Luego de asistir a la obra de teatro “El diámetro del abismo” en la Sala del Centro Cultural Borges, es una suerte de intimidad con los personajes, siendo el público espectador de las situaciones de pareja de la obra, tuvimos este reportaje con quien realizó la dramaturgia, puesta,  dirección de la obra y además,  actúa magníficamente uno de los protagónicos. Actualmente, está presentando en Mar del plata dos Obras Breves dentro del Ciclo “@mores Fóbicxs en la Sala TEATRO HOSTEL y una serie de obras porno teatral  XXX en los meses de Enero y Febrero. 

Felicitaciones Fernando por tu actuación y la impecable puesta en escena y dirección de la obra. Es una obra que se realizó hace 10 años y que se vuelve a estrenar. ¿Cómo surgió renovar esta obra que aborda los vínculos y que tiene una vigencia muy fuerte en los tiempos que corren?

Raquel, como todo mis proyectos, surgen del deseo de contar esos mundos que habitamos. A finales del 2018 me reuní con Gustavo Colletti –un director de cine argentino- que vive en Los Ángeles y estaba de paso por Bayres, siempre tuvimos ganas de laburar juntos, entonces le planteé que quería hacer la peli del diámetro, mientras montaba la obra y hacer un proyecto multidisciplinario. En principio la obra era para dos personajes y cuando conversé con Gustavo, terminé fantaseando que podían ser cien personajes, de diversas identidades de género, diversas formas de vincularse sexo afectivamente, porque lo que yo sentía y veía de “El diámetro…” es que era una temática que nos atraviesa a todxs.

¿Cuáles fueron tus motivaciones a la hora de escribir esta historia?

Hubo tres puntas generadoras. Una conversación con una mujer con quién estuve profundamente enamorado y no supe comunicarlo en su momento. De allí surgió parte del nombre de la obra. Luego de una discusión con quién entonces era mi compañero sexo afectivo, él tenía 10 años menos que yo (28/18) de ahí surge un enfrentamiento posible en la obra. Y luego de una conversación en un seminario de dramaturgia que realicé con Ricardo Halac. Ahí expresé mi necesidad de escribir un material que nos identifique a quienes no nos sentimos identificadxs con la mayoría de las historias siempre atravesadas por las relaciones heterosexuales y hegemónicas. De ese tiempo a hoy, la historia cambió, por supuesto. Tenemos ley de identidad de género, matrimonio igualitario, cupo laboral trans… Hoy la historia de amor sigue siendo potente, pero no es urticante como en ese tiempo.  

¿Fue luego del estreno la película, que recibió ya muchos premios en el Festival de Chile, que aparece la idea de reestrenar la obra?


El proyecto de la película y la obra fueron de la mano. La peli es un desmontaje de la obra, con exteriores y una mirada documental mostrando cómo fuimos construyendo los personajes con Pablo Goldberg, Ramiro Bermúdez, y Mosquito Sancineto. Siempre estuvo la idea de hacer la película y luego montar una temporada de la obra.

En la puesta anterior había una sola pareja. Replicar los mismos cuestionamientos, reproches y la misma conflictiva en otra pareja con otro tono y con la inclusión de Fabio Mosquito Sancineto, ¿apuntó a mostrar que la problemática de los vínculos no es una cuestión de género? ¿La idea fue validar que las relaciones de amor y los temas del poder, de la responsabilidad y las diferencias generacionales son comunes y universales para todas las parejas? 

Tal cual.  Cómo te conté, cuando fantaseé la peli, y se la conté a Gustavo que la dirigió, le dije que para mí podían ser muchas parejas de diversas identidades de género. Y quería probar si se replicaban las formas de constitución vincular, si los textos “funcionaban” más allá de la identidad, o la genitalidad.

La obra tiene una composición estética muy peculiar con el acompañamiento musical muy atinado y una iluminación que sostiene magníficamente cada escena con cuadros fotográficos como una instalación entre la fotografía, la escultura y el movimiento teatral. La película que lleva el mismo título ¿tiene relación con esta estética un tanto ligada a lo cinematográfico?

