Ente los 58 testigos previstos, el primero que declaró en el juicio fue Enrique Sacco, pareja de Pérez Volpin al momento del hecho y periodista deportivo, quien manifestó que Débora había sufrido un malestar abdominal el sábado previo al hecho, que llamó al servicio de emergencias de Galeno y el médico que la asistió le dio una inyección. El lunes volvió a sentir una molestia, por lo que concurrió al Sanatorio de la Trinidad junto a su hijo Agustín, donde quedó internada para que le realizaran una serie de estudios ante la posibilidad de que tuviera una hernia hiatal o un cálculo.

Refirió que en la mañana del 6 de febrero, Débora se encontraba de buen ánimo. Hablaron luego del mediodía y la periodista le dijo que le harían la endoscopia y que luego le darían el alta. También relató cómo se enteró de la muerte de Pérez Volpin y las reuniones que mantuvo junto a los familiares de la legisladora, los directores del Sanatorio de la Trinidad y los médicos intervinientes en el procedimiento y la reanimación.

El endoscopista

El endoscopista Diego Bialolenkier, quien siempre declaró su inocencia y fue acusado por Puente de mentir “jurando por sus hijos” manifestó: “No pude haber causado nada de lo que pasó. Soy inocente, luego voy a hablar”. En la última jornada del juicio volvió a pedir su absolución. 

En todo el juicio declararon médicos del Cuerpo Médico Forense, Roberto Cohen, Santiago Maffia Bizzozero, Miriam Matoso, Héctor Papagni y Alejandro Rullan Corna, quienes brindaron precisiones sobre el estado de salud de Pérez Volpin, previo y posterior a la endoscopia.

La declaración de la anestesista

Tras ello, el debate continuó con la indagatoria a la médica anestesista Nélida Puente, quien manifestó que hace 35 años que ejerce la profesión y que se desempeñaba como médica anestesióloga en el sanatorio de la Trinidad, efectuando reemplazos de otros anestesiólogos, y en la guardia.

En relación al día del hecho, Puente señaló que a las 11.30 hs. del 6 de febrero de 2018, Diego Bialolenkier la llamó para avisarle que a las 17 hs. tenían programada la endoscopía de la periodista. A las 17 hs. Puente llegó al sanatorio de la Trinidad de Palermo, se cambió y, a las 17.15 ingresó al quirófano N°6 para realizar el estudio, previo corroborar que contaba con los elementos.

Según la médica, habló con Pérez Volpin, le preguntó si tomaba medicamentos o si tenía alguna alergia a lo que la mujer le dijo que no, tras lo cual le colocó el dedal oxímetro y preparó la vía para suministrarle la anestesia, y le pidió que se colocase de costado. Tras ello, “Bialolenkier le colocó el abreboca y comenzó a subir la camilla, porque es alto y trabaja parado” por lo cual ella pidió una tarima para estar a altura. Luego, alrededor de las 17.20 hs. Puente le inyectó la anestesia a la periodista y le dio el visto bueno a su colega para que iniciara el procedimiento.

“El monitor no revelaba anormalidades. Me quedé sosteniéndole el pulsímetro. El estudio se desarrollaba sin ningún problema, hasta que la paciente se movió y se le salió el oxímetro. Cuando trató de colocárselo nuevamente, le toco la panza y me doy cuenta que la tenía dura y el abdomen hinchado. Tenía el abdomen y el tórax hinchados como un tonel. Le aviso a Diego y le digo que aspire el aire y saque el endoscopio”, declaró en el juicio Nélida Puente.

Según sus dichos, se dio cuenta que la paciente había desarrollado un cuadro que no era normal por lo que le pidió a la asistente circulante Frías que llamara a la cardióloga, al tiempo que Bialolenkier le pidió que llamase a los terapistas. Asimismo, Puente pidió mover a Pérez Volpin de espalda, cuando notó que tenía el labio inferior y parpado inferior izquierdos hinchados, por lo que -según sus dichos- pensó que “estaba haciendo una reacción alérgica”, ante lo cual inició las maniobras para recuperar la vía aérea de la paciente.

Siguiendo su relato, Puente indicó que trató de ponerle la máscara laríngea, pero al ver que no entraba decidió intubarla. Sin embargo, debe abortar la maniobra, porque al intentar hacer la laringoscopia “ve que está todo lleno de sangre e hinchado”. En eso llegó la cardióloga para hacer la reanimación. Cuando estaba haciendo la última maniobra de reanimación ingresó al quirófano el terapista quien logró entubarla y recuperar la oxigenación.

Al pronunciar sus últimas palabras antes de la sentencia, Puente le pidió perdón a la familia de Pérez Volpin “por no poder reanimarla” y acusó a su colega: “Estoy indignada por sus declaraciones. Yo pensé que iba a decir la verdad si lo juró por sus hijos”.

La querella, la fiscalía y las defensas le efectuaron una serie de preguntas, a las que la anestesista contestó que habían leído la historia clínica de la paciente, que “nada desaconsejaba realizar el estudio”. También sostuvo que antes de iniciar la maniobra el endoscopista le dijo que “no podía meter bien el endoscopio”, por lo que ella ayudó a acomodar a la paciente, tras lo cual el médico pudo colocar la cámara.

En otro tramo de su declaración, la anestesista sostuvo que cuando hizo la primera laringospcopia “me encontré que tenía mucha sangre en la garganta y eso era una hemorragia gástrica” y agregó que “el aire entró por la perforación esofágica que tenía la paciente” y concluyó que “yo estaba haciendo anestesia a un estudio digestivo y lo único que ingresó fue el endoscopio”.

Asimismo, Puente manifestó que le explicó a la familia lo que había ocurrido por orden del director del Sanatorio de la Trinidad y que luego se abocó a completar el informe de epicrisis, donde asentó lo ocurrido dentro del quirófano. También, asesorada por el abogado Gerome –que le fue enviado por la mutual-, y ante la posibilidad de que la familia de Pérez Volpin decidiera que se le practicara una autopsia, concurrió a la comisaría de la zona a presentar un escrito.

 

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