La columna de la Lic. Linares (*)

El aumento de la población de adultos mayores está provocando una modificación estructural en la sociedad y por consiguiente genera nuevas necesidades.
No hay una sola vejez, el proceso de envejecimiento es diferente en cada persona, ya que depende de su forma de vida, por esto, incorporar el concepto de la diversidad, es útil para comprender mejor este proceso y revalorizar las capacidades que tienen los adultos mayores, reconocer lo que pueden lograr y la importancia de estimular los aprendizajes. Desde una mirada psicopedagógica, reconocer el potencial de desarrollo de los adultos mayores permite a los profesionales del área trabajar por una vejez vivida de manera positiva y satisfactoria como resultado de la calidad del aprendizaje a partir de programas pensados responsablemente en tareas preventivas como espacio valioso e impostergable.
Aprender no significa retener lo aprendido en la memoria, sino ante todo, aumentar la propia capacidad de usar de tal manera las experiencias vividas y los conocimientos adquiridos , que surja de allí un mayor autodominio de la propia conducta y del mundo.

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Aprender en la tercera edad, está relacionado con el crecer, con el disfrutar de un TIEMPO que comprenda actividades que se caracterizan por una conexión activa para el despliegue de sus potencialidades para la comunicación, autoestima y desarrollo de las funciones cognitivas. En síntesis, cuando uno se siente involucrado para alcanzar un propósito determinado se siente AUTOR Y SUJETO DE SU PROPIO APRENDIZAJE.
¿Por qué es importante el rol del psicopedagogo en la tercera edad?
Con respecto a la psicopedagogía desde el área preventiva, se puede decir que está basada en objetivos relacionados con el asesoramiento característico del proceso de aprendizaje, perturbaciones y anomalías para favorecer las condiciones óptimas del mismo, a lo largo de toda sus etapas evolutivas en forma individual y grupal, en el ámbito de la educación y de la salud mental y en la exploración de las características psicoevolutivas del sujeto en situación de aprendizaje.
Se trata de promover las oportunidades de aprendizaje que incrementarán la habilidad de las personas de edad para controlar el medio en el que viven, compensando las pérdidas que en este período de la vida sufren. Sobre todo, aumentando la autoestima generando un impacto positivo al verificar los logros que obtienen en las diferentes actividades que se le puedan presentar, esos desafíos que tendrán en cuentas las características propias de cada adulto mayor. Logrando así motivación y predisposición positiva hacia el aprendizaje.
La psicopedagogía se posiciona en un lugar estratégico para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores, organizar proyectos y llevarlos a cabo, propiciar diferentes aprendizajes. Es un terreno que nos convoca como profesionales del área para promover un espacio de socialización e integración. Por ello una propuesta rica en contenidos, que responda a los intereses de la tercera edad y que permita estimular las funciones cognitivas posibilitará realizar las acciones que determinen procesos de cambio, donde el psicopedagogo pueda organizar, acompañar y sostener, estar presente. Entidades universitarias junto con PAMI han desarrollado programas para la tercera edad en los cuales los resultado fueron altamente satisfactorios en cuanto al estado emocional, autonomía, ejecución de los programas y la autoevaluación que los adultos mayores experimentaron durante su desarrollo. Estos programas estaban relacionados con nuevas tecnologías, estimulación cognitiva entre otros.

Romina Linares

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Correo electrónico: romina_linares@hotmail..com

 

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