Llegué al hermoso y siempre mágico Teatro Cervantes para ver la obra de teatro “Un domingo en familia”.   Por el título de la obra e ignorando el tema que la aborda fui sorprendiéndome desde que ingresé a la sala sin escenario pero plagada de recursos teatrales y musicales.  Instrumentos de percusión en el rincón de un escenario cubierto de abundante arena que sumerge al espectador en un ambiente poco común. La arena que más que reenviarnos a un clima playero acompaña toda la función los pasos enterrados y pesados de los protagonistas que aparecen en el inicio de la obra con micrófonos de pie en sus manos y transitan sus actuaciones con tanta pasión que es absolutamente creíble que nos encontramos ante rebeldes defendiendo sus ideales.  

Un fragmento político setentoso con una dramaturgia que toma los discursos políticos de la época que transitaba la Argentina, muy bien enlazados mostrando la ideología de los militantes Montoneros, el E.R.P, la Triple A junto a las frases célebres del General Juan Domingo Perón ante un grupo de jóvenes revolucionarios que inquietan con sus acalorados discursos, sus fanatismos y sus vehemencias.  

Una puesta muy original, excelentes interpretaciones en tono de arenga política nos impacta fuertemente todo aquello que se proclamaba y que conforman la mentalidad argentina actual.

La incorporación de instrumentos musicales a cargo de Guillermina Etkin le otorga un valioso y acertado marco al suspenso de la obra y a los momentos de repudio, venganza, miedo, armas, torturas, palpitares de lo acontecido antes y durante la dictadura militar.  

Apurarse para verla, termina el 21 de julio.

    

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