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El Bloque de Unidad Ciudadana se opuso al nuevo Código Urbanístico y al nuevo Código de Edificación votados hoy en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, por considerar que expresan una política urbana centrada en aumentar los metros cuadrados construibles y favorecer así la especulación inmobiliaria.

El presidente del bloque, Carlos Tomada, manifestó que los nuevos códigos propuestos por el oficialismo están pensados para tener “más cemento y nuevos negocios, cuando deberíamos promover normas para tener más espacios públicos, mejores espacios verdes y un mejor acceso a servicios para todos los vecinos.” El diputado sostuvo que con los nuevos códigos será el mercado el que regule los precios lo que profundizará “cada vez más la brecha entre quienes pueden acceder a un lugar en la ciudad y los que no pueden hacerlo.”
La intervención de Unidad Ciudadana se centró en el discurso de Javier Andrade quien criticó el modo con el que fue tratado el nuevo Código de Planeamiento, ya que el artículo 29 de la Constitución porteña plantea que es el Plano Urbano Ambiental el que constituye la ley marco a la que se debe ajustar el resto de la normativa urbanística y las obras públicas. “Deberíamos haber tratado, entonces, el Plano Urbano Ambiental, sancionado en 2008, y vencido en 2013, porque ahí está el marco general para los códigos de Urbanización y Edificación” sostuvo el diputado.
Andrade señaló que los Códigos no generan alternativas para la integración de la zona Sur con el resto de la Ciudad “los desafío a que encuentren una herramienta que más allá de la enunciación, trabaje y genere propuestas o soluciones para romper con la desigualdad que hay entre la parte norte y sur de la Ciudad.” Finalmente recordó que en ninguna de las reuniones de diputados/as o de asesores hubo expresiones a favor del nuevo Código “ni del consejo de arquitectos, ni los colegios de ingenieros, ni de colectivos de ambientalistas, ni de la Fundación Rumbos, que promueve la accesibilidad de las personas con discapacidad. Solo uno, un arquitecto que lo recuerdo bien por su crudeza pero también sinceridad, que dijo en la Ciudad de Buenos Aires tiene que vivir el que la pueda pagar.”
Paula Penacca también señaló que los códigos “no prevén instrumentos urbanos como banco de tierras, promoción de alquiler social, banco de inmuebles, promoción de construcción de vivienda accesible construida por el mercado que ayuden a resolver esta situación.” Luego agregó que la finalidad de estos proyectos es la estética: “quieren que todo esté prolijo, alineado. Esa idea de igualar es una excusa para completar cada manzana y sumar más metros cuadrados” y finalizó “si el Estado no planifica, el mercado no nos lleva necesariamente a buen puerto.”
Por su parte, Andrea Conde criticó el título 8 del código urbanístico, referido a la reurbanización de villas y asentamientos, el cual “intenta darle carácter progresista, pero resulta totalmente insuficiente ya que no dialoga con las normativas existentes, producto de años de lucha de los y las habitantes de estos barrios”. Asimismo sostuvo que el nuevo Código carece de los principios fundamentales que deben regir los procesos de reurbanización: “como los de igualdad, justicia espacial, integración, no discriminación y derecho a la Ciudad. Además, el enfoque feminista que dicen que tiene debería recorrer todo el Código y no solamente ser un enunciado vacío.”
Durante la sesión, estuvieron presentes vecinos y vecinas de distintos barrios de la Ciudad que rechazan el Código Urbanístico.
Asimismo, comuneros y comuneras de Unidad Ciudadana difundieron un comunicado a través en el cual advirtieron que la votación se llevó a cabo “ignorando el rol de las Juntas Comunales y los Consejos Consultivos.”

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