Sin duda. Cuando realicé la primera puesta en dos salas pequeñas de Buenos Aires, había un aire de set de cine. Era un ámbito muy íntimo, funciones para pocas personas, con una cercanía por momentos perturbadora. Estar dentro de ese departamento, sentir esos olores, ver esos cuerpos, ver el brillo del sudor y la humedad de los deseos. Creo que hubo allí una buena propuesta. Y una noche vino un espectador italiano, un tipo grande, que había laburado en Cinecittà, y me felicitó por la puesta, y me dijo que era un hermoso material para una película, que él había visto una película. Y ahí quedó gestándose la fantasía y el deseo que siempre insiste.

Me pregunto si lo performático y ese deseo de crear cuadros vivientes esculturales está presente también en la película.

La película es una hermosa visión de la obra. Gustavo y yo guionamos para que se respete la esencia de la obra, yo hice la dirección de arte. Por lo cual, hay algo de ese universo sensorial estético visual que se mantiene intacto.

El tema de los desnudos en teatro no es tan frecuente. “La lección de anatomía”, la segunda obra en el mundo que se mantuvo más de 34 años en cartel, fue una de las primeras obras que manejó desnudos y generó un gran revuelo en aquellas épocas, pero en tu obra, el propósito del desnudo es un elemento altamente provocador ya que hay escenas sexuales muy fuertes. La intención además de artística ¿ha sido romper un tabú respecto a las escenas sexuales entre homosexuales? ¿Sos consciente de lo vanguardista de tu propuesta teatral dentro del contexto latinoamericano?

Generalmente en mis propuestas tengo una mirada bastante provocadora. La desnudez es natural, es una forma de nuestra humanidad. La ropa es una construcción cultural, y es también una forma de definirnos y clasificarnos. En la desnudez somos iguales. Quizás todas la obra tendrían que estar todxs desnudxs… ahora que lo pienso, quizás hay una exposición mayor del cuerpo de los varones “hegemónicos” y no de nosotrxs… es bueno repensarse. Una puesta teatral es una opinión, una mirada “desde la alcantarilla”-parafraseando a Alejandra Pizarnik-, y las miradas mutan. Yo he mutado, y parte de la transformación es soltar mis propios mandatos, miedos y condicionamientos heredados de una matriz educativa bastante autoritaria y castradora. Sobre todo con las monstruas como yo. En general yo juego diciendo que hago un teatro de anticipación. Y juego en las sombras. A veces mis propuestas resuenan más, a veces menos. A veces trascienden de boca en boca, y a veces quedan en la memoria de pocas cuerpas. Pero soy fiel a mi deseo de contar mi mundo, este mundo contemporáneo que habito y que es mejorable, perfectible, transformable. Yo escribo por todo lo que silencié y sé que soy memoria viva de una generación. 

Mi vanguardia es estar más presente en saber quién soy yo en este tiempo. Y compartir/nos en este UniDiverso, tratando de ser lo menos cómplice de este sistema que sigue violentando, asesinando, discriminando y fomentando desigualdades a nivel mundial. Y hacerme cargo, es también repensar mis propuestas, y en cómo contarlas. 

El abismo parece que tiene un diámetro que nos habla de algunos círculos viciosos de los vínculos, ¿de dónde surge este título de tu obra?

Como te conté hace un ratito, parte del nombre surgió de una conversación telefónica con una novia que amé tanto y que no me di cuenta. Ella se despidió de mí diciéndome: “entre vos y yo no hubo nada, entre vos y yo no hay nada, hay un abismo…” Tenía 25, 26 años. Entendí luego que el abismo era un lugar conocido para mí, yo camino desde muy muy pequeño al filo de la niebla, al borde del abismo, aquél lugar insondable, inconmensurable…. Encontrar la medida, el diámetro, es como encontrar o saber la cantidad de amor que tenemos para darle a otro, es como mesurar la pasión… El Diámetro del Abismo es un oxímoron.  Es un sinsentido más en mi camino, que me impulsa a seguir buscando, a seguir indagando  y contar más historias, algunas de ellas nos interpelan a vos y a mí… No vine a este mundo a complacer a nadie en ese sentido. 

¿El círculo es vicioso…? Lo veo más cómo una espiral, ascendente y descendente. Con fuerzas centrífugas y centrípetas, que encapsulan a veces y a veces expelen. A veces abrazan, y a veces empujan. Un territorio para explorar y compartir. ¿Vicioso…? Quizás. “¿Humanae?”: Sin dudas.  

Gracias por compartir estas reflexiones tan enriquecedoras que además se desprenden de tus obras.  

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