(www.tubarrioenlaweb.com.ar) Comenzamos el Mes de la Navidad, y con él también la cuenta regresiva para que termine el año. Una época donde la mayoría de los Argentinos, hacemos balance de todo lo vivido, y nos replanteamos los objetivos para el nuevo año.
Faltan apenas tres días para el tradicional día del armado del Arbolito Navideño, pero ya podemos apreciar, parte de la ciudad decorada y con ambiente festivo.
Hoy queremos hablar del fantástico cambio que se logró con la restauración y puesta en valor de la Estación de Trenes de Plaza Constitución. Todavía queda mucho trabajo por hacer, pero ya se pueden observar los frutos. Al salir de los trenes, en los andenes, todavía se puede ver gente trabajando, los andamios, y el caos normal de viajar en el tren, a la hora pico. Pero al pasar por los molinetes, el salón principal de la estación, parece transportarnos a otras ciudades. La Estación Ferroviaria de Plaza Constitución está recuperando su esplendor, y no tiene nada que envidiarle a las Estaciones Ferroviarias de otras grandes Ciudades. Tranquilamente podriamos estar viajando por Estados Unidos, o cualquier ciudad Europea.
Durante muchos años, la Estación de Constitución tuvo muy poco mantenimiento, o digamos… nada!  Y éste año se logró que recuperara su brillo natural, como en los viejos tiempos.
La Estación Ferroviaria, a lo largo de los casi ciento cincuenta y cinco años de su existencia, fue creciendo y cambiando hasta convertirse en el actual edificio, tal y como lo conocemos ahora.
En los años pasados, La estación de ferrocarril era como un  símbolo de poder que debía ser representada por una arquitectura que compartiera esos valores. Las instituciones de la ciudad, bancos, teatros y edificios gubernamentales, se materializaban bajo normas de decoración. No se podía concebir de otra forma un edificio cuya cara daba a la ciudad.
Y así fue que la Estación Ferroviaria de Plaza Constitución, se convirtió en una de las terminales más grandes de Argentina y de Sudamérica. Cuenta con dieciséis andenes, para servicios de corta y larga distancia. Y aunque sabemos que siempre se puede mejorar, estamos orgullosos de verla brillar como en sus mejores tiempos. Siendo el mejor regalo navideño para mantener y valorar la arquitectura cultural de nuestra Ciudad.
 
 
 
 
 
 

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